Las Reinas del Norte

25 de Marzo de 2026

Las Reinas del Norte

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Fernando Vargas Nolasco

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EjeCentral

La tercera fue la vencida, y de qué manera. En una tarde que ya se siente histórica para el deporte regiomontano, las Sultanas de Monterrey no solo levantaron la Serie de la Reina 2026, sino que dictaron una cátedra de resiliencia que debería enseñarse en todas las academias de pelota.

Hablemos de justicia deportiva. Después de dos finales consecutivas quedándose en la orilla (2024 ante Charros y 2025 ante Diablos), el equipo dirigido por Rafael Antonio Guzmán rompió el maleficio. Y no lo hizo con suerte; lo hizo con el “ADN Sultán” que tanto presume esta organización, sumando su estrella número 11 como institución.

De las cenizas a la gloria

Lo de esta temporada es para escribir un guion de película. ¿Quién hubiera apostado por ellas cuando el récord era de 3 ganados y 9 perdidos al arranque? Estaban en el fondo, arrastrando las dudas de las temporadas pasadas. Pero el ajuste llegó. Cerraron la campaña regular con un 15-13, pero lo verdaderamente brutal fue el cierre: ganaron 12 de sus últimos 16 juegos. Eso no es racha, eso es dominio.

El Juego 4 en la Ciudad de México fue el clímax de esta metamorfosis. Un 12-1 sobre las (ahora ex) campeonas Diablos Rojos Femenil que se sintió como una declaración de principios. Desde la primera entrada, Morgan Howe mandó a dormir a la bola con un cuadrangular solitario que silvó por todo el estadio, avisando que Monterrey no iba a permitir un Juego 5.

La frialdad de los números

El éxito regiomontano se cimentó en dos columnas de acero:

  • El brazo de Katerina Kindermannova: En el juego definitivo, lanzó 5.2 entradas de apenas una carrera, recetando 6 ponches. En total, el pitcheo sultán mantuvo un WHIP de 1.24 en la serie, una cifra de élite que secó por completo la pólvora escarlata.
  • Poder distribuido: No fue solo una jugadora. Fue el rally de 5 carreras en la sexta entrada, el jonrón de tres carreras de Baylee Klingler y la consistencia de Yanina Treviño (quien sigue demostrando ser la cara del softbol mexicano).

Impacto mediático: La “Soft-Manía”

Más allá de las estadísticas, lo que la LMS ha logrado en tres años es una joya. Ver estadios con asistencias consistentes y una cobertura que ya no le pide nada al béisbol varonil es el verdadero triunfo. Las Sultanas promediaron un bateo colectivo de .278 en la serie, pero su “promedio de conexión” con la afición regia está por las nubes. Hoy, las niñas en Nuevo León ya no solo quieren ser futbolistas; ahora quieren lanzar como Yanina o batear como Howe.

Monterrey es una ciudad de campeones, pero este título tiene un sabor especial. Es el premio a la terquedad, al no bajar los brazos tras dos subcampeonatos y a entender que, en el softbol como en la vida, lo importante no es cómo empiezas, sino cómo cierras.

¡Felicidades, Reinas! El trono les queda a la medida.