¿Dónde está el gobierno?

Raymundo Riva Palacio | Viernes 1 de julio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL La columna de Raymundo Riva Palacio

Estamos tan cerca que no lo vemos claramente, pero la violencia por la que atraviesa México se ha visto pocas veces en la historia reciente. Hay un malestar belicoso en varias regiones. Hay expresiones que rompen con todo orden, entre las élites, de los que más tienen contra los que menos poseen, de los que tienen poco contra los marginados. Es la lucha de todos contra todos, que esboza una estado anárquico donde todo puede suceder en cualquier momento. Lo único que vincula a todo es la ingobernabilidad y la incapacidad de quienes tienen la obligación y los recursos para que esto no se desborde. Para entender su magnitud bastaría recorrer un día en la vida de México, a través de los periódicos de la Ciudad de México, como este jueves:

 

*Los maestros mantienen 32 bloqueos carreteros en Oaxaca y Chiapas. Miles de maestros marchan en Monterrey. (La Secretaría de Gobernación inició un diálogo con la disidencia magisterial la semana pasada, y después de 12 horas de reuniones a puertas cerradas, hay cero acuerdos y más protestas que se extienden a otros estados).
*El Istmo de Tehuantepec se encuentra estrangulado por lo que la Secretaría de la Defensa, a petición de la Secretaría de Desarrollo Social, envió comida en aviones Hércules C-13 a las zonas más marginadas, para que no se mueran de hambre 850 mil personas. (El cierre de carreteras y de comunidades se ha realizado sin la intervención de ninguna autoridad para evitarlo).
*Se acabaron los suministros de combustible en Chiapas por las protestas del magisterio. En Oaxaca quedan suministros para cuatro días.
*Walmart informó que tiene 70 tráileres varados y analiza el cierre de todas sus tiendas en Oaxaca. El presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, Vicente Yáñez, afirma que 62 de sus tiendas agremiadas en el estado, están cerradas. (Las pérdidas económicas de los últimos 10 días en ese estado ascienden a más de mil 400 millones de pesos. La Secretaria de Economía anunció la semana pasada que tenía un plan de emergencia para Oaxaca, que aún no comunica a nadie).
*Los maestros anticipan un incremento en las movilizaciones. El objetivo, dijeron, es presionar a la Secretaría de Gobernación para que se abrogue la Reforma Educativa. (El gobierno asegura que la Reforma Educativa es innegociable. Sesenta y dos organizaciones civiles y empresariales exigen al Gobierno que no de marcha para atrás. Maestros y organizaciones civiles se apertrechan en el Istmo y levantan barricadas ante el amago del Secretario de Gobernación de utilizar la fuerza para desalojarlos).
*Miembros del Movimiento de los 400 Pueblos, atacaron con piedras y botellas la camioneta donde viajaban el Gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, el Presidente del PAN, Ricardo Anaya, y el ex Secretario de Gobernación y funcionario panista, Santiago Creel, luego de pedir al Congreso veracruzano que no aprueben la iniciativa del Gobernador Javier Duarte de imponer un fiscal anti corrupción que vigile la administración entrante de Yunes. Los panistas culpan a Duarte del ataque. (No hay investigación aún sobre el ataque. La organización que atentó contra los panistas dicen que fue resultado de una “provocación” de Yunes. Mientras, el Gobernador Duarte dijo que no se responsable de la agresión).
*En una conferencia de prensa, la líder nacional del PRI, Carolina Monroy, se deslinda del Gobernador Duarte. Estamos porque se aplique la ley, asegura. Cuando le preguntan sobre la iniciativa del fiscal anti corrupción que vigilará a Yunes, asegura que si bien es legal la acción de Duarte, no es ética. (Monroy es prima del Presidente Enrique Peña Nieto).
*La dirigente del PRI, admite que hay un desánimo en el partido y entre el electorado por la corrupción y la impunidad. (La discusión sobre el Sistema Nacional Anticorrupción, sigue sin ver su salida en el Senado. Varios ex gobernadores acusados por actos de corrupción, siguen sin problemas legales; uno de ellos, el neoleonés Rodrigo Medina, se mantiene dentro del círculo de las amistades más cercana del Presidente).
*Una mujer choca en las calles de Mérida y cuando la policía acude, la mujer los insultó porque la detuvieron. En la Ciudad de México, 90 familias que fueron desalojadas de un predio que habían invadido cerca del aeropuerto internacional, se enfrentaron con la policía a quienes atacaron con palos. (El uso de la fuerza por parte del Estado no es viable, porque al usarla discrecionalmente a lo largo de los años, perdió legitimidad).
*El grupo autodenominado Individualistas Tendiendo a lo Salvaje (que buscó incendiar la puerta central de Palacio Nacional el 20 de noviembre de 2014), se adjudicó un  asesinato en la UNAM el lunes pasado. “Anduvimos de caza. La noche de ayer nos convertimos en lobos. Nuestra sed de sangre se sació por unos momentos, mientras los demonios de nuestros antepasados se apoderaban de nuestras mentes y nuestros cuerpos”, escribieron en un comunicado.
“Apuñalamos ayer al jefe de Servicios Químicos de la Facultad de Química de la UNAM. Nuestro cuchillo perforó su carne, músculos y venas, desangrándolo y dejándolo sin vida. Es una pena que no le pudiéramos arrancar el cuero cabelludo como victoria. Será para el siguiente”.
Este es el México de hoy. Esta fotografía es sólo un día cotidiano en la vida de un país que se supone está en paz, y que no alcanzamos a ver el grado de deterioro social en el que todos nos encontramos.
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Las matemáticas de Andrés Manuel

Raymundo Riva Palacio | Jueves 30 de junio, 2016

AYUDA DE MEMORIA | La columna de Raymundo Riva Palacio

Habrá que revisar los números para ver si la fuerza de López Obrador se está debilitando. En la elección presidencial de 2012 obtuvo un millón 213 mil 903 más votos que en la de 2006, pero en términos porcentuales perdió 3.7% de electores.
¿Se esfumó su toque?

 

1er. TIEMPO: El músculo moreno se afloja. La maquinaria política de Andrés Manuel López Obrador empieza a echar humo. La marcha multitudinaria del domingo en apoyo a los maestros, no estuvo a la altura de las decenas de miles que esperaba. Cumplió su promesa de tener el 30% del voto para el Congreso Constituyente en la Ciudad de México, si bien superó el porcentaje, no conquistó las curules anheladas. López Obrador apostó por 34 constituyentes y borrar al PRD del paisaje político, pero el saldo fue distinto. Morena se quedó con 22 constituyentes y el PRD con 19. El estado de cosas lo obliga a identificar a sus enemigos electorales y debilitarlos. El único en la izquierda que alcanza a ver es Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, a quien llenó de epítetos la semana pasada porque no le dejó la plancha del Zócalo para él solo el domingo. “Es un títere, un pelele de la mafia del poder”, escupió López Obrador. Al PRD ni lo voltea a ver. Para él son corruptos en su esencia y práctica, a lo que ha ido aniquilando electoralmente. No le falta razón. De acuerdo con la última encuesta nacional realizada por El Financiero después de las elecciones del 5 de junio, Morena tiene hoy el 19% de la intención de voto, contra 8% del PRD. Hace cuatro meses, el PRD tenía 13%, contra 11% de Morena. Como sostiene Alejandro Moreno, responsable de las encuestas del diario, es evidente que la izquierda ha experimentado un profundo realineamiento, muy probablemente como resultado del reciente proceso electoral. Pero López Obrador, político intuitivo y sagaz, debe haber visto que la matemática electoral, pese a todo, no le alcanza. Por tanto, debe liquidar a quien le haga sombra.

 

2º TIEMPO: La izquierda soy yo… ¿alguien lo duda? No hay nadie salvo él, que se encuentre en el lado de los justos. Los demás son pecadores. Sin matices, Andrés Manuel López Obrador, es como Luis XIV (“el Estado soy yo”), para adjudicarse a la izquierda mexicana como patrimonio suyo. La quiere completa porque sabe que si no va en forma homogénea detrás de la candidatura presidencial en 2018, las condiciones para que con sólo una parte de la geometría electoral de izquierda se puedan construir, son remotas —cuando menos en este momento. ¿Quién sabe lo que pasará a finales de año? Menos aún en 2017 o en 2018—. López Obrador continúa firme en el primer lugar de las intenciones de voto presidencial para 2018. Su campaña ininterrumpida, que va para tres contiendas nacionales, le permiten ser el político más conocido en México (97%, según Parametría), aunque también el que más negativos tiene (calculados por diferentes empresas de opinión pública entre 39 y 42%). Esto es natural. Entre más tiempo esté uno en el aparador, más defectos le aprecian. Las elecciones del 5 de junio catapultaron a su partido como tercera fuerza política nacional, mermando de manera directa al PRD, que se vio con la transferencia de intención de voto entre militantes de izquierda entre febrero y junio. En febrero se dividían la preferencia en 25% iguales; en junio, Morena subió a 37% en la encuesta de El Financiero, y el PRD cayó 12 puntos. Bien, pero no tanto. El mismo estudio observó que el tamaño de la izquierda no ha variado: 18% a nivel nacional, lo que revela la tendencia entre perredistas de correrse al campo de López Obrador porque le ven cara de triunfador. De ahí la prisa de los jefes políticos en el PRD, como el líder histórico de Los Chuchos, Jesús Ortega, o del senador Miguel Barbosa, para que el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, se afilie al PRD. No es la necesidad de alinear sus cartas, sino de que los rescate del hoyo al que caen. López Obrador lo huele. En la liquidación de Mancera está buena parte de su posibilidad de ganar en 2018.

 

3er. TIEMPO: Pero… no todo lo que brilla son votos. Las últimas encuestas de preferencias electorales para 2018 ratifican, con una intención de voto de 25%, a Andrés Manuel López Obrador como el puntero. Pero muy cerca de él, casi en empate técnico, aparecieron Margarita Zavala del PAN, y Miguel Ángel Osorio Chong del PRI. Muy atrás, con 8%, se coló en cuarto lugar Miguel Ángel Mancera, quien le disputa el apoyo de la izquierda. Si ese voto estuviera unido en un solo candidato de izquierda, tendría cualquiera de los dos 32% de las preferencias, muy arriba de cualquier adversario. Pero como corren separado, la disputa es quién tendrá más músculo par aguantar durante el año y medio aproximadamente que falta para la definición de las candidaturas. La opinión convencional es por López Obrador, sobretodo después de cómo avanzó Morena en las elecciones de gobernador el 5 de junio. Sin embargo, queda en duda si fue Morena, con el empuje de López Obrador, o fue Morena, impulsada por priistas en Veracruz, y arrebatados militantes perredistas en forma autóctona en Oaxaca, lo que hizo la diferencia. Porque en otros lugares, las cosas no salieron bien para López Obrador. Por ejemplo en Zacatecas, donde viajó constantemente para apoyar a David Monreal, quien se colapsó al final. En los tres estados que se jugó la gubernatura, donde ganó el voto en la elección presidencial, perdió en esta ocasión. En Puebla, fue reducido. En Tlaxcala fue borrado. Y en Quintana Roo, no fue factor en absoluto. Habrá que revisar los números para ver si la fuerza de López Obrador se está debilitando. En la elección presidencial de 2012, obtuvo un millón 213 mil 903 más votos que en la de 2006, pero en términos porcentuales perdió 3.7% de electores. ¿Se esfumó su toque? Todo indica que empezó su declive, pero es muy pronto para llegar a conclusión alguna. Con López Obrador nunca se sabe, salvo que fiesta durante los próximos meses, definitivamente, sí habrá.

 

Pejecalculador

La hora del populismo

Raymundo Riva Palacio |

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

La salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea inyectó oxígeno a personas y grupos que aunque antagónicos en muchas políticas, comparten la idea que su mundo funcionará mejor si las naciones se aíslan. Ese fue el grito por el llamado Brexit, reforzado por otros, como el virtual candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, que lo llamó la recuperación de la independencia de los británicos, y reforzó el lunes su llamado a la cremación del Tratado Norteamericano de Libre Comercio, en la víspera de la octava cumbre de los líderes de Canadá, Estados Unidos y México en Ottawa, que no tenía previsto en su agenda hablar sobre el desafío que les ha caído.

 

El voto británico, aunque millones se sientan hoy arrepentidos, galvanizó también el apoyo de la extrema derecha en Europa que lo respaldó estruendosamente. En un mundo globalizado, aunque se luche por fragmentarlo, todo está conectado. En México, desde una posición de izquierda, hay quien ve en el conservadurismo de otros, la fortaleza de sus argumentos. Andrés Manuel López Obrador, el jefe de Morena y puntero en las preferencias electorales para 2018, es su cara más poderosa. No hay que olvidar que en política, los extremos se suelen encontrar. En un artículo publicado el domingo pasado en The New York Times, el ex primer ministro británico, Tony Blair, explicó:

 

“Si no logramos repeler a la extrema derecha y a la extrema izquierda antes de que tomen a las naciones de Europa en este temerario experimento, esto terminará de la manera que siempre termina una acción tan imprudente en la historia. En el mejor de los casos, en desilusión; en el peor, en una división rencorosa”. El dilema británico, no es único. Sam Tanehaus, el ex editor del Book Review del Times, escribió un ensayo sobre varias obras bajo el sugerente título “¿Por qué el populismo ahora?”. En él, afirmó, en el contexto de la campaña electoral en su país: “La profunda división en nuestra política parece provenir por el desgaste de los guardianes del orden político contra aquellos para quienes ese orden frena o margina”. 

 

Tanehaus reproduce una párrafo textualmente de un libro: “Los seguidores de los demagogos vienen principalmente de los adultos de clases medias, actualmente en un estado sin precedentes de frustración y temor, amenazados por la humillación, la falta de patrimonio y la pobreza”. Lo interesante de la cita que su  autor Arthur Schlesinger Jr., la escribió en su libro La Era de Roosevelt: Las Políticas del Trastorno en 1960, y se refería a la elección de 1936 en Estados Unidos, en la secuela de la Gran Depresión, cuando comenzaba a aparecer un ánimo de descontento populista, que llevó en 1934 al gobernador de Louisiana, Huey Long, a encabezar el movimiento “Distribuyan Nuestra Sociedad de Bienestar”, con el argumento que aquellos años de crisis económica, habían sido producto de la creciente disparidad entre los ricos y los pobres. Long siempre habló de los “pobres del campo”, un discurso que alimentó la cultura de la lucha de clases.

 

El voto por el Brexit y las reacciones en cadena del conservadurismo, de derecha e izquierda, han convertido el tiempo biológico en tiempo histórico. López Obrador no ha externado una posición sobre el Brexit, pero es como los británicos la semana pasada y Trump: quiere cancelar el TNLC y regresar el modelo de sustitución de importaciones. En febrero de 2014, a punto de arrancar su segunda campaña presidencial, López Obrador se lanzó en un mitin en San Luis Potosí en contra del TNLC –que ya había elaborado en su plataforma electoral de 2006-, al asegurar que había eliminado empleos y generado pobreza.

 

Revestido de xenofobia, este fue el argumento de los promotores del Brexit, que persuadieron a los baby boomers en la Gran Bretaña, que piensan que la migración dañó su economía e ingresos, y ha sido central en la campaña presidencial de Trump, que le ha generado apoyos de los sectores blancos, protestantes y más racistas de Estados Unidos, que sienten que la migración y el acuerdo comercial con México, les ha robado los trabajos. Es lo mismo que alega López Obrador. Si Trump y López Obrador llegaran a la presidencia en sus países, los congresos enfrentarían sus presiones para derogar el TNLC. No hay duda. En el caso del mexicano, la postura de López Obrador tiene más vertientes.

 

En aquél mitin potosino dijo que todos los presidentes mexicanos desde 1983, son responsables de traición a la patria y corrupción. Los anteriores no, que incluyen a los mandatarios que más criticados han sido en los últimos 50 años, Luis Echeverría y José López Portillo, de quienes en términos económicos, abreva López Obrador. El tabasqueño no es Trump, pero toca la misma música. La coyuntura internacional favorece este tipo de posturas regresionistas. Hay quien condena estos populismos, pero a quienes lo hacen hay que sugerirles que vean lo que un número creciente de personas, en el otro lado de la geometría, piensan.
Como señaló Tanenhaus sobre los estadounidenses, “hay una revuelta de resentidos contra la política y la economía contemporánea”. Dos elecciones en México, en 2015 y 2016, demuestran que eso también se aplica aquí. Es la hora del populismo. Pero no se aplique peyorativamente. Si esa ideología se anida entre los electorados, es porque las mayorías se han rebelado a la marginación acumulada durante décadas.

 

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El Africano de Peña Nieto

Raymundo Riva Palacio | Miércoles 29 de junio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Este lunes, en su columna en El Universal, Ciro Gómez Leyva refirió un encuentro que tuvieron los directivos del Grupo Imagen el viernes pasado en Los Pinos con el Presidente Enrique Peña Nieto, en donde, al final de la larga reunión, le recomendó de despedida la trilogía El Africano, la obra de mil páginas de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión, uno de los grandes generales de Roma en el Siglo III antes de Cristo. El columnista escribió que Peña Nieto le habló de uno de los capítulos esenciales de la obra, la derrota de Aníbal Barca, otro gran general cartaginés, para subrayar “lo cerca que estuvo Roma de caer en manos de los que representaban valores opuestos”. El contexto que le dio Gómez Leyva fue el de Andrés Manuel López Obrador y su cruzada antisistémica por la Presidencia en 2018. Pero la obra no habla de valores opuestos, sino de dos imperios con el mismo orden político y ambiciones. Se trata de fuerzas opuestas, llenas de rencor y venganza sin escrúpulos.

 

Aníbal, recuerda el notable maestro Raúl Quintanilla, director y dramaturgo que encabezó largo tiempo el Centro de Formación Actoral de TV Azteca, siguió a su padre Amílcar a la conquista de la Hispania Romana al final de la Primera Guerra Púnica, cuando los romanos derrotaron a los generales de Cartago en Sicilia. Durante la ocupación Amílcar fue emboscado por rebeldes oretanos en Alicante y su hijo no pudo llegar a tiempo para rescatarlo de la muerte. Decidió en ese momento que Roma tenía que pagar por ello, y se enfiló a través de Los Alpes. Desde la montaña vio como los cartagineses rodearon en el campo de batalla a Publio Cornelio, padre de Escipión El Africano, y cómo, luchando contra los enemigos, lo rescataba.

 

“¿Quién ese joven?”, cita el maestro Quintanilla de historia y los poemas sobre ese momento. “Él sabía, como Hitler y Churchill, que iban a pelearse. Es la premonición de los grandiosos”. Aníbal marchó sobre Roma y pasó por la Toscana, en ese entonces una tierra de pantanos. El Senado romano envió a su jefe de las legiones, Escipión El Africano, pero por el miedo que le tenían que se rebelara, no le enviaron ni todas las tropas, ni todo el dinero que necesitaba. Aún así, acumulaba victorias. Aníbal, contra lo que esperaban, no se dirigió directamente a Roma. Durante 25 años midió a los romanos y diagnosticó: su debilidad es su exceso de fuerza. Aníbal, sin embargo, se quedó sin dinero, perdió Hispania ante Escipión y regresó a África. Hasta allá lo persiguió el general romano, de cuyas batallas adquirió el mote de El Africano.

 

Julio César, un emperador romano posterior, recuerda Quintanilla, escribió la historia de esa, la Batalla de Zama, en donde Escipión mostró su talento de estratega –tendió una trampa a los miles de elefantes que corrían hacia los romanos, o los sorprendió por la retaguardia, aprovechando la baja marea caminaron por los lagos, y sorprendieron a los guardias de Cartago que no vigilaron las aguas porque los romanos no sabían nadar-. Aníbal y Cartago se rindieron, en lo que fue la Segunda Guerra Púnica. Al reflexionar sobre la derrota, agrega Quintanilla, Aníbal admitió: “Fui el más fuerte de todos, pero no pude proteger a mi familia. Fui víctima de mí mismo”. No había podido ver sus problemas, de soberbia y vanidad. Aníbal se refugió en el Senado de Cartago, donde formó el Partido Democrático, que se enfrentaba a un grupo político financiado por la oligarquía, que veía en los impuestos y el libre comercio, su prosperidad. En la lucha política Aníbal los derrotó y fue elegido sufete, una especie de juez, desde donde hizo reformas que afectaron los intereses de la oligarquía.

 

Ante la amenaza a los suyos, la oligarquía lo traicionó y buscó que Roma lo derrocara. Antes de que eso sucediera, se autoexilió en Siria. En el camino coincidió con Escipión en Éfeso, una de las grandes urbes de la Antigüedad, donde de acuerdo a Tito Livio en su Ab Urbe Condita Libri, se reunieron en Las Termas. Allí, Escipión le preguntó: “¿Quién ha sido el más grande general?”. En espera de reconocimiento, Aníbal lo sorprendió: “Alejandro de Macedonia (Magno)”. Entonces, replicó, ¿quién el segundo? “Pirro”, dijo. ¿Y el tercero? “Yo mismo”, afirmó Aníbal, quien dice el maestro Quintanilla, había jugado con la soberbia de Escipión, que también fue víctima de sí mismo.

 

En algún lugar del Medio Oriente, Aníbal tomó veneno antes de que 20 mil soldados romanos pudieran ponerle una mano encima, que lo encontraron muerto, sentado en una silla, donde aún, en esa condición, les inspiraba respeto y temor. Uno de ellos musitó: “Si Aníbal nos atemoriza, ¡qué grande es Escipión!”. Aníbal nunca pudo advertirle a su verdugo de batallas que los políticos romanos también lo habían traicionado, y murió sin jamás regresar a Roma. Esta es la historia de la Batalla de Zama a la que se refirió Peña Nieto, donde los paralelismos de los dos generales emocionaron al Presidente. Lo que quedará en duda es si Gómez Leyva lo interpretó mal. Si se equivocó, lo que Peña Nieto adelantó con su descripción del fondo de la obra de “valores opuestos” es cómo sus reformas lastimaron a los poderosos y generó reacciones, con la premonición expresada que lo perseguirán después de la Presidencia, hasta acabarlo.

 

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El epílogo del rock star

Raymundo Riva Palacio | Martes 28 de junio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

En el inicio de todo, un grupo de expertos se reunió con Enrique Peña Nieto, candidato a Gobernador del Estado de México, entre quienes estaba Ana María Olabuenaga, creadora del concepto mercadológico “Soy Totalmente Palacio”, que definió a toda una generación de negocios y moda. Al terminar el encuentro, Olabuenaga diagnosticó: “Es un rock star”. Joven y apuesto, con un copete más cercano a Elvis Presley y James Dean que al de un político convencional, era a quien Olabuenaga, a quien llamaba Carlos Monsiváis “la emperatriz de lo efímero”, comenzó a construir como futuro Presidente.

 

La imagen de Peña Nieto se proyectó como alguien inédito en la política mexicana. Tenía un carisma innato y apelaba naturalmente a la gente, pero se necesitaba más para el proyecto. A la mitad de su gestión en el Estado de México, buscaron a una estrella de televisión para ser la cara de su gobierno. Televisa recomendó a Angélica Rivera, una actriz de telenovelas. Peña Nieto se enamoró y empezó a salir con ella, por lo que se vieron forzados a sustituirla. Con la anuencia de la señora Rivera, contrataron a su amiga Lucero. La historia de amor era un éxito, y Peña Nieto volaba a la Presidencia.

 

El rock star había logrado algo que se creía imposible: impactar a los jóvenes, un segmento anti priista, que lo veían con ojos aspiracionistas. No duraría mucho el fenómeno. Las elecciones legislativas de 2009 dejaron a un PAN en la lona y enfurecieron al entonces Presidente Felipe Calderón, quien se quejó con Peña Nieto de lo sucio que habían jugado los gobernadores priistas. Empezó una campaña contra varios de ellos, se armaron expedientes y comenzó la cacería de priistas en el Golfo, imputados por vínculos con cárteles de la droga.

 

La embestida fue eficaz. Frenó el ascenso de Peña Nieto y empezó el declive del PRI entre 2010 y 2011. Nunca más se volvería a revertir la curva. Le alcanzó a Peña Nieto para ganar la Presidencia, con su historia de amor más de monarquías que de repúblicas, y el trabajo del PRI. El problema es que la historia creada de Tolucandia tomó forma de corte real en Los Pinos. El rey empezó a escuchar sólo lo que quería oír, y se distanció del pueblo. En diversos textos se ha explicado en este espacio la forma como se alejó Peña Nieto de todo lo que era y de cómo fue secuestrado por la Presidencia Tripartita. El aislamiento le propició un revés en las elecciones de 2015, que sólo leyó a nivel federal y no local –los resultados fueron antagónicos-, y un atragantamiento en la jornada del 5 de junio.

 

La suma de su aislamiento y su negación ante el creciente rechazo ciudadano por políticas públicas que afectaron al PRI, provocaron un fenómeno inédito: la crítica de los priistas a un Presidente priista en funciones. Antes esperaban hasta que dejara el poder para denostarlo, como parte de un sistema cruel pero funcional, donde cada sexenio un grupo de ellos llegaba al poder y otro se iba seis años a hibernar. En ese modelo circular todos, en algún momento, eran incluidos, y todos, en otro, excluidos. Eso explicaba los golpes quirúrgicos sobre funcionarios del anterior gobierno para legitimarse. Pero nunca estos ajustes de cuentas pragmáticos, adelantaron sus tiempos. No se había percibido el cambio porque el PRI perdió la Presidencia en 2000, y sólo la recuperó hasta 2012.

 

Peña Nieto está viviendo en su cuarto año de gobierno, el equivalente al séptimo. Las críticas internas al Presidente y la inconformidad con su gestión, son una de las externalidades más dramáticas de la derrota del 5 de junio. Dentro del PRI hay señalamientos directos al Presidente de los descalabros, en una crítica no se centra en las traiciones, como acusaron a ex presidentes del PRI en el pasado, sino en la mala operación política que a muchos sigue decepcionando. Hace unos días en una reunión plenaria de diputados del PRI, la nueva presidente interina del partido, Carolina Monroy, prima de Peña Nieto, escuchó esos reclamos de manera abierta y directa, en una catarsis que se volvió reclamo directo al Presidente. Si la caída mantiene la tendencia de las elecciones en 2015 y 2016, el PRI saldrá una vez más de Los Pinos por culpa, acusan, de Peña Nieto.

 

La imagen magnética del rock star está en la basura. A sus políticas equívocas le añaden la mala imagen que tiene Peña Nieto en la nación, que se hundió de manera estrepitosa en noviembre de 2014 al revelarse la existencia de la casa blanca. Desde entonces el humor social empeoró y nada hizo por mejorar las alianzas que lo llevaron al poder. Al contrario. Todos los sectores, viejos aliados, viejos rivales, o grupos neutrales, se están manifestando contra él. En las críticas de los priistas, emerge la cultura priista. El Presidente, como un todo, tiene en sus manos el porvenir o, en este caso, la desgracias. Por tanto, las soluciones para corregir, revertir y salvar lo que queda del gobierno, la Presidencia y modificar el destino, dependen solamente de él.

 

Peña Nieto se encuentra en un dilema muy profundo, porque tiene que luchar contra él mismo para aplicar la solución. Pero a la vez es una nueva oportunidad que tiene en las manos. Las anteriores que tuvo, no hay que olvidar sin embargo, las despilfarró.

 

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Peña, el estilo de gobernar

Raymundo Riva Palacio | Lunes 27 de junio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

El presidente Enrique Peña Nieto tiene un estilo muy particular de gobernar. No es el del Estado de México; es el de Los Pinos. Hay momentos donde después de una gira hacia el fin de semana, en lugar de regresar a la Ciudad de México en el avión presidencial, toma un jet ejecutivo con rumbo desconocido. Hay turistas que lo han visto –y se han tomado fotografías con él- los viernes en playas del Pacífico mexicano, y cuando no viaja, pasa los fines de semana en Ixtapan de la Sal, donde juega golf. Ahí, precisamente, en ese entorno, es donde ha tomado algunas de las decisiones políticas que lo han marcado.

 

 

En el golf se decidieron las candidaturas para gobernador en Nuevo León y en Chihuahua, donde el PRI perdió. Al golf es invitado permanente desde que terminó su gobierno en Nuevo León, Rodrigo Medina, como señal de protección frente a las imputaciones de corrupción que le endilgar su sucesor. Los horarios del Presidente no son los normales de trabajar de día y descansar de noche, porque le gusta comenzar tarde y tener acuerdos a media noche. En esos inusuales horarios, quien lo ve al final suele cambiarle lo que horas antes pensaba o había decidido.

 

Hay veces que parece ser llevado por ideas espontáneas, o por sugerencias que no fueron procesadas como lo haría normalmente un Presidente. Un ejemplo es un acuerdo nocturno al que llegó José Antonio Meade como secretario de Relaciones Exteriores a Los Pinos, de donde salió horas después como secretario de Desarrollo Social. Otro, cuando el Secretario de Agricultura le comentó que quería presentar su declaración tres de tres, a lo que el Presidente le respondió que no podía obligar a sus colaboradores a ir más allá de lo que marca la ley, pero que podía hacer lo que quisiera. La presentación de la declaración tres de tres de José Calzada, subrayó la opacidad en el equipo de Peña Nieto, quien no ve el mediano plazo y muchas veces, como éstas, se queda en el inmediato.

 

Peña Nieto ha tenido un comportamiento opuesto al que tuvo como gobernador, donde recibía a todos y escuchaba a todos. Como en el viejo estilo de otro presidente mexiquense, Adolfo López Mateos, aún a quienes había enfrentado y contenido, a quien le decía que no, su estilo era tan fino y cuidado, que nunca había agravios personales. En Los Pinos, Peña Nieto ha estado muy lejos de todos saldo de un pequeño grupo que lo tiene cercado, que le administra por goteo los contactos con el mundo exterior a su burbuja.

 

Pero para bailar tango, necesariamente se necesitan dos. Una vez un grupo de empresarios mexicanos designaron como vocero a Jorge Larrea para plantearle una serie de inquietudes, pero como respuesta, palabras más, palabras menos, recibió un reclamó. ¿Por qué me lo dices a mí?, recuerdan que dijo Peña Nieto algunos de esos empresarios. Eso lo ven como Aurelio Nuño, agregó, en ese entonces jefe de la Oficina de la Presidencia.

 

El aislamiento ha tenido consecuencias para él y su gobierno. La falta de contacto con la realidad llevó a creerle ciegamente a sus asesores que en las elecciones federales del año pasado los mexicanos habían refrendado con su voto las reformas que había hecho, cuando a nivel estatal, las derrotas de su partido pre configuraban el resultado del 5 de junio. El PRI había dejado de gobernar a 10 millones de mexicanos el año pasado, pero el Presidente, ajeno al detalle, lo asumió como un triunfo. Altos dirigentes del PRI que habían sido más cercanos, buscaron hablar con él para decirle la otra cara de la historia, pero Peña Nieto ni siquiera les permitió iniciar el alegato. Esa música no era la que querían sus oídos.

 

El hoy negro –para los priistas- 5 de junio arrancó la jornada electoral con altas expectativas en Los Pinos. Sus cercanos, reunidos con Peña Nieto al mediodía, le alimentaban el optimismo. Cuando dejaba salir el instinto que lo distinguió en el estado de México, le untaban bálsamo. No te preocupes, le decía uno de ellos, todo va a salir bien. Tras los resultados, un alto funcionario se mostró atónito. “No sé qué es lo que pasó”, dijo. “¿Por qué votaron así contra nosotros?”. Entre el staff presidencial, hubo quien afirmó en busca de respuestas: “No sabíamos que las cosas estaban tan mal”.

 

No hay todavía un diagnóstico final sobre las razones de ese revés, cuyo análisis de voto refleja que hubo más un voto de castigo contra el Presidente y el PRI, que un voto de apoyo para cualquier otro partido. Peña Nieto ha dado señales de haber comprendido que la corrupción y la impunidad, que se le achacan a su administración, son los principales factores de las derrotas. Pero declararlo no es admitir en forma crítica que son temas que tienen que ser resueltos. Peña Nieto tiene que hacer mucho en el tiempo que le queda a su administración para tratar de neutralizar, si no revertir, la opinión de corrupto con la que millones de mexicanos –a decir de las encuestas-, lo han etiquetado. Será difícil para él, en términos personales, pero objetivamente hablando, no tiene otra opción que dejar de ser mejor amigo de sus amigos, porque sus amigos no son mejores amigos que él.

 

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El quarterback de los maestros

Raymundo Riva Palacio | Viernes 24 de junio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

El diálogo no fue de sordos pero tampoco llegará a ningún lado. La disidencia magisterial, que ayer regresó a la Secretaría de Gobernación con un interlocutor que no habían tenido antes –el Secretario Miguel Ángel Osorio Chong-, presentó lo que han exigido desde que se planteó la Reforma Educativa: su derogación. Lo innegociable en palabras de Osorio Chong, que sin embargo es lo que estuvo sobre la mesa en el primer encuentro que el Secretario dijo le había dejado un buen sabor de boca. Esa afirmación sólo se entiende por el hecho que estén sentados los maestros disidentes y no prendiendo fuego en las calles y carreteras en el sur del país, pero el diálogo comenzado este miércoles, va hacia ningún lado a menos que una de las partes claudique en su postura.

 

Es mejor tenerlos sentados en la misma mesa que enfrentándose a la policía y estrangulando económicamente a Oaxaca. La nueva cita el próximo lunes, le da tiempo al gobierno y distiende la violencia temporalmente, pero nada más. Osorio Chong dice que hay posibilidades de llegar a acuerdos, pero para hacer eso, el gobierno tendría que violar la ley. La disidencia magisterial está en lo suyo, lo que ha sido a lo largo de su historia, alcanzar sus objetivos mediante presión y confrontación. Errores repetidos en el diagnóstico de su génesis y prácticas, creó las condiciones para que la disidencia magisterial volviera a sentarse en una mesa de negociación política con el Gobierno.

 

¿A dónde van? Habría que remontarse al otoño de 2013, la primera etapa de la negociación de la Reforma Educativa, cuando el Gobierno Federal les abrió el Centro Histórico, les dio dinero a través del ISSSTE mediante la regularización de ocho mil plazas, les ofreció que no habría sanciones por incumplimiento de trabajo o daños a propiedad privada, y les garantizó revisar el caso de sus compañeros en la cárcel acusados por secuestro, a cambio de suspender sus plantones y movilizaciones en la Ciudad de México. Dos años y medio después, sin haber logrado pese a llenarles las alforjas con dinero público, todo regresa al punto donde comenzó, pero con movilizaciones más violentas y el contagio en el sur del país.

 

Sólo si el gobierno se rinde, habrá conclusión del conflicto social, porque la disidencia magisterial no dará pasos para atrás. En noviembre de 2013 se explicó en este espacio su racional: “La CNTE siempre juega al primero y diez. La metáfora es inspirada en el futbol americano, donde el equipo atacante tiene cuatro oportunidades para avanzar 10 yardas y ganar cuatro oportunidades más de manera sucesiva hasta anotar puntos… Llevado a la mesa de negociación, la CNTE, siempre ganará algo con poco o nada a cambio.

 

“Eso ha sucedido en todos estos meses de negociaciones con la Secretaría de Gobernación, donde ha sido todo para ellos, pero nada tangible para el Gobierno Federal. Privilegios económicos y prebendas jurídicas les ha entregado el Gobierno Federal a cambio de que no se incendie la pradera social. Todo empezó el 15 de mayo (de 2013), la fecha en que anualmente inicia la negociación salarial con los maestros, cuando la CNTE hizo lo que ha hecho por casi cuatro décadas: entregar su pliego petitorio y poner su campamento. Negociación-movilización, es la dialéctica de la estrategia. (Ese) año sin embargo, no lo hicieron en Oaxaca –donde se concentra el 70% de su membresía-, sino en la Ciudad de México, debido a que la presión iba más allá de la coyuntura económica del año.

 

“Se trataba de rebelarse contra la Reforma Educativa… La defensa de la educación de los niños es la coartada social y política, pero el rechazo a la Reforma Educativa tiene que ver con otras cosas, menos nobles. La CNTE no puede permitir que un instituto autónomo sea el que evalúe a los maestros, porque si no aprueban los exámenes de conocimiento, los trasladarán a tareas administrativas con lo que les arrebatan el control hereditario y clientelar de las plazas de maestros.

 

“Tampoco quieren el censo de maestros, porque esto podría exhibir la verdadera fuerza de la CNTE con maestros de carne y hueso en lugar de fantasmas que engrosan presupuestos y dibujan músculos virtuales, que también repercutiría en sus bolsillos, pues maestros no censados, no existirían en la nómina. En la lucha por la sobrevivencia, como cada año, jugaron al primero y diez, y encontraron en el gobierno un adversario que al no conocer la estrategia tradicional, se fue replegando. Los resultados han sido extraordinarios para la CNTE, que propinó una paliza a las autoridades federales… Ser institucionales es menos redituable que jugar al margen de la ley. Si ser rupturista pone de rodillas a los gobiernos y además da dinero, privilegios y sabotea la Reforma Educativa, ¿no es la CNTE el camino a seguir?

 

“La estrategia del Gobierno Federal ha beneficiado a la CNTE… En la CNTE se sorprenden de hasta dónde han llegado, y todo tendría lógica si el objetivo del gobierno (fuera) fortalecerla para diluir al SNTE. Pero difícilmente se deseaba construir un monstruo de esa organización beligerante amalgama de grupos de interés cuyo fin es doblegar al Estado. Eso habría sido suicida, aunque eso es exactamente lo que política y socialmente, la Secretaría de Gobernación (hizo). El primero y diez arrancó el 15 de mayo (de 2013), y este juego no ha terminado”.

 

Sin comentarios.

 

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La noche triste de Aurelio

Raymundo Riva Palacio | Jueves 23 de junio, 2016

AYUDA DE MEMORIA | La columna de Raymundo Riva Palacio

1ER. TIEMPO: La irrupción del joven maravilla. La fortuna le sonrió desde el principio del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto al joven que le encargaron realizar en la campaña presidencial el trabajo de lápiz. Volaba para director a un nivel de coordinación en Los Pinos, pero un mal entendido que llevó a Eduardo Medina Mora a la Embajada en Washington en lugar de la cancillería, hizo que José Antonio Meade, quien iba a ser el jefe de la Oficina de la Presidencia, terminara como secretario de Relaciones Exteriores, y Aurelio Nuño, quien no era nada salvo eficaz y trabajador asesor, se quedara con el puesto, por cortesía e influencia de quien sería secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien hizo de lado a quien se creía merecedor de ese puesto, el amigo incondicional del Presidente, Francisco Guzmán. Nuño fue por tres años la puerta infranqueable del Presidente, y con quienes prácticamente todos, dentro y fuera del gobierno, tenían que acordar y pedir un pase al despacho presidencial que casi nunca llegaba. A escasos 50 metros de la oficina de Peña Nieto en Los Pinos, Nuño atendía en mangas de camisa y todas las noches recibía un reporte de los secretarios de Estado y sus subsecretarios sobre qué hicieron durante el día y con quién se habían reunido. Nuño no tenía carta de político cuando empezó a hacer funciones de político. Entró en la política como uno de los asesores del entonces senador Enrique Jackson al arrancar el milenio, quien lo ayudó financieramente para estudiar una maestría en Ciencias Sociales Latinoamericanas en Oxford. Regresó al Congreso para trabajar en la coordinación de asesores de la Comisión de Presupuesto que presidía Videgaray, quien al comenzar la campaña presidencial se lo llevó con él. En el proceso se hizo cargo de la parte educativa, y de su equipo saldría el proyecto de la Reforma Educativa. Bueno en el cubículo; bueno para arrastrar el lápiz. Malo en la operación política, se demostraría reiteradamente después. Decía uno de sus profesores en Oxford que Nuño era muy inteligente, pero la verdad, no comprendía por qué Peña Nieto lo había convertido en político. De eso, no entendía.

 

2DO. TIEMPO: El detonador de su futuro. En la arquitectura de lo que sería su programa de gobierno, uno de los puntos centrales que aceptó el candidato Enrique Peña Nieto fue el de la Reforma Educativa. El trabajo fino se lo encargó a uno de sus asesores estrellas, Aurelio Nuño, quien recibió propuestas de varios académicos y políticos que habían estudiado el tema de la educación. Jorge Castañeda fue uno de los principales, aunque su contribución no aportaría finalmente mucho. Otro fue Otto Granados, quien era embajador en Chile, y cuyas contribuciones hicieron que Nuño no se olvidara de él cuando lo nombraron secretario de Educación, y lo nombró subsecretario, aunque opera más bien como titular adjunto. Pero quien hizo el trabajo fino de la Reforma Educativa y aportó la clave de todo, eliminar el control del sindicato magisterial sobre las plazas, fue Enrique Ochoa, actual director de la Comisión Federal de Electricidad. Durante la transición, Nuño dialogó largas horas con quien era el subsecretario de Educación Básica, Fernando González, yerno de la líder sempiterna del magisterio, Elba Esther Gordillo, con quien discutía la ruta crítica de la reforma. No puede ser el punto de partida, le decía González, sino el fin. La maestra Gordillo no era su enemiga, sino su principal aliada, alegaba el subsecretario, por lo que sería un error excluirla del proceso en lugar de trabajar con ella. El enemigo no era la maestra. Nuño nunca se entendió con González, y la reforma tenía en ella su principal enemigo. Así fue fraseado el discurso de toma de posesión de Peña Nieto que ordenó y revisó Nuño. Tenía párrafos dedicados en cuerpo y alma al control de la maestra sobre el sindicato y del fin de sus prebendas. La maestra no era un factor político, sino un grupo de interés. Por tanto, así sería tratado. Tres años después, el diagnóstico de Nuño ha sido cuestionado. El Presidente lamenta la cárcel de la maestra y los beneficios de haberla llevado a prisión no los han visto. El sindicato, como les decían en aquél tiempo, no era el problema. Sus enemigos en la reforma era la Coordinadora Magisterial, con quien prefirieron meterse a la cama. Se equivocaron de aliado y hoy lo paga el Presidente y Nuño, el de los diagnósticos sistemáticamente fallidos.

 

3ER. TIEMPO: ¿Alguien se sorprende que se volvió a equivocar? El murmullo al oído del presidente Enrique Peña Nieto fue fuerte: si respaldaba la propuesta del PRD de la reforma fiscal, varios líderes del PRD apoyarían la reforma energética. La recomendación tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa fue que no se metiera en ese problema, porque era municipal. La recomendación al Presidente cuando apareció la casa blanca, fue que se callara y dejara que su esposa, Angélica Rivera se defendiera sola. La historia habla por sí sola. El PRD no apoyó la reforma energética y la reforma fiscal provocó la ruptura de Peña Nieto con los empresarios. No intervenir inmediatamente en la desaparición de los normalistas, convirtió un crimen municipal en un crimen de Estado. La casa blanca lo aniquiló a él y destruyó el activo de relaciones públicas que era la señora Rivera. Su manejo de la comunicación política produjo que las inversiones multimillonarias en spots fueran acompañadas de una creciente desaprobación presidencial. Pero, pese a todo Aurelio Nuño, el autor de tan desafortunados consejos, dijo en una entrevista con El País de Madrid en diciembre de 2014, ante la catarata de críticas: “No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo, ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas”. Desde entonces, la institución que ha entrado en mayor crisis es la Presidencia, porque el diagnóstico de que todo era una tormenta que pasaría, no fue transicional sino de creciente fuerza. Cuando llegó a la Secretaría de Educación, hizo de la aplicación de la reforma educativa un tour de force con la disidencia magisterial a la que se dirigía sólo con amenazas: quien no se evalúe será sancionado; quien falte a clases no recibirá su pago; quien sea reincidente será despedido; quien se exceda, será encarcelado. Bravuconadas dijo hace casi medio año, no era el camino. Olvidó rápido. Bravuconadas lo metieron en Oaxaca y el sur del país en un problema en desarrollo y que lo está devorando.

 

 

 

Ocurrencias y rectificaciones

Raymundo Riva Palacio |

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

El Presidente Enrique Peña Nieto tuvo un miércoles afortunado al iniciar un proceso de restauración de los daños ocasionados por su gobierno en las últimas semanas. Omisiones, ocurrencias y complacencias de él para y con su primer equipo, lo colocó en una situación extrema. Para que se entienda de una manera gráfica, lo que llevó esa suma fue a tener a todos los grupos de interés, los políticos y los económicos, los políticos y la izquierda social, los maestros y los curas, en las calles. ¿Cómo fue que individuos y organizaciones muchas veces antagónicas se unieron en su contra? Esto se llama pérdida de consenso para gobernar, y cuando esto sucede, una nación se vuelve ingobernable.
Este miércoles se dieron rectificaciones. En la víspera se allanó el camino para el diálogo entre el Gobierno Federal y la disidencia magisterial, cuyo enfrentamiento provocó el domingo ocho muertos y más de 100 heridos, en el colofón de una semana donde la economía de Oaxaca fue estrangulada y las imágenes de violencia y caos en México volvieron a ocupar a la prensa internacional y a gobiernos aliados. Igualmente, Peña Nieto abrió las puertas de Los Pinos a las cúpulas empresariales, indignadas porque consideraron una vendetta de los peñistas que en la discusión del Sistema Nacional Anticorrupción, incorporaran a los ciudadanos en la rendición de cuentas que corresponde a quienes viven de sus impuestos.
 
El diálogo político regresó a Los Pinos, y se impuso esa línea de pensamiento sobre la represiva. Quienes estaban llevando al pozo al Presidente fueron hechos a un lado. Altamente notorio fue el desplazamiento del Secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien aseguró a Peña Nieto que meter en la cárcel a los líderes de la Sección 22 de Oaxaca, terminaría por liquidar a la disidencia magisterial. Contra la opinión del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, los detuvieron y la decisión incendió al sur del país. Los ánimos justicieros que han permeado en la casa presidencial desde el inicio de la administración, siempre han resultado contraproducentes.
 
Meter a las personas físicas y morales a la Ley 3 de 3, dentro del Sistema Nacional Anticorrupción, fue una de estas ocurrencias que deja pasar, o en algunos casos estimula, el poderoso consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos. Como en otros reveses presidenciales –como la formulación de la iniciativa para la despenalización de la mariguana, o la imposición federal de la iniciativa de los matrimonios igualitarios-, el fraseo de esa ley que revisó, equiparaba a los grandes corporativos multinacionales mexicanos con los becarios del Conacyt, y con quienes se encuentran en los padrones de los programas sociales, en términos de obligaciones, y de transferencia de los controles y la rendición de cuentas que debe haber para quienes, como servidores públicos, tienen responsabilidades con la sociedad. No fue fortuito que desde un principio acusaran al gobierno de Peña Nieto de cobrarles facturas por la derrota electoral del 5 de junio.
Las dos acciones llevaron a empresarios y maestros a las calles, y junto con otras iniciativas presidenciales, a los religiosos del país y a la extrema izquierda también. ¿En qué momento el Presidente unió a enemigos históricos en su contra? Muy probablemente en el que dejó que unos gobernaran sobre él. La realidad nacional que descubrió el 5 de junio parece haberlo sacado del pasmo en que se encontraba. Cuando menos es lo que demuestra con las acciones que ha tomado en la semana, luego de que este lunes, al anunciar su renuncia como líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones dijo en su  discurso de despedida: “Es momento de entender y atender a lo básico… Es necesaria una transformación a fondo para servir mejor a la gente y conectarnos más con la ciudadanía, tantos en sus causas y aspiraciones como en el rechazo hacia políticas públicas con las que no coinciden”.
 
Si uno conoce la cultura institucional de Beltrones, puede asumir que ese discurso que pronunció en el PRI, no era desconocido por Peña Nieto. ¿Qué tanto sus pláticas con Beltrones y esas ideas han modificado la forma como Peña Nieto ha actuado como Presidente para encarar los dos años y medio que le quedan de gobierno? Se irá viendo con el tiempo, porque lo golondrina de este miércoles no hace Primavera. Es importante su decisión y acción, pero no es suficiente.
 
Su administración ha sido pletórica de ocurrencias, como ha quedado palpado a través de diversos decálogos –una ocurrencia más: ¿por qué no puede haber una acción concreta, una decisión única, y siempre tienen que empantanarlas sus asesores con decálogos?- que han llegado a ninguna parte, y de complacencias, como ha sido su tolerancia a colaboradores cuyos consejos regularmente lo han llevado por caminos equivocados, llevándolo a pagar los costos políticos de las equivocaciones.
 
La rectificación, como en el caso de restaurar los diálogos políticos por encima de la mano dura que tanto les gusta enseñar a varios de sus colaboradores –en el área política y en la hacendaria-, es un paso importante que ratifica su dicho de hace unos días cuando dijo que había escuchado las demandas ciudadanas en las urnas. La consistencia y las acciones subsecuentes probarán la profundidad de su dicho y mostrarán si en efecto está dispuesto a tomar el control del timón y restablecer el mando presidencial único, no compartido como hasta ahora ha sido.
 
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La narrativa de Nochixtlán

Raymundo Riva Palacio | Miércoles 22 de junio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Nochixtlán es un túnel negro. ¿Qué sucedió este domingo donde murieron cuando menos 11 civiles y a policías federales les cortaron dedos a machetazos y terminaron con pies heridos por las bombas caseras que les explotaron? Nadie tiene una explicación clara de la cadena de sucesos, y lo que está explicando el Gobierno Federal en voz del Comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, no tiene sentido. La narrativa de Galindo insultan la inteligencia de los mexicanos porque no hay sustento a lo que afirma. Pero si realmente dijera la verdad, probaría que los mandos de la Policía Federal son incapaces y llevaron a sus elementos a una carnicería.

 
Galindo dijo que la Policía Federal recuperó la vialidad en Nochixtlán “sin ningún tipo de incidente”. El operativo, dijo el Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, comenzó a las 10 de la mañana, y Galindo precisó que desde las siete de la mañana habían solicitado que levantaran el bloqueo en Nochixtlán, que conecta a Puebla con Oaxaca y el sur del país, que había estado bloqueada durante una semana. El desalojo duró media hora. “Después de las 10 y media cambió el escenario”, dijo Galindo. “Vivimos una emboscada. Llegaron grupos con armas y bombas Molotov”.
En este punto empiezan las contradicciones y la versión oficial se debilita. A esa hora, en voz del comisionado, empezaron a escuchar detonaciones de armas de fuego, con lo cual el escenario del desalojo cambió en forma “radical”. Según explicó, se solicitó apoyo aéreo, y cuando llegaron los helicópteros, a una hora que no precisó, fueron recibidos a balazos. No informó a qué iban los helicópteros, y si respondieron o no el fuego. A las 11 y media de la mañana, dijo, es cuando llegó un grupo adicional de la Policía Federal con armas. No antes, no después.
 
El domingo, poco después de las tres de la tarde, la Comisión Nacional de Seguridad, difundió un comunicado donde afirmó: “Los elementos de la Policía Federal que participan en el operativo no se encuentran armados ni portan tolete”. En primera instancia, Galindo desmintió a su propio jefe, el Comisionado Renato Sales. Pero adicionalmente, mintió a los mexicanos. La primera fotografía de federales armados la tomó Jorge Arturo Pérez, de la agencia Cuartoscuro, cuyas imágenes tienen grabada la hora automáticamente de la cámara, entre las 10 y 15 y las 10 y media. Es decir, antes de que la Policía Federal descubriera hombres armados entre los maestros. Pérez, además, dijo no haber visto a nadie armado que no fuera agente federal.
 
La narrativa de Nochixtlán siguió desvaneciéndose. Galindo le dijo a Adela Micha en el Grupo Imagen que se había recuperado la circulación sin ningún problema (entre 10 y 10 y media), pero cuando se dieron los primeros disparos, hubo “un cambio dramático de escenario”. Lo que se dio “fue una especie de emboscada”. Minutos después, añadió en Radio Fórmula con Ciro Gómez Leyva, que hasta dos mil personas llegaron a rodear a los federales y a los policías estatales. Nadie lo cuestionó, pero lo que aseguró Galindo es un disparate.
 
La emboscada tiene una definición clara. El primer elemento en ella es la sorpresa, lo cual no existió porque el bloqueo llevaba una semana, y sus organizadores habían adelantado públicamente que se endurecería el fin de semana; es decir, ese factor era inexistente. La variable de que se realiza desde una posición oculta tampoco se dio. La emboscada se define también como una táctica militar sobre un enemigo en movimiento o que ocupa una posición de manera temporal. Los manuales sobre emboscadas las ubican como uno de los métodos más eficaces en la lucha contra un enemigo, pero requieren de un conocimiento pleno de esa técnica así como una planeación que permita la conducción y ejecución de la estrategia para acotar su libertad de movimiento y restringir al máximo su capacidad de respuesta.
 
Afirmar como lo hizo Galindo que participaron dos mil personas en ella, es un sin sentido. Las dos mil personas no formaban parte orgánica de quienes atacaron a las policías, sino eran habitantes de las comunidades que se sumaron a los bloqueos. Las autoridades no tienen idea de cuántas personas participaron en esa operación contra ellos, que sí fue planeada y ejecutada con perfección. Grupos no identificados actuaron de manera coordinada. Cerraron los caminos para obstruir los apoyos de los cuerpos de seguridad, y los fueron atrayendo hacia las posiciones que ellos escogieron, mediante repliegues tácticos a puntos específicos donde tenían pertrechos para volverlos a atacar y causar bajas.
 
Sus agresores siguieron el manual: breve combate violento, desenganche rápido de la acción, y una retirada rápida hacia la siguiente posición defensiva. Lo llevaron a su máxima expresión en Hacienda Blanca, a 10 kilómetros de la capital, donde se dieron los enfrentamientos más duros. Los agresores jugaron con los federales, cuyos mandos operativos no supieron cómo actuar. No tenían infiltrados entre los grupos de atacantes, ni desplegaron los drones para obtener inteligencia visual. Tampoco recordaron las mismas tácticas empleadas en la capital de Oaxaca en 2006 cuando los mismos grupos buscaron derrocar al gobernador Ulises Ruiz, para utilizar las estrategias usadas para neutralizarlos en aquél entonces.
 
La narrativa de Nochixtlán es la crónica de un nuevo desastre de la Policía Federal y la prueba que los enemigos del Gobierno pueden someterla cuando quieran, como quieran y de la forma que quieran. Las noticias de Oaxaca, son ominosas.
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Oaxaca, el efecto gelatina

Raymundo Riva Palacio | Martes 21 de junio, 2016

ESTRICTAMENTE PERSONAL | La columna de Raymundo Riva Palacio

Oaxaca se le incendió en las manos al Gobierno Federal. El discurso represivo del Secretario de Educación, Aurelio Nuño, creó las condiciones. Nuño, que tenía dos años de edad cuando nació la Coordinadora Magisterial como una alternativa política al sindicato de maestros, sumó dos más dos, tomó el tolete y se fue a perseguir maestros. Quien no pasara su examen docente sería removido. Quien no diera clases, sería sancionado. Quien fuera reincidente, sería despedido. Con la ley en la mano ejerció una justicia selectiva. ¿Por qué sólo se cumple la ley con los maestros disidentes ahora, cuando durante tanto tiempo los toleraron? ¿Por qué cerrar las puertas de salida? Lo que se sabía vendría, pasó. Acumuló la presión y golpeó con la captura de los líderes de la Sección 22 de Oaxaca. El manotazo generó el efecto gelatina: el golpe al centro no aplasta, multiplica.

 

Nuño pensaba, confiaban sus cercanos, que mantener una mano dura contra la disidencia magisterial era el camino. La pérdida de apoyo a sus movilizaciones callejeras era su indicador. Los repliegues que habían hecho, reforzaba su idea de que estaban sometidos. Ni Nuño o su equipo quiso aceptar que el menor problema de la radicalización en la cuenca del descontento en el sur del país eran los maestros. La lucha contra la Reforma Educativa, tampoco escucharon las opiniones, no era laboral ni administrativa, como planteó la reforma, sino ideológica. Los grupos más radicales no se encontraban en la Sección 22, sino afuera de ella, con sus ramificaciones, por supuesto, con el magisterio disidente.

 

La violencia en Oaxaca este domingo es la derrota política de Nuño, que arrastró al Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto con él. Las autoridades federales que han dado la cara se contradicen y muestran los límites de sus capacidades. El Comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, es la voz del desconcierto. Frente a las versiones que policías federales utilizaron armas de fuego contra los maestros y los grupos que los respaldaban en el bloqueo en Nochixtlán, la Comisión Nacional de Seguridad afirmó en un comunicado el domingo a las tres de la tarde, que era falso: ni armas, ni toletes; los federales iban desarmados. Pero en una entrevista en radio el lunes, Galindo dijo que antes de las 11 de la mañana, llegaron federales armados para responder agresiones.

 

Las líneas de tiempo no se le dan a este gobierno de Peña Nieto. Según Galindo, hacia las 10 y media de la mañana del domingo, el escenario de desalojo cambió en forma “radical”. A partir de esa hora, dijo, un grupo de personas se reagrupó y comenzó a realizar acciones para emboscarlos. Dispararon contra los federales, y les lanzaron bombas Molotov y cohetones. Un número no precisado de policías perdió dedos y sus pies fueron quemados. Varios de esos disparos, según las autoridades, mataron a algunos de los civiles.

 

La explicación de Galindo es un monumento a la ineficacia. Si hubo grupos que los emboscaron, se debe a que los mandos operativos federales fueron tomados por sorpresa. Si fueron tomados por sorpresa, es que no realizó la Policía Federal un trabajo de inteligencia que les permitiera –para eso tienen drones- saber el emplazamiento de los grupos a los que iba a desalojar, el de los otros grupos que llaman “provocadores” para determinar cómo se estaban reagrupando, en dónde lo estaban haciendo y qué tipo de armas tenían. Si esta es la forma como opera la Policía Federal, lo sorprendente es que no hayan tenido más bajas. Galindo no dice todo lo que sabe. Por ejemplo, emplear policías federales armados vestidos de civil para ayudar en la refriega contra los maestros o esos grupos. Es decir, el uso de halcones para que puedan mezclarse y confundir entre la población civil. Esta era una práctica desterrada desde los 70s, y reavivada el 1 de diciembre de 2012 cuando para enfrentar la protesta en San Lázaro al tomar posesión Peña Nieto como Presidente, sus nuevos responsables de seguridad utilizaron grupos de choque para reprimir civiles, como quedó registrado en diversos videos difundidos a través de YouTube.

 

Oaxaca es el nuevo naufragio del Gobierno peñista. Más aún, lo que está sucediendo en el Estado se conecta con la cuenca del descontento. La Comisión Nacional de Derechos Humanos lo esbozó al enviar visitadores a Oaxaca y observadores a Chiapas, Guerrero, Michoacán y Tabasco. ¿Qué está diciendo entre líneas? Lo dijo, en negativo positivo, el Gobernador del Estado Gabino Cué: no hubo guerrilla involucrada en los actos del domingo. Pero un reporte de Seguridad Pública que difundió El Universal, menciona varias organizaciones que si bien no están orgánicamente vinculadas con el Ejército Popular Revolucionario, tiene vasos comunicantes con la guerrilla.

 

¿Se encuentra detrás de todo la guerrilla? Para efectos de argumentación se podría decir que sí, pero que no lo es todo. Oaxaca puede ser, sin embargo, un galvanizador de organizaciones sociales, políticas y clandestinas, como lo fue en 2006. La convicción en el ala dura del gobierno de Peña Nieto que las acciones coercitivas someterían a los maestros, arrojaron combustible a un conflicto social que lleva más de una generación sin solucionarse. Sus émulos diazordacistas no son culpables de la violencia, pero sí son responsables. La política es de miras altas y objetivos largos. No visiones cortoplacistas a partir de la soberbia.

 

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