J. S Zolliker

Soy joven, mexicano, liberal y estoy harto de los políticos de siempre. Por eso, quiero votar por un candidato de izquierda, que sea diferente. Quiero votar por un candidato que termine con la impunidad. Uno que de verdad meta a la cárcel a los políticos ladrones y haga realidad la justicia cotidiana. Uno que deje de abandonar el sistema judicial que lleva años sometido al poder político.

Por eso, quiero votar por un candidato que comprenda que la diferencia de la izquierda con la derecha, radica únicamente en cómo se reparte la riqueza que se ha generado. Quiero alguien que promueva la inversión privada y no sólo proyectos del Estado asignados y aprobados por dedazo.

Quiero votar por un candidato que comprenda que como en cualquier hogar, en el país no se puede generar más gastos que ingresos, ni invertir en proyectos no rentables, porque eso sólo traerá mayor pobreza.

Quiero votar por un candidato que se convierta en un presidente que respete el mercado y el capital privado, que jamás se ponga a cancelar proyectos por berrinches o porque un día amaneció ocurrente o “iluminado para inventar el hilo negro”. Quiero que sea transparente y exija transparencia en todas las obras públicas, tanto suyas como de otros, y espero lo mismo de sus finanzas personales y familiares; nos urge un presidente íntegro y congruente que no se rodee de pillos y trúhanes, sino que persiga toda corrupción, sea de propios y/o extraños.

Quiero votar por un candidato que sea congruente con lo que dice ante cualquier auditorio y no cambie de declaración según “la oreja del cantinero”. Quiero un candidato que sea claro y contundente y que no necesite que sus “asesores”, salgan a explicar lo que “en realidad quiso decir”. Quiero que sea educado, que hable varios idiomas, que lea mucho, que sea un humanista muy preparado, que sea tolerante y acepte las ideas de otros y
reconozca cuando se ha equivocado. Quiero que sea Republicano con R mayúscula, que defienda abiertamente los derechos de las minorías, sean discapacitados, indígenas, mujeres que trabajan en la oficina o el hogar, y también a la comunidad LGBTTTI+. Quiero que esté a favor de la diversidad y las diferencias, de los debates abiertos que construyen, que no favorezca credo alguno y que defienda el uso del condón, la pastilla del día siguiente y otros derechos reproductivos que no deben ser sometidos a su moral personal o a una consulta popular.

Quiero votar por un candidato que favorezca la educación laica, futurista, tecnológica y librepensadora, que fortalezca el acceso a la información pública, a la sociedad civil, y que comprenda la importancia de su contrapeso con los poderes del Estado aunque no siempre coincidamos con su pensar.

Quiero votar por un candidato de izquierda que no prometa lo que no puede cumplir, que no promueva revanchismos y clasismos, que no sea autoritario. Quiero votar por un candidato que no simplifique el problema de la grave violencia y del crimen organizado, a la pobreza o falta de empleo, sino que comprenda que se trata de un asunto multifactorial y transgeneracional que nos tomará muchos esfuerzos y años solucionar por medio de investigaciones, creatividad, educación, prevención y una docena más de variables por mencionar.

Quiero votar por un candidato así, pero aún no lo he encontrado. ¿Ustedes ya?

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