Gabriela Sotomayor

No hay desdoro en utilizar un cubrebocas, pero su uso se ha convertido en una lucha de poder, en una cuestión política, existencial , filosófica, cuando en realidad es una medida más de higiene y de mostrar cuidado por los demás y por uno mismo.

El tapabocas no debería ser punto de conflicto en debates partidistas, ni mucho menos un tema de rechazo desde el ronco pecho del presidente Andrés Manuel López Obrador. Todo lo contrario, los grandes líderes ponen el ejemplo en tiempos de crisis.

Usar la mascarilla, lavarse las manos, la distancia física, todas son medidas de salud pública que implementadas en su conjunto logran evitar el contagio. Está comprobado. 

Muy desafortunado, lamentable e inoportuno el comentario de AMLO sobre el tapabocas cuando México ocupa el tercer lugar por número de muertes por Covid-19 en todo el mundo. Relacionar la mascarilla con la corrupción, como si de una cosa dependiera la otra, es totalmente inconcebible y fuera de toda lógica.

“¿Saben cuándo, cuando no haya corrupción, entonces me voy a poner el tapaboca. Vamos a apurarnos a acabar con la corrupción para que yo ya me ponga mi tapaboca para que ya no hable», dijo AMLO tapándose la boca.

Afirma que nadie le va a tapar la boca como si al usar una mascarilla hubiera la intención de limitar su discurso o de callarlo. Es infame y un tanto peligroso hacer esta comparación porque sus seguidores podrían imitar su ejemplo. Si bien a nadie nos gusta que nos callen, ciertamente el tapabocas no es para silenciar a nadie. No es un bozal.

Esperemos que los mexicanos utilicen la mascarilla en espacios cerrados, en el camión, metro o en la fila del banco, porque si salen esta brillante apología para no usarlo seguramente habrá un contagiadero. 

Así nos lo explicaba hoy Didier Pittet, epidemiólogo suizo, eminencia en Europa y escogido por el presidente Emmanuel Macron para liderar la Comisión de Investigación para evaluar la respuesta a la pandemia en Francia. 

«Los comentarios de su presidente no son apropiados en lo absoluto, se tiene que hacer todo lo posible para controlar la situación», valoró. 

A su modo de ver AMLO no solamente debería dejarse ver portando la mascarilla, también debería usar ante las cámaras el gel y poner el ejemplo de la distancia física con sus colaboradores.

«Conozco su país y lo difícil que puede ser mantener la distancia», indicó Pittet comprendiendo que se debe impulsar el uso del cubrebocas.

Al hablar sobre la situación en México consideró que «desafortunadamente» el Presidente ha afectado el Sistema de Salud desde que llegó a Palacio Nacional.

«Hizo muy malas decisiones” resquebrajando el aparato de salud pública en México, debilitó el sistema de cobertura social que introdujo el ex secretario de Salud Julio Frenk y “ciertamente será algo por lo que los mexicanos tendrán que pagar considerando el tipo de actitud que López Obrador tiene».

En un encuentro con ACANU (Asociación de Corresponsales ante Naciones Unidas) en Ginebra, al preguntarle sobre el número de muertes y casos que aumentan de manera exponencial en Estados Unidos, Brasil y México y en donde sus mandatarios subestimaron la gravedad del virus y sobre todo desdeñan el uso del tapabocas , las palabras de Pittet fueron muy duras.

«Estados Unidos, Brasil, México, son un peligro para el resto del mundo, son peligrosos para todos los demás» lanzó el experto suizo quien fue galardonado con el premio Robert Koch de ciencias.

En su opinión estos tres países «son una amenaza» para otros que han logrado un cierto control de la epidemia como Suiza.

Volviendo al uso del cubrebocas, el director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus confesó que además del gel, siempre lleva un tapabocas en la bolsa del saco y lo utiliza en lugares en donde hay mucha gente. Explicó que en las ruedas de prensa no lo usa porque hay marcada distancia entre uno y otro de los participantes y todos tienen el gel a la mano. 

«Usar tapabocas es una muestra de solidaridad para los demás», dijo Tedros. 

«Al usar una mascarilla, está enviando un poderoso mensaje a quienes te rodean de que todos estamos juntos en esto», remarcó.

México, junto con Brasil y Estados Unidos, siguen hundiéndose en el caos de la pandemia por la estrategia errática de sus gobernantes y su falta de liderazgo.

Al mismo tiempo, los célebres comentarios de AMLO viajan de boca en boca alrededor del mundo y nos podemos imaginar las risotadas de la comunidad científica comentando el punto y preguntándose si López Obrador estaría bromeando o si de plano no le importa en lo más mínimo predicar con el ejemplo para salvar vidas. Pena ajena. 

Compartir