El costo del turismo sin freno

8 de Octubre de 2026

El costo del turismo sin freno

Emilio Antonio Calderón_web.jpg

Emilio Antonio Calderón

Xochimilco es uno de los vestigios ambientales y socioculturales más valiosos del Valle de México. Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 1987 y reconocido como Humedal de Importancia Internacional bajo el Convenio Ramsar, este ecosistema lacustre resguarda el sistema agrícola de chinampas y es el hábitat natural del ajolote (Ambystoma mexicanum), una especie endémica de valor biológico incalculable. Sin embargo, la priorización del comercio informal y la explotación turística desmedida sobre la conservación ambiental tienen a esta reserva en un punto de quiebre crítico.

Estudios del Instituto de Biología de la UNAM revelan una caída drástica en la población del ajolote silvestre: mientras que en 1998 se registraban cerca de 6 mil ejemplares por kilómetro cuadrado, las estimaciones recientes ubican la cifra en menos de 36 individuos por kilómetro. Las causas de este descenso acelerado radican en la contaminación de las aguas por descargas residuales, la acumulación masiva de plásticos dejados por el turismo festivo y la proliferación de especies invasoras como la carpa y la tilapia. A ello se suma el uso incontrolado de embarcaciones a motor y la contaminación acústica, factores que alteran la fauna local y aceleran la erosión de los canales tradicionales.

De pulmón a cantina flotante

Además del impacto ambiental, esto repercute en el tejido social y la vocación productiva de la zona. La falta de regulación en la cuenca ha transformado un sistema agrícola milenario en un parque de atracciones donde el consumo desmedido de alcohol y el ruido opacan el valor histórico del sitio. La presión inmobiliaria y comercial ha provocado la venta o renta desregulada de terrenos chinamperos a inversionistas externos. Este fenómeno desplaza a los productores locales que intentan mantener la agricultura tradicional, sustituyendo la siembra de hortalizas por espacios de fiesta que generan basura y conflictos comunitarios con los barrios originarios.

Sostenibilidad o extinción

La solución no consiste en abolir el turismo ni en asfixiar la economía de las familias que dependen del comercio en los embarcaderos. La actividad turística es una fuente legítima de ingresos, pero exige un ordenamiento urgente. Resulta indispensable implementar herramientas de gestión que limiten el aforo en los canales más vulnerables, regular la venta de bebidas y alimentos, y establecer un monitoreo estricto sobre la calidad del agua y el manejo de residuos. Paralelamente, el gobierno de la Ciudad de México debe canalizar recursos a la restauración ecológica de las chinampas y al rescate del ajolote junto a la comunidad local.

Continuar con la omisión institucional equivale a condenar a la extinción a uno de los últimos pulmones hídricos de la capital. El equilibrio entre el desarrollo económico y la protección del patrimonio es la única vía para evitar que Xochimilco, actualmente a cargo de Circe Camacho, pase de ser una maravilla del mundo a un recuerdo sepultado bajo el plástico y la negligencia.