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Vaya que hay un problema nacional de autoridad. Pero, lo que le pasó este martes al procurador general Jesús Murillo Karam, parece que va más allá de cualquier límite. A punto casi de ir a dar la conferencia de prensa sobre la detención del matrimonio Abarca, un grupo bastante numeroso de padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, tomaron sus oficinas y amenazaron que si no los atendía, no dejarían que fuera al encuentro con la prensa. Don Jesús los atendió y cumplió con el siguiente compromiso, pero la pregunta que se hacen todavía es cómo es posible que la seguridad del procurador permitiera esta casi toma de la oficina del procurador. Pero bueno, dicen los que saben, son los tiempos modernos mexicanos.

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