Hay detalles que en una elección dejan de ser pequeños. Una boleta, una urna, un acta o una marca pueden convertirse en la diferencia entre un resultado aceptado y una elección cuestionada. Por eso, el proyecto que discutirá la Sala Superior del Tribunal Electoral sobre las llamadas “boletas sin doblez” o “boletas planchadas” toca un punto mucho más importante de lo que podría parecer: la certeza.
La propuesta del magistrado Felipe de la Mata plantea una regla sencilla: si una boleta no presenta las marcas de doblez necesarias para haber sido introducida en la urna, no debe contabilizarse como voto.
El razonamiento parte del procedimiento ordinario establecido para votar. El ciudadano recibe su boleta, marca su preferencia en secreto, la dobla y la deposita personalmente en la urna. Si por las dimensiones de ésta y de su abertura resulta materialmente necesario doblar la boleta para introducirla, encontrarla completamente extendida genera una duda razonable sobre si recorrió ese camino.
Y en materia electoral las dudas sobre la autenticidad del sufragio no son menores.
El proyecto también corrige otro problema: evitar que cada Consejo Distrital tenga que decidir mediante votación qué hacer con estas boletas. Una misma irregularidad no debería producir respuestas distintas dependiendo del distrito donde aparezca. La certeza también significa que las reglas sean conocidas, objetivas y aplicadas de la misma manera.
No se trata de una preocupación hipotética. El propio Tribunal Electoral ha conocido anteriormente controversias relacionadas con boletas sin doblez y posibles alteraciones de paquetes electorales. En 2016, por ejemplo, la Sala Superior resolvió un caso en Oaxaca en el que la condición material de las boletas formó parte de las irregularidades que pusieron en duda la certeza de la votación de una casilla.
También existen antecedentes más recientes que muestran por qué la discusión requiere reglas precisas: en asuntos de 2025 se sostuvo que la ausencia de doblez, por sí sola y sin suficiente evidencia adicional, no necesariamente permitía excluir automáticamente una votación. Precisamente por eso resulta relevante establecer de antemano un procedimiento uniforme y no esperar a que la controversia llegue después de la jornada electoral.
Pero hay un elemento adicional que me parece fundamental: la confianza en las instituciones electorales también se construye desde la percepción ciudadana.
El Tribunal Electoral no solamente debe resolver conforme a Derecho. Sus sentencias tienen que generar condiciones para que ciudadanos, partidos y candidatos entiendan por qué un voto cuenta y por qué otro no. Mientras mayor objetividad exista en esas reglas, menor espacio habrá para interpretaciones discrecionales y para sospechas posteriores sobre los resultados.
En momentos en que prácticamente cualquier irregularidad puede convertirse en cuestión de minutos en una narrativa de fraude en redes sociales, cerrar espacios de incertidumbre antes de la elección resulta particularmente importante.
Una regla clara sobre las boletas sin doblez puede contribuir precisamente a eso: fortalecer la certeza del proceso y ofrecer parámetros verificables para todos los contendientes.
Si el proyecto obtiene el respaldo de la Sala Superior, su importancia no estará solamente en determinar qué hacer con una hoja de papel que llegó intacta al cómputo. Estará en mandar un mensaje mucho más amplio: cada voto debe poder defenderse con certeza y cada resultado debe estar acompañado de reglas capaces de generar confianza.
Para un Tribunal Electoral, pocas cosas son hoy tan necesarias como esa confianza.
Ética a sus procesos
Entre las prácticas de Silent4Business, al mando de Layla Delgadillo, resaltan un mecanismo de denuncias para colaboradores, clientes y aliados, un Comité de Ética encargado de regular la cultura ética y de Compliance, así como programas de Comunicación, Formación y Sensibilización. Este contexto viene porque se ubicó en el tercer lugar de la VII edición del ranking Empresas+Éticas (E+E) 2026, elaborado por AMITAI. Así, la empresa mexicana especializada en ciberseguridad avanzó una posición respecto de 2025 y se ubicó entre las tres primeras de 67 empresas que obtuvieron el distintivo, de un total de 120 organizaciones participantes. Los resultados también muestran el desempeño de sus programas en categorías específicas. Silent4Business ocupó el primer lugar en Compliance entre las 20 empresas evaluadas en este apartado y el sexto en Ética.Empresas+Éticas es una iniciativa anual de AMITAI cuya metodología evalúa los programas de integridad corporativa, entre otros.
Puebla atrae inversión
Puebla acaba de mandar una señal importante: Grupo Carso invertirá más de 4 mil millones de pesos en un proyecto de vivienda y comercio en la zona de San Francisco. El anuncio realizado por Carlos Slim y el alcalde Pepe Chedraui tiene una dimensión que va más allá del monto. La inversión surge a partir de una invitación y del “empuje” del presidente municipal para darle un nuevo impulso al Centro Histórico. Chedraui viene del sector empresarial y parece estar aprovechando ese conocimiento para construir puentes con la iniciativa privada y traducirlos en proyectos concretos para la capital. El proyecto contempla intervenir un predio de aproximadamente 45 mil metros cuadrados para incorporar vivienda y espacios comerciales, Por tratarse del Centro Histórico, tendrá que avanzar de manera coordinada con el Gobierno del Estado y, particularmente, con el INAH para garantizar el cumplimiento de las normas de conservación. Para Pepe Chedraui, el anuncio representa algo difícil de fabricar desde cualquier campaña de comunicación: que uno de los grupos empresariales más importantes del país decida apostar miles de millones de pesos por Puebla. En política, la confianza también se mide en inversiones.