Lourdes Mendoza

132 días después de que se registró la primera muerte por Covid-19 en México y luego de 44 mil muertos contados oficialmente, el presidente AMLO dio un minuto de silencio por los fallecidos y no fue por iniciativa propia, sino a petición de un reportero en la mañanera del martes. Por cierto, en esa conferencia, los tres encargados de manejar la pandemia: AMLO, Jorge Alcocer y Hugo López-Gatell NO traían cubrebocas. ¿Por qué? ¿No entienden que las vidas están en juego y ellos, para bien o para mal, son ejemplo de muchos? ¿Pensarán que los muertos son sólo una cifra? Parece que predomina una de las máximas en la política: Al pueblo, pan y circo. Y para ello cuentan con un primer acto, el de Emilio Lozoya, el exdirector de Pemex que pasó de corrupto a niño héroe de la 4T y quien nos quedó a deber, pues solo dijo “soy inocente”.

En diversos medios se ha dicho que Lozoya sobornó a panistas. Hablé con el gobernador Francisco Cabeza de Vaca. ¿Es cierto que recibió sobornos por la reforma energética? “Eso es FALSO de toda falsedad”. Pero ahí no paró, además me dijo: “Todo esto es parte de la creación del nuevo instituto del presidente López Obrador, el INPADAP”. ¿El qué?, pregunté. “El Instituto Nacional Para Distraer al Pueblo, el cual todavía no publica (en el DOF), pero ya está en funciones”. Para distraer al pueblo está Lozoya. Ojo, fue extraditado por Odebrecht y Agronitrogenados, no por presuntos sobornos a legisladores para la aprobación de la reforma energética, una reforma que nos trajo inversión extranjera, dio certidumbre ante el mundo y despetrolizó las finanzas públicas, es decir, el gobierno federal ya no depende en su mayor parte de los ingresos petroleros.

La llamada despetrolización de las finanzas ha provocado que nuestro barco no se hunda. ¿Imagínense si nos hubieramos atenido al Pemex de hoy? Octavio Romero logró lo que nadie: que Pemex se convirtiera en la empresa más perdedora del mundo, pues tan sólo de enero a marzo de este año perdió 560 mil millones de pesos, más que su presupuesto 2020. Convirtió los bonos de pemex en basura y estamos a punto de perder el grado de inversión como País. Hoy, tristemente, la apuesta es qué calificadora lo hará primero y cuándo. ¿Con qué cara siguen cobrando Romero, Nahle y Bartlett? Por decoro deberían renunciar.

Pero los ojos no están puestos en el agrónomo Romero y compinches; ni en el aviador de Alcocer que ni siquiera ha recibido a los gobernadores del PAN ante la Covid-19; ni en López-Gatell, el hombre de las cifras erráticas; ni en los 10 millones de personas que estarán en pobreza tan sólo en 2020, de acuerdo con el Coneval, y quienes “antes de la 4T no conocían el hambre”, como escribió mi compañero Pablo Hiriart.

No, los ojos están en Lozoya, quien en su primera audiencia desde la comodidad de la suite presidencial del Hospital Ángeles del Pedregal declaró que no es culpable de los delitos que se le imputan, que fue “sistemáticamente intimidado, presionado, instrumentalizado”, que denunciará a los culpables y que está dispuesto a colaborar con el Estado.

La Fiscalía lo señaló como probable responsable de adquirir una casa en Lomas de Bezares con recursos de procedencia ilícita por 34 mil millones de pesos; que de junio a noviembre de 2012, Alonso Ancira transfirió tres millones de dólares de Ahmsa a una cuenta de la que es beneficiaria Gilda Lozoya, hermana de Emilio, y quien entonces era estudiante; y que el imputado, como exdirector de Pemex, alentó la compra a sobrecosto de Agronitrogenados. Si es culpable, que no haya impunidad.

Ojo. Cuando EPN quiso darle al pueblo pan y circo NO le salió el numerito. En sus peores momentos se detuvieron a seis exgobernadores del PRI, sí de su partido: Roberto Borge, Javier Duarte, Tomás Yarrington, Jesús Reyna, Andrés Granier y Flavino Ríos y ni así le dio a EPN para ganar. 

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