La impotencia Europea

3 de Julio de 2026

La impotencia Europea

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Juan Pablo Gómez Zarazúa

El Estrecho de Ormuz ha estado cerrado por más de cuatro meses debido al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. A pesar de múltiples anuncios de negociación de paz y especulaciones sobre la apertura del estrecho, el conflicto continúa y la crisis energética se extiende.

La crisis de energía ha sido global. El Estrecho de Ormuz es parte de la ruta comercial del 20% del suministro de petróleo y gas natural licuado en el mundo. La escasez de estos bienes ha provocado alzas en sus precios y diferentes naciones han ajustado sus cadenas de suministro y políticas energéticas para hacer frente a la crisis.

El caso de Europa es peculiar, porque esta es la segunda crisis energética que enfrenta la región en poco más de cuatro años. En 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, la Unión Europea y países aliados decidieron dejar de comprarle gas al país invasor como una de las múltiples medidas de exclusión implementadas a los rusos.

En 2026 el conflicto entre Rusia y Ucrania no se ha detenido, pero el panorama internacional ha cambiado. Para sustituir el suministro de gas ruso, los Estados europeos basaron su suministro en hidrocarburos de origen pérsico, que transita el Estrecho de Ormuz. Tras el conflicto entre Irán y la alianza estadounidense-israelí, el grupo de investigación independiente IEEFA reporta que la Unión Europea ha comprado la mayor cantidad de gas ruso desde 2022. Estas cifras se dieron a conocer semanas antes de que la Comisión Europea declarara que el veto a las importaciones de gas ruso no cesará.
Entre 2021 y 2025, las ventas de gas estadounidense a Europa se habían triplicado y la expectativa de la IEEFA es que en 2028 el 80% del gas natural licuado importado por la Unión Europea sea de origen estadounidense.

Las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos están siendo mediadas por Pakistán y China, cuando históricamente habían sido potencias europeas las involucradas en las negociaciones en Medio Oriente. Reino Unido, Francia y Alemania fueron quienes reactivaron las sanciones contra Irán en 2025, bajo el acuerdo nuclear de 2015 echado abajo por Trump en su primer cuatrienio.

El conflicto en Irán ha terminado de evidenciar que la Unión Europea y sus principales Estados miembros han perdido influencia en el mundo. Ante la invasión de Rusia a Ucrania, las presiones y sanciones impuestas por Europa a la nación invasora no funcionaron para detener el conflicto y tras el cierre de Ormuz, las mismas potencias europeas han tenido que volver a comprarle gas a la nación que han excluido y sancionado en los últimos años.

Los Estados Europeos ya no mantienen una jerarquía de “potencia” ante el mundo. Comprar gas ruso mientras se declara el mantenimiento del veto, no participar en la mediación de un conflicto que ha provocado una crisis energética seria en la región y proyectar la dependencia energética de Estados Unidos durante el segundo gobierno de Trump son tres señales que evidencian la pérdida de poder y de influencia de la Unión Europea.

La región que fundó las Relaciones Internacionales y las reglas de la diplomacia modernas ya no manda en su propio juego. El mundo ha cambiado y el poder se ha comenzado a repartir diferente, dando protagonismo a nuevos actores. Lo que queda no es un vacío de poder, sino un discurso europeo que no admite el debilitamiento de la región. ¿Cuánto tiempo tardará el mundo en admitir que Europa ya no manda?