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Redacción ejecentral

Sydney. El escándalo Watergate, que provocó la renuncia del presidente Richard Nixon en 1974 es poca cosa comparado con el llamado Rusiagate, caso de la supuesta injerencia rusa en Estados Unidos, afirmó este miércoles desde Australia, el exdirector nacional de inteligencia estadunidense James Clapper.

Como simple ciudadano estoy muy preocupado por los ataques contra nuestras instituciones provenientes a la vez de una fuente exterior -entiéndase Rusia- y una fuente interior, el propio presidente», declaró Clapper en el club de la prensa de Canberra.

El Watergate realmente palidece, desde mi punto de vista, en comparación con lo que estamos afrontando ahora», dijo Clapper, que estuvo a cargo de la inteligencia durante la presidencia de Barack Obama.

El Comité de Inteligencia del Senado estadunidense debe escuchar el miércoles la declaración de cuatro responsables sobre la investigación de la campaña de pirateo informático y de influencia rusa en las elecciones de Estados Unidos.

En particular, la posible coordinación entre personalidades cercanas al presidente Trump con Rusia.

El jueves debe declarar el ex jefe del FBI, James Comey, destituido por Trump el 9 de mayo pasado.

Clapper declaró que no entendía por qué el entorno de Trump quería coquetear con Moscú.

Diría que es algo inexplicable. Es absolutamente crucial para Estados Unidos y para el resto del mundo, para esta presidencia, para los republicanos, para los demócratas» que «esclarezcamos este asunto», dijo Clapper.

«Va a ser muy significativo escuchar lo que va a decir, las preguntas que se le hagan y lo que no responderá», dijo Clapper refiriéndose a la comparecencia de Comey.

Comey debe confirmar si fue presionado por Trump para orientar o archivar parte de la investigación del FBI sobre los vínculos con Rusia.

Unos apuntes de Comey, filtrados por la prensa, indican que el presidente franqueó una línea roja al solicitarle que abandonara la investigación sobre Michael Flynn, su exconsejero de Seguridad Nacional, lo que equivaldría a un intento de obstaculizar la justicia.

Clapper criticó «la forma imperdonable» con la que Trump destituyó a Comey, un «distinguido funcionario público».

Eso ilustra «su total desprecio a la independencia y la autonomía del FBI», dijo Clapper.

Me preocupan estos ataques contra nuestras instituciones», agregó.

La intervención rusa durante la campaña fue «inédita por su agresividad», sostuvo Clapper.

El primer objetivo era sembrar la duda, el descontento y la discordia con respecto a nuestro sistema político. Lo lograron, sin duda, más allá de sus mejores esperanzas», sostuvo Clapper. EC

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