El constructor predilecto de Peña

Raymundo Riva Palacio | Viernes 31 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Foto | Presidencia
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La toma de decisión en Los Pinos funciona sobre una racional invariable: todo problema del gobierno es una tormenta pasajera. Si el país se convulsiona por el asesinado de 43 normalistas, ya se cansarán de marchar y protestar. Si las críticas sobre la política económica son devastadoras, es un mero problema de los ricos y los grupos de interés afectados. Si los críticos en la prensa piden que el presidente retome el rumbo de su gobierno, les dicen que no oyen a la gradería. Si los cercanos al presidente, cuando logran que los escuche, le mencionan lo que sucede en las calles mexicanas, les cambia la conversación, desestima sus observaciones y responde, para cerrar la plática: “Tenme confianza”.

 

 
El México de Peña Nieto no es el México que ven muchos otros, incluidos miembros de su gobierno y el PRI. Sus diagnósticos, elaborados por ese mismo grupo enconchado, veta las opiniones de otros -incluidos miembros del gabinete-, y sigue repitiendo los errores que, sin embargo, ve como aciertos tácticos y estratégicos. Un secretario de Estado confió que en dos ocasiones que opinó en reuniones del gabinete sobre un tema que le concernía, recibió como respuesta del grupo íntimo del presidente una descalificación tan grande como grosera, y no volvió a tomar la palabra. Otro secretario se queja que hay decisiones que le competen a él, de las que se ha enterado por la prensa.

 

 

La endogamia presidencial ha provocado que varios de los temas que han puesto de cabeza al presidente Peña Nieto, sean procesados como parte de esas tormentas que con el tiempo, creen, pasarán. Pero la vida pública no es tan simple y hay temas, que aún si bajan de intensidad y beligerancia, no desaparecerán. Sobretodo, si hay una reiteración, por descuido, desaseo, cinismo o, peor aún, por la prepotencia de que como nada pasa, todo se puede. Este jueves, el presidente volvió a caer en esta dinámica de la que piensan en Los Pinos son inmunes.
Un amplio reportaje de mil 817 palabras –siete páginas de computadora-  publicado en el periódico más influyente del mundo, The New York Times, retoma lo que creían saldado en Los Pinos, el tema del conflicto de interés presidencial. Para ello tomaron el caso particular de Armando García, un comunero en San Francisco Xochicuautla, en el estado de México, que para evitar que una carretera cruzara por su propiedad, ubicada en una reserva natural, peleó en tribunales y organizó protestas. Nadie le hizo caso a la ley y cuando protestó lo encarcelaron.

 

 

El ángulo que llevó al Times a poner a disposición de millones de personas en el mundo lo que sucede en México, es que el desprecio de la autoridad por la ley tiene como base que el contratista de la obra es Juan Armando Hinojosa, presidente del Grupo Higa. Después de años de batallas, dice el rotativo, el presidente Peña Nieto firmó una orden ejecutiva este mes para expropiar una 36 hectáreas de lo que consideran los comuneros como una “tierra sagrada”.

 

 

En la historia de García está el legado que, quiera o no, marcará parte del gobierno de Peña Nieto. El Times de Nueva York recuperó las acusaciones de conflicto de interés en contra del presidente y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que compraron casas a través del Grupo Higa, la llamada casa blanca, y la casa de campo en Malinalco. “Después de una tormenta de acusaciones de que el presidente y su secretario de Hacienda… estaban recibiendo favores especiales de un contratista que gana lucrativas licitaciones públicas, Peña Nieto se defendió y dijo que no había conflicto de interés”, apuntó. Ni el presidente ni su círculo íntimo han sido acusados de ningún delito, dijo el diario, lo que no deja de ser un tema altamente controversial.

 

 

No parece ser polémico para el presidente, narraron las corresponsables del periódico, porque nombró para investigar si había una ilegalidad en la asignación de obras al Grupo Higa, a Virgilio Andrade, secretario de la Función Pública, abogado en el equipo de transición y amigo de años del grupo en el poder. Al conflicto de interés se le sumó, como tantas veces se dijo en los medios en estos meses, un nuevo conflicto de interés.

 

 

La publicación en el Times es significativa no tanto por el hecho en sí mismo de mantener el tema vivo, sino porque hay abogados o grupos afectados por este compadrazgo presidencial vigente, que empiezan a tocar otras puertas para la denuncia. La percepción generalizada y creciente que en Los Pinos llevan a cabo actos claros y enérgicos de censura de prensa, empieza a llevar a los grupos de interés mexicanos, molestos con el gobierno, a buscar otras salidas para sus denuncias, socializando a nivel internacional este fenómeno exacerbado.

 

 

The Wall Street Journal fue el que reveló la casa de campo de Videgaray. Ahora el Times retomó, a partir de una nueva acción preferencial del presidente a “su constructor preferido”. El tema del conflicto de interés no se va a detener. En Los Pinos le dijeron al Times que cualquier duda sería aclarada por la Función Pública; Videgaray guardó silencio. Andrade va a difundir un reporte donde, pocos dudan, liberará al Grupo Higa de privilegios en las licitaciones, y al gobierno de conflicto de interés. Legalmente será saldado. Políticamente, la percepción de corrupción, habrá irreversiblemente manchado esta administración.

 

 

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‘El Chapo’, vivo ¿o muerto?

Raymundo Riva Palacio | Jueves 30 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

La síntesis de la estrategia del gobierno de Enrique Peña Nieto en materia de seguridad, se puede resumir en una frase: de ventanilla única, como dijo que sería la cooperación con Estados Unidos, a ventanilla multimodal. En dos años y medio, la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, lo puso en su lugar. No fue sólo la arrogancia, sino la incompetencia lo que lo golpeó. La humillación por la evasión lo hizo humilde y subordinado: tuvieron que aceptar que sin los cazadores de Pablo Escobar, el jefe del Cártel de Medellín que se escapó de la cárcel en 1992, poco iban a poder hacer. A dónde ha llegado, sin estar aún a la mitad del camino.

 

 

Los cazadores de Escobar son colombianos y estadounidenses, y llegan a México entre llamados de auxilio y presiones de Washington. El gobierno estadounidense ha sido cuidadoso en las formas públicas, pero rudo en las privadas. Para estar convencidos que el gobierno de Peña Nieto no había liberado a Guzmán como consecuencia de un pacto entre ellos, los representantes de la DEA y el FBI lo preguntaron directamente en la Procuraduría General de la República. Si fue una fuga, fue casi la exigencia, ellos tenían que estar en la cacería. Será la parte visible de la cooperación de Washington en la búsqueda de El Chapo; en la invisible participará la Marina estadounidense.

 

 

La pregunta es qué hará. ¿Proveerán información de inteligencia solamente? ¿Trabajaran coordinadamente con los comandos de élite de la Marina mexicana para capturarlo? Así fue como lo detuvieron en febrero del año pasado, en una operación conjunta. La DEA aportó la inteligencia, la CIA envió un drone para apoyar en la intercepción final de telecomunicaciones y la Oficina de Alguaciles a sus expertos en la decodificación de esa información, porque el gobierno de Peña Nieto nunca usó los drones que envió Washington a México por la Iniciativa Mérida, y despidió a quienes manejaban la telemática porque sus salarios eran muy altos. O ¿irán más allá?

 

 

Ir más allá significa, en castellano, eliminarlo. Esa fue la instrucción que se dio a las unidades encargadas de cazar a Escobar cuando se fugó a mediados de 1992 de la cárcel en Envigado, suburbio de Medellín. No lo querían una vez más como prisionero. El recuerdo de esa fuga no es nostálgico. El grupo de élite que se está conformando para recapturar a El Chapo está integrado a imagen y semejanza de aquél, incluso con algunos de sus miembros más prominentes. Según El Tiempo de Bogotá –el periódico donde la familia del presidente Juan Manuel Santos mantiene una fuerte ascendencia-, el gobierno colombiano envió una comisión de élite a México para ayudar a su recaptura.

 

 

Entre sus integrantes están los generales retirados Rosso José Serrano, jefe de la Policía Nacional durante el gobierno de Ernesto Samper, y considerado uno de los cerebros detrás del desmantelamiento de los cárteles de Medellín y Cali; Ismael Trujillo Polanco, que fue director de Policía Judicial e Inteligencia, que hoy está incorporada a Interpol; y Luis Enrique Montenegro, el jefe táctico en la guerra contra los cárteles colombianos, que fue director del Departamento Administrativo de Seguridad, que era el órgano de inteligencia civil. Los tres, junto con unidades de élite de la Marina y fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos integraron el llamado “Bloque de Búsqueda”, creado por el presidente César Gaviria en 1992, para capturar, vivo o muerto, a Escobar. El Bloque de Búsqueda estaba compuesto por miembros del Ejército, la Marina, la policía y otras áreas de inteligencia colombianas y estadounidenses, y operaba independiente del gobierno. A nadie le informaban lo que hacían o iban a hacer, ni cómo lo iban a hacer. Tenían a su disposición un presupuesto abierto y el permiso para matar. Eso sucedió en diciembre de 1993 con Escobar.

 

 

El Bloque de Búsqueda no fue desarticulado después de que lo eliminaron. A partir de ahí, destruyeron el cártel patriarcal que era el de Medellín, y fue trasladado al Valle del Cauca, donde fueron desmantelando el Cártel de Cali, capturando o matando a varios de sus líderes. Después de esas operaciones cesó sus operaciones hasta 2004, cuando lo reactivó el gobierno de Álvaro Uribe para combatir el Cártel del Norte del Valle, heredero de las viejas bandas criminales, y capturar a su líder, Diego León Montoya Sánchez. “Don Diego” fue aprehendido el 10 de  septiembre de 2007, y nueve días después se detuvo en la ciudad de México a su principal lugarteniente, Juan Diego Espinoza, “El Tigre”, y a quien era su pareja y en ese entonces señalada como jefa de relaciones públicas de El Chapo Guzmán, Sandra Ávila Beltrán, la llamada “Reina del Pacífico”.

 

 

La formación para la cacería de El Chapo Guzmán es un versión mexicana del Bloque de Búsqueda. Las autoridades mexicanas no lo reconocen así porque es tanto como admitir el fracaso de su política de seguridad. Pero los errores por bisoños le han costado alto a la soberanía mexicana que ofrecían defender. Querían ser diferentes al gobierno de Felipe Calderón que desarrolló un colaboracionismo sin precedentes con Estados Unidos, y están hoy peor que lo peor de aquél sexenio. Por sus errores tuvieron que abrir la puerta a un escuadrón internacional que va sobre Guzmán, vivo o muerto, como fue la orden sobre Escobar. A esto hemos llegado.

 

 

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El Google de ‘El Chapo’

Raymundo Riva Palacio | Miércoles 29 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Una de las principales líneas de investigación sobre la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán es cómo sus socios pudieron hacerse de los planos del penal de máxima seguridad del Altiplano. Las autoridades averiguan si ex directores de la cárcel, las empresas constructoras o todos aquellos que hayan tenido acceso a ellos, los vendieron. Sobre esa línea de pensamiento se encuentra la principal sospecha de la corrupción que le abrió el camino para la libertad y en donde se fincan las acusaciones de “traición” soltadas por los más altos funcionarios del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

 

 

El Chapo Guzmán se ha fugado dos veces de una cárcel de máxima seguridad en menos de 15 años, lo que lo convierte en una leyenda criminal. La primera fue de Puente Grande, en Guadalajara, donde la versión oficial es que se escondió en un carrito de lavandería para escabullirse escondido entre la ropa sucia. La versión no oficial, es que no es escapó el 18 de enero de 2001, sino un día antes, vestido con traje y corbata, por la puerta. Cómo se fugó ahora sigue siendo un misterio, particularmente por la precisión de un túnel que empezó a mil 400 metros de distancia y que terminó exactamente en la regadera de su celda.

 

 
El pensamiento convencional es que alguien tuvo que venderle los planos, como lo hicieron con Osiel Cárdenas, jefe del Cártel del Golfo y Los Zetas, a quien se extraditó de manera intempestiva en enero de 2007, luego de que le descubrieron en una revisión de su celda, escondidos en una pieza de piedra hueca, el mapa de ingeniería del Altiplano. Pero cada vez hay más dudas sobre qué técnica y tecnología se utilizaron en la evasión.
 

 

Las autoridades consideran que el túnel lo diseñaron ingenieros con experiencia en minas y geólogos, y lo cavaron mineros. El túnel fue construido con tres diferentes técnicas. La primera fue una excavación apoyada con maquinaria que construyó la larga garganta a 16 metros de profundidad, supuestamente para avanzar sin topar con lo que se esperaba un piso de concreto armado, desde que atravesó las paredes exteriores del penal hasta llegar casi debajo de la celda; la segunda conectó en forma piramidal con la celda, con una extensión de seis metros cavada probablemente con una barrenadora hidráulica; y luego el último tramo de poco más de 60 centímetros, prácticamente a mano.

 

 

La precisión milimétrica de la salida del túnel es lo que intriga a las autoridades, que están buscando un GPS, acrónimo en inglés de Global Positioning System, que hubiera permitido la ubicación exacta de la regadera de la celda. Hasta ahora no han encontrado nada. Una hipótesis, que aún no toma cuerpo de línea de investigación, es que los ingenieros del túnel no utilizaron ningún mapa del penal porque no lo necesitaban. Las nuevas tecnologías les permitían poder llegar a la celda de El Chapo mediante dos instrumentos: una técnica de georreferenciación y el programa de Google Earth.

 

 

georreferenciación permite un posicionamiento espacial a través de un sistema de coordenadas y datos específicos. Se realiza a través del Sistema de Información Geográfica (SIG), que almacena capas temáticas –como topografía, distritos, parcelas o áreas restringidas, entre otras-, en forma independiente y separa su información, con lo cual permite relacionarla a través de una topología espacial de los objetos. Con esto, se pueden tener las características de un lugar concreto.

 

 

Google complementa la información que se carga en un programa que fácilmente se puede ver en tercera dimensión. Varias de las imágenes difundidas en la prensa sobre el Altiplano fueron tomadas de Google Earth, que es un programa gratuito. Hay otros más sofisticados y, sobretodo, actualizados, como en Google Earth Pro, que aunque también tiene una versión gratuita, mediante un pago menor de cinco mil pesos puede acceder a la última información disponible –de 2012-, que ayuda a ubicar los objetivos buscados mediante sus archivos vectoriales de imágenes que sirven para representar los datos SIG. Es sencillo, pero no para personas poco doctas en estas nuevas tecnologías –como este autor-, aunque tampoco es ciencia espacial.

 

 

En un persuasivo artículo que escribieron para The Network Architecture Lab, un centro de investigación sobre nuevas tecnologías en la Universidad de Columbia, en Nueva York, llamado “La Ciudad Invisible: el Diseño en la Edad de los Mapas Inteligentes, su director Kazys Varnelis y la profesora de Barnard College, Leah Meisterlin, apuntaron que los mapas inteligentes no sólo representan las relaciones espaciales, sino revelan en hojas de cálculos y bancos de información, las condiciones en que los objetos estudiados estuvieron previamente escondidos. “El mapeo nos permite hacer visible lo invisible”, agregaron. “A través de mapas, lo abstracto se convierte en algo identificable”.

 

 

Estas  nuevas tecnologías, para muchos fantasiosas, funcionan de manera regular en México. Está por ejemplo la Red Geodésica Nacional Activa del INEGI, que permite a los tres niveles de gobierno el estudio y definición de sus límites político y administraticos, cartografía urbana y catastral, o control de las obras de ingeniería e infraestructura. ¿Pudieron las nuevas tecnologías ayudar en la evasión de El Chapo Guzmán? Es altamente probable, de acuerdo con algunos expertos, lo que llevaría a preguntar porqué no habrán pedido las autoridades mexicanas a Google, bloquear de sus mapas zonas tan sensibles como los penales de máxima seguridad y evitarse vergüenzas posteriores.

 

 

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La procuradora caramelo

Raymundo Riva Palacio | Martes 28 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

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El momento más dramático, al desnudar su fragilidad y vulnerabilidad, fue cuando 48 horas después de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, la procuradora general, Arely Gómez, apareció junto al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, nerviosa y semiparalizada. Cuando el secretario le pidió que tomara la palabra, lo primero que sucedió es que el atril le quedaba tan grande, que impedía que la vieran. Una fila de camarógrafos impidió que rápidamente le allegaran un banco, y cuando finalmente lo tuvo, cometió otro error: mostró en sus manos la fotografía del delincuente, que le tapaban la cara. Los nervios la habían traicionado. La fotografía estaba proyectada en monitores en el salón, y no debía haberla enseñado. El secretario se la arrebató. El momento para transmitir la fuerza de la procuradora la proyectó pequeña, en un cargo más grande al de sus posibilidades.

 

 

La evasión de Guzmán ha sido como el Principio de Peter para muchos funcionarios en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pero en muy pocos el nivel de incompetencia ha sido tan notorio como en la Procuraduría General de la República. La semana pasada, la Comisión Nacional de Derechos Humanos despedazó el informe del exprocurador Jesús Murillo Karam sobre el crimen de 43 normalistas de Ayotzinapa el año pasado en Iguala. Lo que Murillo Karam definió como “la verdad histórica”, fue desnudado como un catálogo de deficiencias, como interrogatorios que nunca se hicieron, bases de datos que jamás se construyeron, cadena de custodia de evidencia que quedó en entredicho, y averiguaciones inconclusas. Cuando Gómez lo sustituyó, lo primero que declaró es que la investigación había sido “exhaustiva y seria”. Al recibir 26 recomendaciones de la CNDH, apenas dijo que las respondería.

 

 

Su institucionalidad pronto le dejó exhibida. En privado había sido muy crítica de cómo recibió la PGR de manos de Murillo Karam, y la forma como encontró hecha un desastre la institución, que había delegado totalmente en la ex subprocuradora Mariana Benítez. Gómez, sin embargo, ratificó a Tomás Zerón como jefe de la Agencia de Investigación Criminal, uno de los principales responsables de la cuestionada investigación sobre el crimen de los normalistas de Ayotzinapa, quien tampoco parece estar ayudando mucho a la procuradora en las investigaciones sobre la fuga de El Chapo Guzmán.

 

 

Aquél lunes donde participó en la conferencia de prensa, el secretario de Gobernación dijo, ante las presiones de la prensa, que tan pronto terminaran las diligencias y los peritajes, se abriría el acceso para que pudieran recorrer el túnel por donde se escapó el Chapo Guzmán. Un día antes, la procuradora ya había visitado la boca del túnel, y apareció en una fotografía distribuida por la PGR en cuclillas, mirando hacia la oscuridad del hueco por donde se fugó el criminal. Periodistas que estaban en el lugar cuando llegó, dijeron que utilizó un paraguas para taparse el sol y cuando le preguntaron sobre la fuga, parecía que se encontraba en otro lugar, porque sus primeras palabras fueron incongruentes. Se puede pensar que la evasión, la noqueó.

 

 

Al día siguiente de la conferencia de prensa, el ofrecimiento de Osorio Chong se volvió inútil. Sin saber quién lo autorizó, el túnel se abrió para la prensa antes que terminaran los peritajes. Las imágenes de las cámaras mostraron los cubos que marcaban la evidencia registrados a su paso, lo que indicaba que los peritos ya no pudieron seguir trabajando. La prensa vio maquinaria dentro del túnel que no fue clasificada correctamente como evidencia, y se borraron todas las huellas que pudieran haber servido para identificar en los bancos de datos de calzado. Cuarenta y ocho horas después de ese primer recorrido, la prensa pudo observar tirados en la casa donde estaba la boca del túnel, herramientas y sobres de tinte de pelo que nunca fueron recogidos por los peritos.

 

 

Si el informe de la CNDH sobre el crimen de los normalistas fue tan crítico de la PGR, la investigación sobre el túnel por donde se escapó El Chapo Guzmán promete convertirse en una descalabro mayor. En el Altiplano ha sido evidente que la investigación no se completó y que las áreas que debían estar restringidas para los peritos, se contaminaron desde el primer momento. Las instrucciones del secretario de Gobernación nunca fueron atendidas, en tiempo y forma. Desde Los Pinos, sin conocimiento en Bucareli, se ordenó que se pusiera al servicio de la televisión -Televisa sobretodo-, helicópteros y funcionarios para explicar cómo se había fugado El Chapo Guzmán, y construir la narrativa de una fuga espectacular.

 

 

La procuradora Gómez le entregó a Televisa –donde su hermano, sólo para el registro, es vicepresidente de Noticias-, los primeros videos de la celda y la salida del túnel en el Altiplano. En unos cuantos días, la procuradora Gómez se hundió en la investigación, y aunque aún no se hayan percatado, el gobierno mismo. La procuradora, funcional pero no institucional, no contuvo la desesperación en Los Pinos por suplir investigación con propaganda, ni tuvo la fuerza para exigir que los peritos terminaran con su trabajo.
Lo que antaño los procuradores eran fiscales de hierro, ahora Gómez es como una procuradora de caramelo, dulce, amable, educada, pero sin el tamaño para ejercer con autonomía su trabajo. La avasallaron en Los Pinos y el resultado es que la investigación dejó de ser científica. Luego se preguntan en el gobierno porqué tantos dudan si la fuga no fue arreglada.

 

 

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La caricatura de Rubido

Raymundo Riva Palacio | Lunes 27 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

El cénit de la vida pública de Monte Alejandro Rubido, fue como seguramente, para quienes lo conocen tiempo atrás, como nunca hubiera deseado: al servicio de la conductora de Televisa, Adela Micha, que el 17 de julio pasado, lo tuvo varias horas a su disposición explicando in situ cómo se fugó Joaquín El Chapo Guzmán. Rubido no parecía muy cómodo en su papel de guía y explicador. Para alguien entrenado en el campo de la inteligencia, donde la discreción y el bajo perfil son herramientas básicas del oficio, debió ser un insulto. No obstante, Rubido se tragó los sapos y pagará con la humillación pública. Una carrera digna, reducida a caricatura.
 

 
Cuatro días atrás, en medio de la turbulencia de las primeras horas del escape de uno de los jefes del Cártel del Pacífico, Rubido, comisionado Nacional de Seguridad, presentó su renuncia al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. No era culpable de la fuga, pero sí responsable. Toda el área de reclusorios está bajo su jurisdicción y la vigilancia interna de los penales de máxima seguridad, las tiene la Policía Federal. El Chapo era su responsabilidad, y todos los días Osorio Chong le preguntaba sobre los controles que impedirían una eventual fuga del criminal, porque todos los días, el presidente Enrique Peña Nieto le preguntaba lo mismo al secretario de Gobernación.
 

 
Se le escapó a Rubido y a quien había encargado la vigilancia, el jefe de Inteligencia de la Policía Federal, Ramón Pequeño, que tenía a su cargo una de las áreas de monitoreo de los reos de mayor peligrosidad dentro del penal del Altiplano. En el área de monitoreo del Altiplano trabajan alrededor de 30 personas, en una salón donde nadie puede entrar. Entre aquellas a quienes se les niega el acceso por razones de seguridad, es el propio director del penal. Esa es un área tan secreta, que nadie utiliza nombres propios, sino en clave, y no hay registro de su identidad real. El CISEN también tiene un área de monitoreo, igualmente secreta, que opera en espejo a la de la Policía Federal, al igual que otro centro más, a cargo de custodios del penal.
 

 
La renuncia de Rubido no fue aceptada por el secretario de Gobernación, pero es una de las cabezas que están sobre la mesa para ser decapitadas como consecuencia de la fuga. No se sabe con certeza porqué no le aceptaron la renuncia cuando la presentó. El rechazo de la renuncia, sin embargo, provocó una serie inexplicable de protección en varios niveles, empezando por Rubido, formado profesionalmente en las estructuras del CISEN –fue parte del equipo que investigó los orígenes del EZLN y descubrió la identidad del Subcomandante Marcos-, que en 1994 se integró al gobierno de Emilio Chuayffet en el estado de México, quien lo nombró director de la naciente Unidad Información y Análisis, que en realidad era una versión estatal del CISEN.
 

 
Chuayffet fue su primer y eterno protector. Cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo lo nombró secretario de Gobernación, Chuayffet regresó a Rubido al CISEN, como secretario general adjunto, un puesto de nueva creación,. El blindaje fue creciendo al trabajar estrechamente con los gobiernos mexiquenses, una realidad expuesta cuando en 2001 sus sucesores en la Dirección de la Unidad de Información y Análisis fueron descubiertos por la PGR en un centro alterno de espionaje a las oficinas centrales de la unidad ubicada en Toluca. Eran los tiempos del gobierno de Arturo Montiel, y el principio de la carrera ascendente de Peña Nieto. Los apoyos de Rubido han emanado durante largo tiempo del grupo político mexiquense, lo que inclinó la balanza a su favor en la sucesión de Manuel Mondragón como comisionado Nacional de Seguridad en marzo del año pasado.
 

 
Días después de esa renuncia y el relevo, se detallaron en este espacio las peleas palaciegas en el proceso de remplazo de Mondragón, donde se enfrentaron los grupos mexiquenses, con David Garay, comisionado de la Agencia de Seguridad Estatal del estado de México cuando Peña Nieto era gobernador, y que actual jefe de la Unidad de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, que depende del subsecretario Luis Miranda, a la cabeza; y los hidalguenses, donde la carta fuerte de Osorio Chong era Eugenio Imaz, director del CISEN.
 

 
Rubido ascendió como una decisión salomónica, aunque dentro del nuevo grupo en el gabinete de seguridad, era el más experimentado. Desde septiembre de 2008 estaba totalmente involucrado en esos temas, al asumir la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Seguridad Pública, y ser ratificado por el presidente Peña Nieto. Rubido garantizaba inyectarle al cargo menos protagonismo y frivolidad, más seriedad, conocimiento y experiencia, que su antecesor. Se quedó a medias.
 

 
Cambió el método de Mondragón, que hacía público con todo su equipo lo que cada uno hacía –con lo que abría las posibilidades de filtraciones-, y lo volvió compartimentado, como se opera en los órganos de inteligencia. No reparó, empero, toda la desarticulación que hizo Mondragón en el sistema. Rubido pasó de un segundo nivel a la primera línea, por la cual entró al manejo de propaganda de Los Pinos, que explica porqué sirvió de guía a la señora Micha, en lugar de atender la búsqueda del criminal fugado. Fue una humillación para un profesional de su estirpe. No lo dejaron renunciar hace unas dos semanas, pero permitió que lo pisaran. No lo merecía, pero lo toleró. Asumirá entonces las consecuencias públicas.
 

 
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Escoto, ¿financiero de Ebrard?

Raymundo Riva Palacio | Viernes 24 de julio, 2015

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Foto | Reporte índigo
Foto | Reporte índigo

 

 

A escasas tres semanas de terminar el gobierno de Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, el secretario de Desarrollo Urbano, Felipe Leal, autorizó de último minuto al Grupo Rentable mil 300 espectaculares a fin de que pudieran entrar al programa de reordenamiento de la publicidad exterior. Entre los que fueron autorizados se incluyó el 50% de los espectaculares en la comercialmente codiciada Glorieta Insurgentes –estación de una de las principales línea del Metro- contigua a la Zona Rosa, al mismo grupo, mientras que el resto de los espacios que solicitaban miembros de la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior, se congelaron. Eran tiempos de bonanza para el Grupo Rentable y para su dueño, Ricardo Escoto, el zar de la publicidad exterior durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, cuya hegemonía en el sector se acabó en el gobierno de Miguel Ángel Mancera el año pasado.

 

 

Escoto no ha dejado de presionar al gobierno de Mancera para mantener los privilegios que tuvo en el pasado, pero no ha tenido éxito. Peor aún, su suerte está cada vez más vinculada a la de Ebrard y su familia, que están siendo investigados por la Unidad de Inteligencia Financiera por presunto lavado de dinero. Escoto se mantiene en el negocio, pero en diferentes condiciones a las que se crearon en 2010, cuando entró en vigor la anterior Ley de Publicidad Exterior, que sufrió modificaciones hace 15 días. De esa ley surgió el Consejo de Publicidad Exterior, cuyo presidente fue, precisamente, Escoto. El conflicto de interés no importaba en esos años, alentado por el gobierno capitalino. El empresario tenía experiencia en el manejo de su empresa en los grises entre la legalidad y la ilegalidad, chapoteando siempre el pantano de la ilegitimidad.
Las investigaciones sobre Escoto forman parte del conjunto de pesquisas sobre el entorno de Ebrard, que buscan determinar si durante su administración utilizó su posición como jefe de gobierno del Distrito Federal para obtener recursos que pudieran ser utilizados con fines personales y políticos. Hasta este momento, según se ha podido saber, no hay una investigación directa en su contra, y las que existen afectan sólo a su entorno inmediato. Escoto es un puente diáfano hacia ese núcleo cerrado que rodea al exjefe de gobierno.

 

 

Información financiera de Escoto a la cual se ha tenido acceso, muestran que cuando menos tres empresas relacionadas con él están siendo investigadas por presunto lavado de dinero, defraudación fiscal y delincuencia organizada. Una de ellas es Servicios Empresariales Ninuet S.A. de C.V., a la que se está revisando desde 2011, cuando se detectaron irregularidades en inyección de recursos a monederos electrónicos utilizados por partidos políticos. Otra es Publiwall S.A. de C.V., investigada por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda por presuntos fraudes y pagos por asignación y concesión de concesiones de publicidad exterior.

 

 

A los largo de los gobiernos de López Obrador, Ebrard y Mancera, Escoto recibió depósitos en efectivo de las autoridades capitalinas, importantes en el del primero, pocos en el del actual jefe de gobierno, y significativos en el sexenio anterior. Las autoridades federales no investigan a nadie en los gobiernos de López Obrador y Mancera, relacionados con Escoto, y están totalmente enfocadas en la administración de Ebrard.

 

 

Varias de las empresas relacionadas con Escoto aparecieron en la lista del Sistema de Administración Tributaria como contribuyentes morosos, y algunas otras, como Publicidad Creativa Public S.A. de C.V., y Servicios Asesoría Profesional Ejecutiva SAPE, fueron incorporadas dentro de la lista negra de las 162 empresas que entregaron facturas apócrifas. A nivel personal, de acuerdo con la información disponible, se puede apreciar que el empresario no declara impuestos como persona física, pese a haber recibido ingresos por parte de un grupo de empresas desde 2008. Por ejemplo, en 2013 recibió de Admin People MX S.A. de C.V., dos pagos por casi medio millón de pesos cada uno por sueldo, salarios y conceptos asimilados, por lo que no pagó impuestos. Entre 2008 y 2009 recibió de Máxima Productividad en Servicios S.C., casi 2 millones de pesos, por los que tampoco pagó impuestos.

 

 

Existen cuando menos 25 empresas relacionadas con Escoto en México, y una más, Publicidad Rentable Panamá S.A., localizada en aquella nación centroamericana, la preferida últimamente por los empresarios mexicanos para llevar sus cuentas bancarias y operaciones financieras, luego del acuerdo de la Secretaría de Hacienda con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, para intercambiar toda la información bancaria. El Grupo Rentable no ha operado solamente con los gobiernos perredistas capitalinos, sino que también tiene negocios en varios estados y con distintas dependencias del gobierno federal, como con la Comisión Federal de Electricidad y la Lotería Nacional.

 

 

Las investigaciones federales sobre Escoto involucran también a varios de sus administradores, algunos de los cuales realizaron operaciones financieras en efectivo, y quienes presuntamente hicieron transferencias de recursos a los allegados de Ebrard, en particular a Cervera, quien es diputado electo por Movimiento Ciudadano, y quien iba a declinar la candidatura para que entrara Ebrard. Escoto, que no es un empresario al que le guste estar expuesto en los medios, ha hablado poco de los temas que se le han imputado en el último año –violaciones a la ley y corrupción-, pero siempre ha negado cualquier ilícito. Hasta ahora no hay acusación en su contra, pero las investigaciones avanzan, de acuerdo con la documentación consultada, con bastante solidez.

 

 

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Pinzas contra Ebrard

Raymundo Riva Palacio | Jueves 23 de julio, 2015

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Las pinzas sobre Marcelo Ebrard, el altamente visible exjefe de gobierno del Distrito Federal, se siguen apretando. La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda lleva meses armando el rompecabezas sobre un presunto lavado de dinero en donde están involucrados René Cervera, que fue su jefe de Oficina y se mantiene como su asociado político más cercano, y Felipe Leal, que fue secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda en su administración. Una de las principales pistas tienen como eje a Ricardo Escoto, presidente del Grupo Rentable, el zar de la publicidad exterior en la ciudad de México, que entró a trabajar con los gobiernos locales durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, y se catapultó en el de Ebrard.

 

 

Escoto no es un simple empresario cuya audacia y disposición a manejarse en las fronteras grises de la ley le permitió construir una empresa nacional con extensión a Panamá, sino que a través de una de sus compañías, Estrategias Creativas, S.A. de C.V., se metió al cuarto de guerra en la toma de decisión de imagen, mensaje y propaganda de López Obrador y Ebrard. El primero se lo heredó al segundo, y el segundo se lo dejó a Miguel Ángel Mancera, hasta que estalló la relación con uno de los asociados de Escoto, Luis Pérez de las Heras, el año pasado. Pérez de las Heras es instrumento de Escoto en los contratos publicitarios y políticos en varios estados. Al otro socio de esa empresa, Agustín Barrios Gómez, lo hicieron diputado federal del PRD en la agonizante legislatura.

 

 

Nueva información sobre Escoto ha surgido recientemente y vuelve a colocar a Ebrard, a través de sus dos brazos leales en el gobierno capitalino, bajo la sombra de la sospecha. Cervera manejó todos los asuntos políticos de la ciudad de 2006 a 2010, cuando renunció para iniciar en agosto de ese año la Fundación Equidad y Progreso, la placenta de la frustrada candidatura presidencial de Ebrard. Todos los asuntos de interés regular –en esa oficina también llegan y se procesan aquellos con carácter irregular- pasaban por su escritorio antes de llegar al de Ebrard. De ahí salía la indicación al gabinete con las recomendaciones del jefe de gobierno. En el caso de Escoto, Leal era el encargado de atenderlas: le otorgaba los permisos, bloqueaba a empresas competidoras del Grupo Rentable, y por esa ventanilla comenzaba el manejo de los recursos que movían.
De acuerdo con la información que ha trascendido, la Unidad de Inteligencia Financiera no investiga a funcionarios de los gobiernos de López Obrador ni de Mancera por sus relaciones con las empresas de Escoto. Tanto López Obrador como Mancera finiquitaron sus consultorías con Estrategias Creativas y sacaron a Pérez de las Heras del manejo de su imagen y mercadotecnia política. Las operaciones financieras de Escoto bajo escrutinio, abarcan el periodo que va de 2002 a 2013, aunque el mayor volumen de las transacciones que más llaman la atención a las autoridades corresponden al periodo 2006-2012, cuando Ebrard era jefe de gobierno.

 

 

Escoto era la figura fuerte y quien hacía los negocios, pero Pérez de las Heras era la cara pública dentro y fuera del gobierno. Una de las formas de operación política y comercial que planteaban, era que sin costo alguno ofrecían publicidad exterior con fines políticos. Coincidentemente o no, Escoto recibía ayudas de las autoridades para que sus negocios no resultaran afectados. La prensa ha documentado prebendas que tenía Escoto con el gobierno de Ebrard. Por ejemplo, la reportera Icela Lagunas reveló en el periódico Reporte Índigo que en 2011, Leal ordenó el retiro de varios espectaculares por falta de licencia, y para realizar ese trabajo contrató a la empresa Máxima Servicios Publicitarios, que pertenece a Grupo Rentable. De acuerdo con Lagunas, cuando los empresarios afectados tramitaban las licencias, se enteraron que los espacios ya habían sido asignados a otra empresa, Publicidad Rentable, S.A. de C.V., también de Escoto. Esta práctica no era inusual.

 

 

Una serie de reportajes transmitidos en Proyecto 40 el año pasado, reveló toda una serie de ilícitos de Grupo Rentable, que incluía invasión ilegal de espacios públicos, tala de árboles sin permiso y robo de luz para que se viera mejor su publicidad exterior, que de acuerdo con la Ley de Publicidad Exterior es motivo de recisión de licencias. Proyecto 40 estimó que el no pago por derechos y permisos podría ser por alrededor de 262 millones de pesos, de los cuales, según datos que recogió en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, 120 millones podrían haberse quedado en los bolsillos de Escoto.

 

 

La relación de Escoto nunca fue tan intensa como durante el gobierno de Ebrard, y su entorno financiero es analizado por las autoridades. La Unidad de Inteligencia Financiera investiga a su familia, y las cuentas bancarias de sus hermanos, su segunda esposa y empresas relacionadas con los Ebrard, están congeladas por la Secretaría de Hacienda mientras termina la investigación sobre presunto lavado de dinero en operaciones inmobiliarias en los llamados “Puentes de los Poetas” en el poniente de la ciudad de México. La investigación contra Cervera, Leal y Grupo Rentable es previa, pero confluyen en lo mismo: la lupa contra el exjefe de gobierno se centra en los contratos que se asignaron presuntamente de manera irregular durante su sexenio y el dinero que sospechan recibió a cambio.

 

 

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CNTE: llegó la hora

Raymundo Riva Palacio | Miércoles 22 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

La orden de arranque de la ofensiva política y jurídica gubernamental en contra de la Sección 22 de la Coordinadora magisterial, fue el anuncio del gobernador Gabino Cué de la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, equivalente a una Secretaría de Educación, que desde 1992 estaba en manos de la disidencia de los maestros que tenían en su poder la rectoría de la educación. “Es una provocación”, respondió inmediatamente el líder nacional Rubén Núñez, quien dijo que la decisión los había tomado por sorpresa. No es así.

 
Como se explicó el 10 de julio pasado en este espacio, el principio del fin de esa dirigencia fue la demanda penal que interpuso la organización Mexicanos Primero –con el respaldo de Los Pinos- en contra de Núñez por fraude al erario. Ese golpe fue perfecto, porque inutilizó al jefe público del movimiento durante varios días y lo obligó a cambiar de estrategias. La demanda lo distrajo de sus tareas de organización y envió un mensaje a la dirigencia de la Coordinadora: los términos en los que negociaron y dialogaron durante la primera parte del sexenio, se acabaron. Habían cambiado radicalmente. Y lo comprobaron el martes.

 

 

La decisión para desaparecer el IEEPO fue procesada en la Secretaría de Gobernación, y estaba tomada desde la semana pasada. En una entrevista en Radio Capital y Ekekto TV, Cué dijo que esa posibilidad era analizada a fin de restarle el poder a la Sección 22, que tenía sindicalizado al 80% de ese órgano que se creó como resultado de la descentralización educativa en el gobierno de Heladio Ramírez. “Estamos trabajando este factor de coacción a través de espacios que en su momento se otorgaron y que hoy a la luz de una nueva ley posiblemente ya ni siquiera son necesarios los espacios en un órgano que en su momento se creó bajo circunstancias específicas”, dijo.

 

 

Varios días antes se habían hecho llegar mensajes desde la ciudad de México a algunos de los líderes menos beligerantes para que estuvieron claros que en esta ocasión, el gobierno federal estaba determinado a ir contra los dirigentes rebeldes. Algunos recularon y pasaron a un repliegue táctico. Otros no tuvieron la capacidad para leer los mensajes que les transmitía el gobierno. Núñez dijo que no iban a permitir que a través de la fuerza pública, el gobierno impusiera “la mal llamada” Reforma Educativa, y que tendrían una reunión de emergencia. Alistaron sus armas.

 

 

La Sección 22 urgió este mismo martes concentraciones y mítines “masivos” permanentes, que detonaron  bloqueos en el centro de Oaxaca capital, toma de camiones y tranvías turísticos. En paralelo, se fueron a una Asamblea Estatal. La tensión escaló. Los tres mil policías federales que se encontraban en Oaxaca desde la víspera de las elecciones del 7 de junio y los 500 que se les sumaron la semana pasada para las festividades de La Guelaguetza, fueron rápidamente desplegados, junto con otros seis mil policías estatales en instalaciones estratégicas. En el gobierno federal prepararon la ejecución de decenas de órdenes de aprehensión en contra varios de sus dirigentes, algunos vinculados a la guerrilla. El portal Oaxaca Político reportó que serían 30 las órdenes que se complimentarían, por delitos federales, como ataques a vías de comunicación, secuestro a funcionarios federales, lesiones contra policías federales, bloqueo a instalaciones de Pemex, toma de casetas, robo y usufructo de recursos federales.
 

Según Oaxaca Político, los principales líderes contra quienes se ejecutarían las órdenes de aprehensión son Núñez; María del Carmen López Vásquez, miembro de la Unión de Trabajadores de la Educación, una de las alas más radicales de la Sección 22 y vinculada al EPR; y Othón Nazariega, miembro de los grupos de choque de la disidencia magisterial. López Vásquez, “La Jicayán”, también es miembro del Frente Popular Revolucionario, una organización fachada del Ejército Popular Revolucionario. En la escalada de beligerancia, el Frente emitió un comunicado en el cual hizo un llamado a todas sus fuerzas a estar alertas para enfrentar las operaciones federales en el estado.

La disidencia magisterial dejó de tener hace tiempo la iniciativa, cuando en vísperas de las elecciones intermedias, quiso humillar aún más al gobierno y sabotear las elecciones. No vieron las ominosas señales. La tarde del 5 de junio, camino a una reunión con el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, las escoltas del secretario Miguel Ángel Osorio Chong, los detuvo para llevarlos a hablar con él, quien les advirtió que si generaban violencia, las Fuerzas Armas responderían para garantizar la paz. Aviones militares y convoyes salieron esa misma noche al sur del país.

 

 

La siguiente fue cuando el subsecretario Miranda, con quien habían llevado la relación durante el sexenio, dejó de recibirlos. El subsecretario, engañado por la disidencia magisterial, fue relevado completamente de esa tarea. El tercero fue la denuncia penal contra Núñez. En este espacio se publicó el 10 de julio que una persona cercana a Los Pinos describió el ánimo en la casa presidencial sobre el proceder: “Ahora sí”, dijo lacónicamente. Faltaba ver si habría instrucción y ejecución, se planteó. Este martes, en plena necesidad de mostrar tras la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, que sí hay gobierno, que sí hay decisión, que sí toma decisiones el presidente, ya no hubo más señales, sino realidades. La larga noche de la relación con los maestros rebeldes, llegó a su fin.

 

 

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Planeación de una fuga

Raymundo Riva Palacio | Martes 21 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

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La fuga de Joaquín El Chapo Guzmán comenzó a planearse probablemente en abril de 2014, pocas semanas después de ingresar al penal de máxima seguridad del Altiplano, cuando ingenieros geólogos escogieron cuál cara de la cárcel tenía el subsuelo más adecuado para construir el túnel de la evasión. Sus personeros compraron en mayo varias propiedades en la zona, incluido el terreno donde construyeron la casa donde se abrió la boca del túnel. Pero el escape fue más que una obra de ingeniería, corrupción, y ruptura de los protocolos de seguridad. Una estrategia legal acompañó el desarrollo de la obra que al final le permitió su segunda fuga.

 

 

El Chapo tenía un ejército de 14 abogados acreditados en el Altiplano, que le permitía tener acceso a ellos de manera permanente, fuera de los horarios normales establecidos, o incluso los fines de semana. Había muchas razones para ello. Trabajaban los amparos para evitar su extradición a Estados Unidos, o buscaban quitarle acusaciones mediante alegatos de violaciones al debido proceso. La coyuntura se la había dado el nuevo perfil garantista de la Suprema Corte de Justicia, que permitió, por ejemplo, la liberación de la secuestradora francesa Florence Cassez, y del viejo capo Rafael Caro Quintero, cuyo abogado Efraín García Ramírez, se sumó recientemente a su equipo.

 

 

La otra batalla legal que desarrollaron sus abogados fue para ganar privilegios dentro del penal. Uno muy importante, que le permitió el acceso casi ilimitado a sus defensores legales, fue por “incomunicación”; los jueces se lo otorgaron. Otro fundamental fue para tener televisión en su celda. Por reglamento, ese tipo de aparatos no son permitidos, pero Guzmán Loera, como otros internos en el Altiplano, logró que un juez le autorizada la televisión.

 

 

Las autoridades del penal arreglaron la televisión para que no pudiera ser transformada en un transmisor o un aparato de comunicación, y sólo tenía posibilidades para ver dos canales locales. Lo que hacía El Chapo era mantener la televisión prendida todo el tiempo –incluso así se aprecia en el video dado a conocer por las autoridades en el momento en que se fuga- y a todo volumen, incluso cuando estaba durmiendo.

 

 

La reflexión en retrospectiva es que la televisión sirvió para mitigar el ruido de la construcción del túnel, que se hizo completamente desde el exterior hasta su celda. Las prisiones de máxima seguridad tenían sensores, pero en el Altiplano ya no existen. Había un sistema de videovigilancia remoto en la Policía Federal que incluía audio en las regaderas, pero tampoco existe. El ruido de la televisión sirvió para ocultar al máximo que se estaba construyendo un túnel hacia la celda de Guzmán.

 

 

Los artilugios legales de El Chapo no fueron los únicos en la planeación de la fuga. El túnel llegó exactamente a la regadera de su celda, que era la última en el pabellón donde se encontraba, y que no fue cambiado durante meses, lo cual es una violación del protocolo, porque se les mueve con regularidad para evitar, precisamente, que lo tengan ubicado. Quien autoriza el cambio de celda es el Comité Técnico del penal, que conforman el director, los subdirectores y todos los jefes de unidad. No está claro si hubo peticiones o no de cambio, o si también interpuso un recurso legal para evitar que lo trasladaran a otra. Las autoridades han estado buscando un dispositivo de posicionamiento global (GPS) que pudiera haber dado las coordenadas exactas de la ubicación de la regadera en la celda, pero hasta el momento no han encontrado nada.

 

 

Por qué se determinó la fuga esa noche, no está claro. Sin embargo, hay sospechas que la fecha se tomó con bastante antelación. El largo de su pelo es una muestra de ello. A los internos se les rapa cuando llegan y cada semana van a la peluquería para mantenérselos corto. Sin embargo, el largo de su pelo era de cuando menos 25 días, lo cual rompió con el protocolo e introdujo una de las varias sospechas de colusión interna.

 
El día que se escapó comenzó como siempre, entre 6 y 7 de la mañana, la hora máxima para el pase de lista. Sin causa aparente, porque no había juzgados ni diligencias, se reunió dos horas esa tarde con su principal abogado, Adrián Granados, al término de la cual regresó a su celda y se acostó. De acuerdo con los videos del penal, hacia las ocho y media de la noche se levantó y comenzó a caminar de un lado para otro.

 
El comisionado de Seguridad Nacional, Monte Alejandro Rubido, declaró a la prensa que esos movimientos siempre los hacía. Falso. Es cierto que no era inusual en él caminar de esa manera, pero sí su comportamiento. Varias veces se acercó a observar el piso de la regadera, inclusive una vez en que orinó. Quienes monitoreaban su celda en el penal, la Policía Federal y el CISEN, no repararon en la anormalidad de sus movimientos.

 
Rubido aseguró que la razón por la que se agachó en la regadera fue para lavar ropa. Tampoco es cierto. Nunca lavó su ropa El Chapo; siempre daba a que se la lavaran. Tampoco repararon lo extraño que fue que anduviera en calcetines y se calzara sus tenis. Se les fue en las narices, con lo que consumó una planeación en varios frentes y sofisticada, que se ejecutó pacientemente durante meses, para vergüenza de las autoridades federales.

 
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La fuga, paso a paso

Raymundo Riva Palacio | Lunes 20 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

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El Código Rojo para blindar el penal de máxima seguridad de El Altiplano y establecer retenes perimetrales en sus afueras para evitar la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán la noche del 11 de julio, no se activó 18 minutos después de que desapareció de los monitores de video vigilancia, como aseguran las autoridades federales. En ese momento, a las nueve de la noche con 10 minutos, lo que comenzó fue la histeria, no la persecución, que vendría tiempo después.

 

La última vez que apareció en los tres monitores de vigilancia de las autoridades del penal, el área de inteligencia de la Policía Federal, y el CISEN, que como a otros internos de alta peligrosidad, observaba desde una oficina en el área administrativa del Altiplano, fue a las ocho de la noche con 52 minutos. Los 18 minutos son lo que tardaron en reaccionar para enviar a un custodio a mirar su celda. Nada más. Testimonios, extractos de las declaraciones ministeriales y la línea de tiempo a partir de los videos del penal, permiten establecer la lentitud con la que las tres áreas de monitoreo reaccionaron y la confusión que se dio en el momento en que perdieron a Guzmán Loera.

 

El protocolo establece que al momento de una fuga, la primera autoridad a la que se informa es a la del penal, para que ordene una revisión física. No sucedió así. A la encargada en ese momento del penal Marissa Quintanilla, -el director Valentín Cárdenas Lerma, estaba de descanso-, no le reportaron nada. Se dio cuenta de lo que pasaba cuando vio correr al grupo de inteligencia de la Policía Federal que gritaba que “no encontraban” a un preso.

 

A las nueve y 10 de la noche, cuando desapareció de los monitores, se pidió por radio a uno de los custodios que fuera a su celda. A esa hora ya habían terminado de cenar y, en el caso de Guzmán Loera, de darle sus medicinas. Todos los reos estaban guardados. Con los pabellones cerrados, los custodios estaban en las entradas, en vigilancia física. Cuando le pidieron al custodio que fuera a ver la celda, ubicada al final del pabellón a unos 70 metros de las puertas de seguridad, la abrió y observó, pero no entró. El protocolo no lo obligaba a ello. En su declaración dijo haber pensado que se encontraba escondido debajo de la cama, pero en realidad no sabía dónde pudiera estar.

 

Las autoridades del penal llamaron de inmediato a los custodios en todas las puertas de seguridad, y uno por uno respondió que por su zona, Joaquín Guzmán no había pasado. Ya eran aproximadamente a las nueve con 15 minutos, cuando las autoridades del penal, al recibir el informe del custodio por radio, ordenaron la inspección ocular, como lo manda el protocolo. Pasaron unos tres minutos para que llegaran otros custodios para verificar la ausencia. Al ver la boca del túnel en la regadera, dos de ellos se metieron inmediatamente por él mientras se daba la alerta.

 

Hasta ese momento se activó el Código Rojo. Fue casi simultáneo la del Sistema Penitenciario, la de la Policía Federal, la del CISEN, y la del Ejército, uno de cuyos batallones tiene la responsabilidad de la vigilancia perimetral. En esos minutos que pasaron se informó al comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, que estaba a punto de tomar el vuelo a París para alcanzar a la comitiva del presidente Enrique Peña Nieto en Francia.

 

Pasadas las nueve de la noche con 25 minutos, se informó al comisionado de Seguridad del Estado de México, Eduardo Valiente, y al secretario de Seguridad Pública del gobierno del Distrito Federal, Hiram Almeida, y se comenzaron a desplegar los círculos de seguridad en torno al penal del Altiplano, de acuerdo con los protocolos. Corrían 33 minutos desde que había desaparecido de los monitores de vigilancia. Ya estaba sellado por dentro el penal; nadie entraba y nadie salía, y pasaron lista a todos los internos para detectar si había más fugas.

 

En el exterior se tendió el primer anillo de seguridad con la Policía Federal y el Ejército, a 500 metros del inmueble. Un segundo anillo se colocó a poco más de la distancia en la que se encontraba la casa donde estaba la entrada al túnel, que en ese momento no sabían de su existencia. Los custodios que se metieron al túnel y lo recorrieron a pie, tardaron cerca de 90 minutos en recorrerlo e informar por radio de su hallazgo. No lo hicieron antes porque los radios no funcionaron dentro del túnel. El tercer anillo se estableció a unos 12 kilómetros, que incluyó el cierre de operaciones en el aeropuerto de Toluca y vigilancia en las carreteras.

 

Se estableció una primera coordinación de sellamiento con los gobiernos del Estado de México, Distrito Federal, Morelos, Michoacán, Hidalgo y Querétaro, y cientos de policías federales iniciaron la primera búsqueda, casa por casa, a partir de donde estaba la boca del túnel. Todo iba a ser inútil. Cuando se activó el Código Rojo, El Chapo llevaba 23 minutos fugado –las autoridades calculan que recorrió el túnel en motocicleta en siete minutos-, y cuando bloquearon carreteras y aeropuerto, ya llevaba una ventaja adicional de otros 10. Esa noche, ya no había nada qué hacer.

 

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Rumbo a la Presidencia

Raymundo Riva Palacio | Viernes 17 de julio, 2015

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Foto | Notimex
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Sin sorpresas en las salidas pero con sorpresas en las llegadas, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, anunció el primer bloque de ajustes a su gabinete. Mancera redefinió su estrategias con la izquierda, perfiló a sus sucesores, y estableció las nuevas alianzas con las que buscará la candidatura presidencial en 2018. Despidió a las viejas tribus del PRD, como las de René Bejarano e Izquierda Democrática, y acotó a la corriente que controla el partido, Los Chuchos de Nueva Izquierda. No menos importante, colocó el primer dique para enfrentar a Morena en la ciudad de México, contenerla y derrotarla. Por primera vez en lo que va de su administración, Mancera se colocó al volante.

 

 
Varias sorpresas acompañaron los nombramientos. El más relevantes en términos estratégicos es el de Amalia García en la cartera de Trabajo. La diputada, fundadora del PRD, transitó ideológicamente hacia la social democracia y creó una de las corrientes más importantes del partido, Foro Nuevo Sol, a la que pertenecen el gobernador electo de Michoacán, Silvano Aureoles, y el diputado electo en la Asamblea Legislativa y exdelegado de Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo.

 

 
García figuró en la primera terna de Mancera para la secretaría de Gobierno, en donde estuvo el ex gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, que mantuvo su decisión de no regresar a México, y el senador Armando Ríos Piter, que al exigir a cambio que le garantizaran la candidatura a la jefatura de Gobierno, fue eliminado. Mancera no aceptó imposiciones. En la Secretaría del Trabajo, García puede ser más funcional, al tomar la batuta del programa clave del jefe de gobierno, el aumento nacional al salario mínimo, y quitar banderas a Morena y su jefe Andrés Manuel López Obrador.

 

 
Foro Nuevo Sol, del que es la jefa política, fue parte del Frente Político de Izquierda formado tras la elección presidencial de 2006 como contrapeso a Nueva Izquierda. Ese frente se ha desmembrado. Cinco de sus corrientes están ahora en Morena; una más, Alianza Democrática Nacional, juega con Los Chuchos; y otra, reducida y desacreditada, es la de Bejarano. El primer campo de batalla contra López Obrador será en la Delegación Cuauhtémoc, con su nuevo jefe Ricardo Monreal, con quien tiene una vieja disputa. Monreal fue sucedido en la gubernatura de Zacatecas por Amalia García, pero aun sin estar en el estado manipuló en la administración príista de Miguel Romo para que la metieran a la cárcel. La pelea soterrada entre ellos será de antología; se conocen perfectamente.

 

 

 
Patricia Mercado, a quien sustituyó García, fue designada secretaria general de Gobierno. En Trabajo resultó muy bien evaluada pese a su bajo perfil, y la opción por ella revela el interés de Mancera por alguien capaz de hablar con todos los sectores políticos y con la sociedad, a los que Mancera se refirió específicamente al anunciar esa parte del gabinete. Mercado llegó a su gobierno en 2012 por recomendación de varios grupos ciudadanos, en particular por la corriente intelectual que representa la activista Marta Lamas.

 

 
Mercado relevó a Héctor Serrano, quien pasó a ocupar la Secretaría de Movilidad, que tiene bajo su responsabilidad al gremio de taxistas, que desde hace más de 15 años son una fuente de ingreso irregular –particularmente los piratas-, para las acciones políticas y electorales de López Obrador. Serrano será otro muro de contención para Morena. No habrá pleito con López Obrador, pero tampoco se quedará Mancera sin operadores para enfrentarlos.

 

 
Con Los Chuchos quedó claro el alejamiento, pero también sin rompimiento. La designación de la senadora Alejandra Barrales como secretaria de Educación, es un guiño con la parte más rescatable de esa desacreditada corriente. Ella contendió contra Mancera por la candidatura a la jefatura de Gobierno y la forma como se resolvió al final la dejó lastimada. La negociación que sostuvieron en las dos últimas semanas saldó las viejas heridas y la colocó, junto con Mercado y García, como el trío de mujeres con mayor posibilidad para sustituirlo en 2018.

 

 
En la línea de sucesión colocó también a su viejo colaborador, José Ramón Amieva, a quien movió de la Consejería Jurídica a la Secretaría de Desarrollo Social, donde salió Rosa Icela Rodríguez, que usó recursos públicos de programas sociales para beneficiar a candidatos de Morena. Lo puso en la dependencia más generosa de todas –da recursos a los más necesitados-, pero tiene en contra, de cara a 2018, su falta de carisma. Si hace su trabajo con eficiencia, Amieva ayudará a que su jefe y viejo amigo pueda consolidarse.

 

 
Mancera lanzó dos redes hacia filas extra perredistas. La más importante es la incorporación de Jorge Gaviño como director del Metro. Gaviño encabeza la comisión en la Asamblea Legislativa que investiga la obra de la Línea 12 y es diputado de Nueva Alianza, el partido que tiene un fuerte sustento electoral con el magisterio. Igualmente invitó a Laura Ballesteros, que llegó a la Asamblea Legislativa por el PAN y contendió por la Delegación Miguel Hidalgo por el PRI y el Partido Verde, a crear una nueva área que tiene que ver con la movilidad.

 

 
Los nombramientos reflejan el fin al sometimiento de las tribus perredistas y retomó la iniciativa. Mancera es el tercer mejor calificado entre los aspirantes a la Presidencia en 2018, después de López Obrador y el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila. No podía desaprovechar la oportunidad, para sentarse solo en la cabina del piloto. Empezó a jugar su resto.

 

 
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