Oscar Moha

El virtual Canciller Marcelo Ebrard Casaubón ya está elaborando la agenda trilateral que México presumiría para sumarse a la lista de naciones que despenalizan el consumo de la mariguana con fines placenteros.

Antes que levantar el muro fronterizo que Donald Trump diseña casi diario en su Twitter personal, México, Canadá y Estados Unidos formarán un “triángulo verde” sin fronteras, como resultado paralelo a la firma del “T-MEC”, “USMCA”, “TLCAN”, o como se llame el nuevo Tratado de Libre Comercio, que incluye la legalización de consumir cannabis para fines recreativos en estos tres países.

Hoy por hoy, nuestros vecinos prefieren la mariguana mexicana por su alta calidad. Casi en cualquier parte de México se puede cultivar. Hasta en el Periférico, en los límites de la Ciudad de México con el Estado. Una producción a muy bajo costo por la nobleza natural de nuestra zona geográfica.

En nuestro país lo que falta es una ley que permita ser productor en pequeño, portador responsable y consumidor médicamente asistido. Esto traería como consecuencia una amnistía natural para quienes actualmente forman parte de cualquier Cártel, no en todos los niveles, pero sí de las bases de las redes del tráfico ilícito.

Le tocará al gabinete económico del nuevo gobierno, estructurar una política nacional de consumo de drogas. Y “vender” la idea de los beneficios que representa para el país despenalizar el uso de la mariguana.

Como bien apuntan investigadores y docentes de las Instituciones de salud mental, como la doctora María Elena Medina del Instituto Nacional de Psiquiatría “Juan Ramón de la Fuente y el doctor Fernando Cano Valle, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, experto en el tema de bioética, la licitud de las drogas también son un tema de economía mundial.

Coinciden en que México tiene el potencial para llevar a cabo la industrialización de la mariguana y restarle mercado a los grandes laboratorios y empresas farmacéuticas, la mayoría asentadas en Europa y EU, que son quienes controlan el dolor de los enfermos terminales en el mundo, mediante la producción de medicamentos derivados de la morfina y heroína, sustituyéndolos por productos de cannabis que son menos letales, menos adictivos y competirían con precios más accesibles para los pacientes.

El carácter prohibicionista de la mariguana ya no es rentable en un país donde se puede sacar provecho de la producción no sólo para fines médicos. Se producen artículos de belleza, bebidas tradicionales, e incluso artesanías y textiles con la planta verde y están dentro de un extenso catálogo que se puede consultar en Internet.

Resulta paradójico que no exista una sola persona en el mundo que haya perdido la vida por sobredosis de mariguana, pero miles han muerto en México por la siembra y trasiego, sin dejar de mencionar los actos de corrupción que se derivan de la lucha de las autoridades por detener su venta.

Debemos entender que existe un uso, abuso y dependencia de drogas en México, lo cual no lleva necesariamente una relación lineal, es decir, el uso no lleva a la dependencia de manera fatal. Ese es el temor de las Asociaciones Religiosas y otros conservadurismos nacionales: que cuando se despenalice la mariguana, muchos saldrán del closet a comprar su dosis, incluyendo claro a los Ministros de Culto que acostumbran de vez en vez a tocar el cielo, no siempre por la vía espiritual.

PALABRA DE HONOR: El Presiente Electo Andrés Manuel López Obrador dijo que hizo muchas investigaciones, y encargó una especial a la Comisión Nacional de Derechos Humanos que redactó el estudio final “del comportamiento de todos los generales y almirantes en activo” para designar a quienes serán los titulares de las Secretarías de la Defensa y Marina (aplausos).

Seguramente las indagatorias revelaron también qué militares y marinos de alto rango resultaron “descalificados” por su historial negativo.

¿Y qué va a hacer con esos altos jefes de uniforme que salieron reprobados en su actuar para con la sociedad? ¿Cuántos de ellos merecen irse a extraordinario y cuántos a la cárcel?

Voy a preguntar…

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