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Como si las cosas no estuvieran bastante revueltas en los temas de seguridad en México, el procurador general, Jesús Murillo Karam, atizó aún más las cosas al confrontar a las huestes del secretario de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, sobre la versión de la matanza de Tlatlaya, en el estado de México, donde hasta ahora se sabia oficialmente de tres soldados acusados de haber dado muerte a 22 personas, presuntos miembros de una banda criminal. Don Jesús corrigió esa versión, avalada por el Presidente y la Defensa, y dijo que no fue un solo tiroteo, sino dos eventos, donde los soldados, a quienes quedaron heridos en la primera balacera, le dieron el tiro de gracia en la segunda. Oséase, en palabras del procurador, los asesinaron a sangre fría. Órale.

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