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Redacción ejecentral

El manager y promotor de hip-hop, Alex Malverde, quien murió este miércoles de Covid-19, dejó en su cuenta de Twitter una serie de testimonios sobre el avance de su enfermedad y reflexiones acerca de las adicciones y la resistencia de algunos segmentos de la población a mantenerse aislados y con cubrebocas. 

Apenas el lunes, el fundador de la promotora Homegrown Entertainment y manager de artistas como Alemán o la Banda Bastón subió un tuit que parecía anunciar el fatal desenlace: “Gracias por su vibra, cuídense mucho. No saben lo desesperante es que tu vida dependa de unos tubos, tener miedo de cerrar los ojos y no volver. CUÍDENSE! Seguimos echando chingazos”.

En su perfil de Twitter, Malverde (cuyo nombre real era Alejandro Rodríguez) había colocado un enlace de una semblanza que el sitio de noticias Vice le realizó en octubre de 2017. Acompañado de una foto donde el promotor aparece en una lonchería, comiendo espagueti y bebiendo coca-cola, el texto lo retrata así:

“No es un santo, aunque sus hazañas para muchos podrían pasar por milagros. Es más bien un cabrón bien hecho; un perro, por la fidelidad a sus amigos, un perro que tenía plena confianza en que mordería, un perro ingobernable que decidió no usar correa ni seguir instrucciones de nadie. Un perro acostumbrado a salir del infierno, a encontrar la salida a partir de la energía que brinda la rabia”.

Sin embargo, las últimas horas de Malverde fueron angustiantes. A las 10:58 horas del lunes 11 de enero, el promotor tuiteó: “Manden buena vibra, no me quiero morir aún. Cuídense del COVID”.

El relato de Vice refiere que el nombre de Malverde, retomado del santo al que se encomiendan los narcos, proviene de un mes de farra. “A Alex y a sus compas siempre les han gustado los corridos, la banda y los narcocorridos. El nombre proviene de un trip que tenían de hacer un grupo de música norteña. En una peda decidieron que serían los Malverde. Aztek Malverde, Chuck Malverde y Alex Malverde”. La banda nunca se concretó, pero le dio un distintivo a Alex, “un animal que ha aprendido de cada circunstancia que la vida le ha puesto”.

Y eso lo dejó claro en un mensaje posteado el 9 de enero: “Nomás que salga de esta chingadera, a cada persona que vea sin cubreboca le voy a dar un chingazo y después le regalaré un cubreboca”, pero ya no tuvo tiempo de concretar el plan.

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