Oscar Moha

La Sociedad Bíblica de México (SBM) fue la casa editora y promotora que más ejemplares del libro sagrado de los cristianos vendió a nivel latino -con excepción de Brasil- hace un par de años. Hoy está sumida en la corrupción y secuestrada por un grupo de “empresarios” que buscan su propio bienestar familiar, más que cumplir con el objetivo para lo que fue creada hace más de 50 años.

En la administración del pastor Abner López Pérez, SBM vendió hasta medio millón de Biblias a la Iglesia Católica y medio millón más a otras congregaciones de corte protestante en el país. En total, más de un millón distribuidas en un año, cifra récord que le valió al presbítero ser incluido en la lista de los 300 hombres más influyentes de México por una revista especializada, la lado del cardenal Norberto Rivera y del Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa, Antonio Chedraoui Tannous, acaecido en 2017, Ministros de Culto con influencia política del alto nivel.

Hoy, la directiva de SBM ha despedido a más de 20 trabajadores sin las prestaciones laborales legales. Los ex trabajadores ha sido amenazados de ser llevados ante un Ministerio Público si es que se atreven a denunciar sus despidos. También relatan que fueron objeto de un fraude con teléfonos celulares, que la misma administración encubrió y que les causó la pérdida de mil pasos a cada trabajador y la pérdida de sus aparatos telefónicos.

Desde que llegó el nuevo Director hace 4 años, Julio Splinker Martínez, quien formó una agrupación política en Oaxaca y fue sancionado por el Instituto Nacional Electoral por no transparentar las prerrogativas, la SBM comenzó a facturar penosos gastos como el pago de servicios legales para enfrentar demandas penales y laborales que han perdido en tribunales, y que le han causado un agujero en sus finanzas y en su prestigio de tamaño internacional.

Y es que la Sociedad Bíblica recibía sustanciosos donativos de países como Dinamarca, Finlandia, Corea, Alemania, Estados Unidos y Holanda en euros y en dólares, por realizar tareas de traducción y distribución de La Biblia para grupos indígenas, aparte de las múltiples aportaciones que recibía cotidianamente de las Iglesias en México. Hoy, esos ingresos han disminuido debido a la opacidad con la que actúan los directivos, aunque reciben aportaciones del extranjero que si el Sistema de Administración Tributaria (SAT) auditara se llevaría una sorpresa, sobre todo en gastos como viajes, restaurantes y gastos de remodelación adulterados.

Denominaciones como la Iglesia Presbiteriana, Nazarena, Asambleas de Dios, Bautista y Metodista fueron retirando poco a poco a sus representantes ante la SBM por los malos manejos que existe en la Institución que alguna vez fue un orgullo para muchos cristianos en México. Pero esto no fue gratis: al ver que los donativos disminuían, el actual Director buscó responsables y demandó por “daño moral” a Oscar Báez Hernández, laico de la Iglesia Metodista a quien acusó de “daño moral” por presuntamente haber ventilado en medios informativos las acciones fraudulentas. El juicio lo ganó Báez Hernández y ahora Julio Splinker debe pagar (no de su chequera personal, sino de las finanzas de Sociedad Bíblica) una cantidad como restitución del daño y otro tanto a los abogados, quienes desde un principio le advirtieron que el juicio estaba perdido. “La obstinación es pecado y también la corrupción”, le dijeron a Splinker.

Pero como no afecta a su patrimonio personal el actual Director también suspendió arbitrariamente la pensión que se le otorgó a su antecesor Abner López, por lo que también fue demandado laboralmente. Y también le ganaron. Así que debe cargar con los daños económicos y morales que esto le representa a la Sociedad Bíblica. Lo moral le tiene sin cuidado, lo económico sí porque cobra unos de 80 mil pesos mensuales, más de la mitad de lo que gana actualmente el Presidente de la República… y pudiera estar en entredicho su continuidad en el cargo. Aunque ya modificó los estatutos internos y puede jugar muy al estilo de un líder sindical. El hampa eclesial… el Cártel de la Fe.

Splinker y sus colaboradores acumulan denuncias laborales, de manejos fraudulentos y abuso de confianza. Faltaría ver si algunas empleadas y damas con las que ha tenido trato personal se deciden a presentar ante la Fiscalía de Atención a Delitos Sexuales sus testimonios para abrir una carpeta de investigación correspondiente. Claro, siempre está el ejemplo jurídico que siguieron el ex Presidente Enrique Peña Nieto y el líder petrolero Carlos Romero Deschamps, de solicitar amparos.. hasta en contra de perder el “amparo celestial” que cree tener Don Julio.

PALABRA DE HONOR: Y hablando de líderes sindicales con pecados ya expiados, dijo el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, que si la profesora Elba Esther Gordillo quiere regresar a su cargo como líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de ese gremio, está en todo su derecho y cuenta con todas las garantías que la ley le otorga, incluyendo las del ámbito político. Algo sabe Esteban que no ignora la maestra. Tiene información privilegiada, quizá por eso allana el camino.

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