“Layín está de fiesta…”

5 de Abril de 2026

“Layín está de fiesta…”

HOJA VOLANTE | La columna de Joel Hernández

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Una pequeña fiesta en el poblado de Huaristemba, Nayarit el sábado 28 de febrero: 15 millones de pesos; 50 mil invitados de todos los confines; 50 reses para birria; 50 mil cartones de cerveza; 3 mil kilos de tortillas, litros y litros de salsa; 350 meseros; “Mañanitas” y baile con La Banda el Recodo: 44 años de Hilario Ramírez Villanueva, “Layín” para los cuates; presidente municipal de San Blas y en diciembre de 2014 nombrado “Mejor Alcalde del año 2014” por Global Quality Foundation…

Es el mismo personaje de la picaresca nacional que ya había sido presidente municipal de San Blas en 2008-2011, aquella vez con el membrete del Partido Acción Nacional (PAN-Conservador) y, de nueva cuenta, luego de las elecciones del 6 de julio de 2014 cuando ganó la alcaldía como candidato independiente al grito de: “Si llego compañeros y no les cumplo, mándenme a chingar a mi madre compañeros, se los digo de frente porque así soy yo ustedes ya me conocen”.

El hombre de Huaristemba es un agricultor próspero –dice-, de hecho, la fiesta de su cumpleaños 44 se llevó a cabo en una de sus plantas empacadoras de mango. Polémico, se hizo famoso en el mundo por su declaración de honestidad verbal, al referirse a su gestión municipal como panista:

“Han dicho que robé mucho dinero. Sí robé, pero poquito, porque no había dinero. Han dicho mis adversarios que me robé 120 o 150 millones de pesos. Ustedes lo saben, compañeros, las presidencias están bien pobres, no hay dinero, ojalá hubieran estado los 150 millones, a ver si no me los llevo los cabrones (…) Que le robé a la presidencia (municipal), sí le robé, sí le robé, poquito, porque está bien pobre. Le di una rasuradita, nomás una rasuradita…”

Así que la fiesta comenzó a la una de la tarde ese sábado. Al lugar fueron llegando camiones rentados, de distintos municipios y diferentes estados adyacentes con mucha gente; había lugar para todos, o casi todos; los integrantes de la organización intentaban acomodarla lo mejor posible, aunque en verdad la mayoría quería estar de pie y buscar su propio lugar sin límites…

Poco después apareció en un escenario hecho para la ocasión el presidente municipal de San Blas, “Layín” al que de inmediato La Banda El Recodo le tocó las mañanitas. Mientras las cervezas eran consumidas de forma resuelta por hombres y mujeres, la birria, las salsas, las tortillas y, como fondo, la música que en la medida que pasaba el tiempo se iba haciendo más estruendosa y más a tono de baile…

“Layín” estaba alegre. Los invitados estaban alegres: “a la gorra no hay quien le corra” dicen algunos ahí. Y como en la canción de “Anselma”, ‘Hilario era la mera autoridad’ y estaba muy contento, y efervescente; y elocuente; y con ganas de bailar con todas y con cada una de las muchachas en su fiesta; ellas también contentas… Una de ellas: Rosita, también quiso bailar con él; al ritmo de la música y abrazados bailando, él le levanta la breve falda de la joven y muestra las pantaletas; ella la baja con la mano izquierda; él la vuelve a subir…; ella la vuelve a bajar… Todo mundo ríe… Termina la pieza musical y ella baja del estrado aun bailando…

“Mañana van a salir chingaderas en redes sociales, pero no hagan caso. Yo soy un agricultor. De cada dos pesos que gano, uno es para la gente y otro para mí, y a veces los dos son para la gente, porque a mí me gusta ayudar, yo nací para ayudar” dijo entre trago y trago de cerveza…

La fiesta costó mucho dinero. Se dice que esos 15 millones de pesos. Puede ser. Es cosa de contralorías. Pero también se sabe que la gente estaba contenta y que si no hubiera sido por la levantada de falda ahí no hubiera ocurrido nada…

Como no ocurre nada en el país hasta que el estruendo hace que ocurra. Como no ocurre Iguala hasta que ocurre la desaparición de los 43 normalistas, como no ocurre nada en municipios michoacanos hasta que hay muertos y heridos; como no ocurre nada en los 270 municipios de Oaxaca hasta que ocurre la ausencia; como no ocurre nada en los 2,445 municipios de todo el país en los que muchos de los alcaldes hacen su festín de Babel de tiempo en tiempo hasta que ocurre Huaristemba…

“No voy a hacer obra alguna hasta que no recupere la inversión de 100 mil pesos que hice para llegar a ser presidente municipal”, dijo uno en el municipio de Marcos Castellanos, Michoacán, hace algunos años… Y así cada uno… y más: ya en recursos, ya en terrenos, ya en placas de taxi, ya en … Todo ahí está cifrado.

Si hay presidentes municipales que viven las de Caín para sacar adelante a su comunidad. Existen. También los hay. Pero también los hay que son un emblema nacional de corrupción: ser presidente municipal y ‘recuperar la inversión’… y más…

Por supuesto que no se trata de quitarle atribuciones al Municipio Libre; ni quitarles derechos y obligaciones y ni siquiera de hacer a un lado a sus autoridades y a su policía municipal, como ha querido el presidente Enrique Peña Nieto; si se trata de ser más vigilantes con la autoridad municipal y que se cumpla con la responsabilidad legalmente contraída; con la obra y los servicios que le son propios a estas unidades administrativas y políticas.

Por lo demás, “Layín” es un ejemplo vivo de la picardía política de este país; locuaz, enfebrecido de poder; de presunción de riqueza propia y de que si hace esto o aquello no pasa nada, porque, ciertamente, al final de cuentas, la ingobernabilidad nacional está de fiesta también, como “Layín”, el presidente municipal de la muy triste figura.