Alejandro Alemán

Si la medida del éxito de cualquier contenido que tenga que ver con Star Wars es la cantidad de juguetes que te provoca comprar, entonces The Bad Batch —la nueva serie animada dirigida por Dave Filoni para Disney Plus— probablemente va en buen camino. Y es que luego de ver el primer capítulo de esta serie, confieso que si me dieron ganas de tener las figuras de plástico de estos desertores del imperio galáctico.

Después del desastre de las últimas tres secuelas en cine y del éxito abrumador de The Mandalorian, Disney parece aceptar que la fórmula ganadora no está en el cine ni con la familia Skywalker, sino en lo que sucede en la periferia de Star Wars.

No funcionaron los intentos de reinventar el material original, pero lo que sí ha probado gran eficacia financiera es continuar anclado al ADN de la saga, que no es otro sino el western, el cine bélico y el cine oriental.

Esta nueva historia inicia con el que probablemente sea el único momento memorable de las precuelas de Star Wars, cuando el ahora emperador lanza la infame “Orden 66”: asesinar a todos los jedi. 

Programados para obedecer sin chistar, los clones ejecutan la misión, excepto cinco de ellos, los conocidos como Force 99, un grupo de troopers que tienen una falla de diseño: si bien son extraordinarios para el combate (mucho más hábiles que un trooper común), tienen el problema de contar con libre albedrío y por ello no obedecen ciegamente. 

Este “lote defectuoso” está compuesto por los arquetipos de rigor: el líder, Hunter; el músculo, Wrecker; el genio de la tecnología, Tech; el experto en disparo, Crosshair, y el encargado de comunicaciones, Echo (todos con voz de Dee Bradley Baker). Ellos se oponen a matar civiles o jedis, y por lo tanto se vuelven desertores, por lo que tendrán que huir del Imperio, quien los ha condenado a morir.

Con fuertes reminiscencias a The Dirty Dozen (Aldrich, 1967), el primer capítulo de The Bad Batch funciona como una película en sí misma, presentando a este grupo de renegados en escenas de acción bien armadas y emocionantes, principalmente por la sensación de peligro que proyectan. Y es que nada nos asegura que estos cinco al patíbulo vayan a sobrevivir.

El equipo tras esta serie es el mismo de la exitosa Clone Wars, pero afortunadamente no parece que sea necesario saber nada sobre aquella historia. Y esa es justo una gran cualidad de The Bad Batch: no hay que ser un docto de la gran épica espacial para disfrutarla.

The Bad Batch carece del magnetismo de The Mandalorian y no provoca el mismo entusiasmo, pero es una serie disfrutable, perfecta para pasar el rato en lo que llega la secuela de Baby Yoda o se acaba la pandemia.

Compartir