Imagina que tu seguro de auto te sube la cuota, pero al mismo tiempo, la empresa aseguradora despide a más de la mitad de su personal. Pagas más, pero si chocas, hay menos gente capacitada para ayudarte.
Algo aún más grave está pasando con la aviación en México. Déjame explicarte con calma, porque esto no es un tema solo para expertos en finanzas públicas. Es un tema que nos afecta a todas y todos los que alguna vez subimos a un avión, o que tenemos un familiar que vuela por trabajo, por una boda, por ver a los nietos o porque trabajan en una aerolínea.
Por un lado, el gobierno propone en el Paquete Económico 2027 un recorte de más de 73% al presupuesto de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). Es la institución que certifica que los aviones estén en condiciones de volar, que capacita e inspecciona pilotos, que vigila a las aerolíneas. De cada 100 pesos que tiene hoy, el próximo año tendría apenas 27. A Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), el organismo que organiza el tráfico aéreo para que los aviones no choquen entre sí, le recortarían casi 75%.
Por otro lado, y aquí está lo que de verdad no cuadra, el mismo paquete económico propone subir 10% las cuotas que pagan las aerolíneas por usar el espacio aéreo mexicano y los servicios de navegación, el famoso TUA. Es decir, nos van a cobrar más por volar, a través del precio del boleto, pero con menos inspectores, menos capacitación y menos vigilancia detrás. ¿Tú le pagarías más a un médico que te dice que va a tener menos herramientas y va a contratar a menos gente capacitada para operarte?
No es la primera vez que vivimos esta película. En 2021, Estados Unidos le bajó la calificación de seguridad aérea a México, precisamente por falta de personal y recursos suficientes para vigilar la aviación. Tardamos más de dos años en recuperar la confianza internacional, hasta septiembre de 2023.
Si este recorte se aprueba tal como está planteado, y México vuelve a fallar en la próxima evaluación de la autoridad estadounidense, las aerolíneas mexicanas no podrán abrir nuevas rutas hacia Estados Unidos. Habrá menos competencia. Y cuando hay menos competencia, los boletos no bajan: suben de precio.
Entonces resulta que vamos a pagar más por dos caminos distintos. Directamente, con el aumento del 10% a las cuotas aéreas, y de forma indirecta, si perdemos rutas y competencia por no tener la capacidad de vigilancia que exigen los estándares internacionales.
¿Quién va a revisar que el avión en el que viaja tu familia esté en condiciones seguras?
A veces los presupuestos se sienten como cifras lejanas que no tuvieran nada que ver con nuestra vida cotidiana. Pero la seguridad aérea no es un tema abstracto. Es la certeza de que, cuando alguien que quieres aborda un avión, ya sea porque se traslada o trabaja en una aerolínea, hay un sistema completo detrás cuidando que todo salga bien. Esa certeza cuesta dinero, y cuando se la quitamos, no desaparece el riesgo: simplemente se vuelve invisible hasta que ya es demasiado tarde.
Ponemos este tema sobre la mesa porque aquí no se está discutiendo una línea sin repercusiones en un documento de Hacienda. Se está discutiendo si México va a seguir cuidando a las personas o si va a preferir el ahorro de corto plazo al riesgo de largo plazo.
Por eso el PRI va a dar la batalla en la discusión del Paquete Económico 2027. Vamos a exigir que, si nos van a cobrar más por volar, el gobierno demuestre que también va a cuidarnos más, no menos. No puede ser que subamos el precio del boleto y bajemos la seguridad al mismo tiempo. Eso no es ajuste fiscal, es un mal negocio para las familias mexicanas.
Porque aquí cada persona cuenta, estamos llamados a defender la seguridad de quien vuela.