La oposición que México exige

7 de Septiembre de 2026

La oposición que México exige

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Con la llegada de los gobiernos de Morena, la normalidad democrática se ha acabado. Hoy, en nuestro país, pensar distinto, cuestionar al oficialismo o defender a las instituciones se ha convertido en un acto de resistencia, que muchas veces se paga hasta con la vida.

Diariamente observamos cómo este gobierno ha instaurado un estado de persecución política permanente en contra de toda la oposición y de las voces libres. No toleran la crítica y desprecian profundamente el disenso. Si un periodista revela la verdad, lo difaman; si un activista defiende lo justo, lo amenazan; si un opositor señala la crisis de inseguridad que desangra al país, le inventan carpetas de investigación y utilizan el aparato de justicia para intentar silenciarlo. Operan como un régimen que usa a las instituciones como brazo ejecutor para amedrentar a quienes no pensamos como ellos.

En la ciencia política, uno de los estudios más importantes sobre este fenómeno es la obra de Robert Dahl, La poliarquía. Dahl demostró que la verdadera prueba de fuego de cualquier democracia no es cómo llega un gobernante al poder, sino cómo trata a la oposición. El célebre politólogo advirtió que cuando un régimen intenta aniquilar a sus críticos, alterar las reglas del juego y convierte al adversario político en un enemigo del Estado, la democracia se extingue para dar paso a la autocracia. Eso es exactamente lo que hoy busca el oficialismo en México: borrarnos del mapa institucional.

Pero se toparon con pared. Frente a los ánimos autoritarios del régimen de Morena, el PRI se erige como la oposición que México exige y necesita. Somos esa oposición firme, la que señala el desastre, la que denuncia la complicidad del oficialismo y la que no se queda callada ante el autoritarismo. Pero, ojo, no nos quedamos solo en la protesta. Somos también la oposición que propone, la que tiene experiencia probada, la que sabe cómo gobernar, la que construyó este país y la que sabe llegar a acuerdos pensando siempre en lo mejor para México.

Lo he dicho: en el PRI no somos perfectos, pero sabemos gobernar y damos resultados. Por ello, ha llegado el momento de dejar atrás el linchamiento mediático, la polarización y el odio sembrado desde el poder, para poner nuevamente al pueblo de México en el centro del debate. La gente demanda soluciones, con propuesta, con un plan de gobierno serio y con un proyecto de nación viable. México tiene que recuperar el rumbo perdido, y el PRI tiene todo para encabezar ese esfuerzo con liderazgo, con valentía y con mucho carácter.

Se los dije de frente en la reciente sesión de Congreso General y lo reitero hoy: nos persiguen porque quieren callarnos rumbo al 2027 y al 2030, pero lo que realmente tienen en el fondo es pavor, es miedo, porque están moral y políticamente derrotados. Saben perfectamente que en el 2027, con una gran coalición partidaria y ciudadana, les vamos a ganar la mayoría en el Congreso de la Unión. Y no tengan duda, en el 2030, con el pueblo de México atrás, les vamos a ganar la Presidencia de la República.

¡No vamos a permitir que sigan destruyendo este país! Vamos a seguir dando la batalla por la gente, con firmeza, temple y determinación, como lo hacemos en el PRI.