DF, el trampolín de Morena

5 de Abril de 2026

DF, el trampolín de Morena

Tendrá oportunidad se descontento ciudadano y la ruptura en PRD, dice politólogo

Morena

GABRIELA RIVERA | @gAbS_07

Los candidatos de Morena tendrán tres años para modificar las formas de gobernar en las delegaciones y establecer una relación con los habitantes, de tal manera que consoliden una base que les permita crecer en sus aspiraciones políticas e incluso postularse a la jefatura de gobierno.

Salvador Mora Velázquez, politólogo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, explicó que en la primera semana de campañas en el Distrito Federal, las preferencias políticas posicionaron al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como la segunda fuerza política, que podría quitarle al PRD el gobierno de Cuauhtémoc, Iztapalapa y Tlalpan.

“La fuerza de Morena está en la capacidad de captar el descontento y la falta de conciliación que derivaron de la administración delegacional que han tenido los perredistas por largo tiempo”, dijo el académico.

Previo al inicio de la contienda electoral, la encuestadora Parametria señaló que 26% de los capitalinos mantenía su preferencia por el Partido de la Revolución Democrática, seguido de Morena con 18%. En tercer y cuarto lugar se ubican el PAN y el PRI, respectivamente.

Ya por segmentos, las encuestas colocan a Ricardo Monreal por encima de José Luis Muñoz Soria en la delegación Cuauhtémoc. Esta es la delegación donde el partido de Andres Manuel López Obrador tiene más posibilidades de ganar.

Mientras que en Iztapalapa, Dione Anguiano del PRD supera a Clara Brugada, aunque ésta última aseguró en días pasados que el electorado la apoya y está 10 puntos arriba de su contrincante.

Aunque las jefaturas delegacionales son gobiernos limitados, los ganadores de las demarcaciones podrían aspirar a la jefatura de gobierno en 2018.

“La diferencia está en la aplicación de la política o la diversificación de los recursos públicos, que pueden generar una fuerza social favorable para este partido (…) La primera posibilidad de cambio seria en la forma de gobierno y la segunda en la forma de relación que establezca con la población”, dijo Mora Velázquez.

Los pronósticos para las delegaciones, de acuerdo con el politólogo, son 11 demarcaciones para el PRD y cinco que se repartirán entre el resto de los partidos políticos en la ciudad, de los cuales Morena podría quedarse con al menos tres de ellas.

Sin embargo, el especialista señaló que la fuerza de Morena se verá en la Asamblea Legislativa, donde podría constituirse como la segunda mayoría, quitarle el “carro completo al PRD” y vetar las propuestas de ese partido.

En tanto, el PAN y el PRI quedarían como las pequeñas fuerzas que son desde 1997, ya que la votación en esta contienda será la misma que han tenido desde hace 18 años en la Ciudad de México.

Ruptura en el PRD, ventaja para partido de AMLO

Previo al inicio de la contienda electoral, Morena aprovechó la ruptura que surgió en el PRD a partir de la designación de candidatos, así como la fuerza que perdió la corriente de Nueva Izquierda –encabezada por René Bejarano–, al interior del partido y el deterioro que tuvo su relación con el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera.

“Detrás de él hay una serie de actores pequeños delegacionales que vieron ir su oportunidad política, que se les fue su futuro político. Y hoy en día hay infiltraciones de que la ex delegada de Tlalpan está apoyando a la gente de Morena, o que ciertos grupos de perredistas trabajan para Morena en Iztapalapa, o si grupos poblacionales que son el voto duro de Tlatelolco están colaborando para Morena y específicamente para Ricardo Monreal”, apuntó Salvador Mora Velázquez.

Aunado a esta división –en la que Bejarano amagó con dejar al partido–, el PRD en la capital del país tuvo un desgaste natural a lo largo de los 18 años que ha gobernado el DF.

“No todo el tiempo vas a tener el 60 como decía Marcelo Ebrard de aprobación ciudadana”, aseguró el politólogo.

Y añadió que los partidos políticos en general se vuelven un actor criticable con el tiempo; hay sectores que ya no están satisfechos con la gestión del gobierno, situación que siempre va a ocurrir.