Rebeca Pal

El valor de la médica y activista por el desarme nuclear, Alexandra Arce von Herold, fue quien interpuso la primera denuncia contra Óscar Arias, expresidente y ganador del Premio Nobel de la Paz en 1978 (el mayor reconocimiento internacional recibido por un político de Costa Rica), por ser artífice del Plan de Paz de Centroamérica. La presunta violación ocurrió en el 2014 en la casa del político, cuando ella buscaba su apoyo para la causa contra las armas nucleares. La valentía de Alexandra Arce von Herold logró que en Costa Rica se desatara una ola de denuncias de abusos y hostigamientos contra Arias.

Es triste que, por todo lo que implica, hayan pasado todos estos años para que ella se animara a hacer la denuncia. Es una pena que la violencia sexual siga siendo un tabú. No nos debería dar vergüenza a nosotras, sino al agresor.

Larissa Arroyo, abogada especialista en género y derechos humanos, comentó: “El asunto de violencia basada en género contra las mujeres es un problema estructural, no es algo que pasa solamente en Costa Rica, sino alrededor del mundo. En donde hay roles y estereotipos de género que están todavía en el seno del mismo sistema de justicia, y hace que las mujeres no se vean incentivadas a poner la denuncia”.

Es lamentable que cuando una mujer interpone una denuncia de este tipo y se hace pública, queda expuesta a un juicio mediático en donde llega a perder credibilidad, porque asumen que lo hace por dinero o por venganza. Otro problema que enfrentan las víctimas para poder comprobar que sufrieron abuso sexual, son las pruebas y la prescripción, porque las agresiones se cometen en espacios cerrados, sin testigos.

Es una vergüenza que una figura política, que fue tan respetada y admirada, se haya aprovechado de esa posición para cometer múltiples abusos. El galardón que le dio una voz autorizada a nivel mundial para hablar de democracia, paz y desarme nuclear, no le sirvió para encubrir el verdadero monstruo que hay detrás de esa buena imagen. Jamás existirá un título o el poder necesario para enmascarar la maldad.

La ciencia criminal distingue catorce tipos de violencia sexual: infantil, estupro, incestuosa, a personas con discapacidad, a ancianos, por parte de la pareja, a individuos con alteraciones de consciencia, instrumental, como delito de odio, acoso sexual, violación de desconocidos, en grupo, explotación sexual y como arma de guerra. Por desgracia es imposible encontrar un lugar en el mundo en donde no existan víctimas por estas agresiones sexuales.

Arias, el Premio Nobel te dio prestigio, pero no la paz.

Compartir