Oscar Moha

Si algo “importan” las Iglesias Cristianas en México son “predicadores”. Y pueden venir de casi cualquier parte del mundo: África, Asia, América del Norte o del Sur y hasta de Oceanía. Hace algunos años, “fundaciones religiosas” de Estados Unidos y otras partes han estado muy activas en nuestro país. Como la del famoso predicador Billy Graham, quien murió en febrero pasado.

En 2006 esta empresa trajo a México el proyecto “Mi Esperanza” en el que se invirtieron más de 7 millones de dólares, varios de los cuales fueron mal invertidos por pastores mexicanos. Al ver la chequera verde, los ministros de culto locales quisieron sentirse primermundistas y rentaron oficinas en zona fifí aquí en la Ciudad de México que la autoridad delegacional les clausuró de inmediato por no contar con uso de suelo.

Eran los primeros esfuerzos por instaurar un “modelo de vida espiritual” que dista mucho de lo que se vive en ciudades como Tijuana, Monterrey, Matamoros, Xalapa, Morelia, León, Guadalajara, Acapulco, Zihuatanejo, donde las familias viven una problemática con crimen organizado, violencia, tráfico de drogas y de personas que ha ido en incremento desde hace dos décadas.

Esta y otras organizaciones como las de los argentinos Alberto Motessi, y Luis Palau; la del coreano Paul David Yonggi Cho (quien estuvo preso por malversación de fondos); la del colombiano César Castellanos; del hondureño Guillermo Maldonado y del guatemalteco Cash Luna tienen células muy activas en México. Estos tres últimos han sido cuestionados por . Incluso en una investigación periodística de una cadena estadunidense se dio a conocer que el “apóstol” Carlos Enrique Luna Arango (Cash Luna) tiene relaciones muy cercanas con narcotraficantes de su país, en donde ya se investiga la procedencia de sus mansiones y jet de uso particular.  

Todos los antes mencionados, y una decena de “profetas internacionales” propietarios de mega iglesias han venido a “proclamar” desde hace 15 años que en México se avecina “una gran unción”, lo cual produce aplausos, llanto y derroche de “ofrendas” de parte de los que asisten a sus prédicas en lugares rentados con capacidad hasta para 7 mil personas. Han hecho creer a la gente que una especia de “4ª Transformación Espiritual” está muy próxima en esta nación que ha sido gobernada por saqueadores materiales, pero que en breve habrá riqueza (no sólo espiritual) para todos.

En realidad, México se ha destacado a nivel mundial en los últimos años: somos el primer lugar en consumo y producción de pornografía infantil; primer lugar en obesidad de menores de edad; primer lugar en embarazos de adolescentes; primer lugar en casos de diabetes; primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios entre menores; primer lugar en gasto público para elecciones, pero con credibilidad por debajo del mínimo; y como si faltara algo, primer lugar en muertes por rayos durante tormentas eléctricas (223 por año), según el dato de la Organización Mundial de la Salud.

Al hablar de los “profetas del bienestar”, los investigadores de la religión indican que “estos paliativos (sus prédicas) sirven como una válvula de escape para los miles de creyentes en México que encuentran refugio en sus predicciones, pues los niveles de ansiedad se recargan en guías psíquicos foráneos que, con aparente amor y supremacía espiritual, traen a los oyentes una medicina anímica que se traducen en dólares para sus insumos, no siempre dedicados a tareas espirituales”.

Muchas de las más de 9 mil 285 Asociaciones Religiosas registradas solicitan constantemente a las Secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores, los permisos respectivos para que los “profetas importados” ingresen a nuestro país para fines que se supone no lucrativos. Por cierto, el trámite no tiene costo, y se ha negado sólo en contadas ocasiones por falta de documentos y no por la cantidad que cobran por pronosticar el clima espiritual que habrá de permear en la nación.

PALABRA DE HONOR: En las Salas Regionales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ya comienzan los despidos de personal. Al parecer la mitad de los trabajadores no conservará su plaza a partir del primer minuto del 2019, si no es que antes en cada uno de ellos. Los magistrados siguen preocupados no por su estadía, sino por su salario. Se aproxima un año donde los ninis tendrán más oportunidad de ganar un salario por aprender un oficio, que aquellos que ya tienen experiencia pero no podrán encontrar un trabajo con salario digno. Ánimo, esto apenas comienza…

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