Detectan ondulaciones gravitatorias en el cosmos
Las “olas” que acaban de ser descubiertas tienen tamaños que se miden en años luz, y podrían ser remanentes de un origen del cosmos distinto al Big Bang
Están, literalmente, por todos lados, por todo el Universo, y provocan que todas las cosas materiales, desde las estrellas hasta nosotros mismos, oscilemos en contracciones y expansiones constantemente. Es el fondo de ondas gravitacionales que se da a conocer hoy, tras 15 años de mediciones precisas hechas por científicos de 50 instituciones de diversas partes del mundo.
Para entenderlas, podemos imaginar que estamos flotando en un mar cuyas “olas” son muy largas y de frecuencia ultrabaja. Un solo ciclo completo, es decir una subida, una bajada y una subida hasta el punto de partida, de una de las ondas recién detectadas, puede tardar años o hasta décadas en ocurrir, lo que las hace distintas de las primeras ondas gravitacionales medidas en 2017, que eran producto del choque de dos agujeros negros.
Esto significa que, dado que las ondas gravitacionales viajan a la velocidad de la luz, una sola longitud de onda podría medir de dos a 10 años luz; entre nueve y 90 billones de kilómetros. Significa que no es posible detectarlas con un aparato en la Tierra, ni siquiera si tiene el tamaño del mismo planeta increíblemente difíciles de detectar.
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Para lograr la detección, el equipo de investigación, encabezado por el Observatorio Norteamericano de Nanohercios para Ondas Gravitacionales (NANOGrav), analizó las variaciones en las frecuencias de pulsación de 67 púlsares distribuidos en un enorme volumen de espacio con equipos que permitían medir diferencias de unas cien billonésimas de segundo en las frecuencias.
El seguimiento de los púlsares se hizo por medio de radiotelescopios; además de los del equipo de NANOGrav en Estados Unidos y Canadá, equipos en Europa, India, China y Australia, que forman parte del consorcio International Pulsar Timing Array, utilizaron sus telescopios y hoy reportan sus hallazgos en distintas publicaciones.
Sin embargo, el origen de las ondas aún no está claro. Una de las hipótesis es que sean producto de una multitud de agujeros binarios que las producen al orbitar entre ellos, pero otras es que las ondas pudieran ser un remanente de un origen del universo distinto al Big Bang en el que todo se contrae y se expande en largos ciclos de tiempo.
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