Hay algo que deberíamos tener muy claro: una presa no es solamente un lugar donde se almacena agua. Una presa forma parte de un sistema mucho más grande: el de nuestros ríos, nuestras cuencas y el territorio que hace posible que el agua llegue hasta nosotros. Cuando se decide desviar el cauce de un río, se requiere preparar el terreno, considerar la sedimentación y construir la infraestructura necesaria para contener y aprovechar ese recurso. Es decir, detrás del agua que vemos acumulada en una presa existe todo un proceso natural y de ingeniería que debemos entender y, sobre todo, cuidar. Y esto es particularmente importante cuando hablamos de la Presa Madín. Su agua forma parte del sistema de abastecimiento del Valle de México y, mediante infraestructura como la planta potabilizadora Madín II, durante la temporada de lluvias se distribuye agua en partes iguales entre la Ciudad de México y el Estado de México. CONAGUA informó que esta planta comenzó a operar en 2025 con una capacidad de producir 500 litros por segundo. Por eso, cuidar una presa no significa únicamente cuidar un paisaje. Significa proteger una fuente de agua, una cuenca y un sistema del que dependemos millones de personas. Este sábado 3 de octubre, a las 9 de la mañana, estoy convocando a una limpieza masiva en la Presa Madín, porque recuperar nuestros espacios naturales también significa recuperar nuestra responsabilidad como sociedad. Será una jornada abierta a la participación ciudadana, en la que estaremos acompañados por Rocío Banquells como invitada especial, sumando voces y manos a una causa que nos pertenece a todas y todos. La Presa Madín tiene una importancia que va mucho más allá de su paisaje. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), se localiza en el Estado de México, se alimenta de río San Juan y río San Luis, y su principal uso está relacionado con el abastecimiento de agua. Su relevancia para el Valle de México también ha llevado a desarrollar infraestructura para aprovechar y potabilizar sus recursos. Pero no podemos hablar de agua sin hablar de su cuidado. La propia CONAGUA ha documentado que el nivel de la presa puede incrementarse considerablemente durante periodos de lluvias intensas. En septiembre de 2025, por ejemplo, reportó un almacenamiento de 11.9 millones de metros cúbicos, equivalente al 93% de su capacidad, por lo que fue necesario realizar extracciones controladas para mantener condiciones de seguridad. Esto nos recuerda algo fundamental: el agua necesita territorio, infraestructura, prevención y, sobre todo, cuidado. Desde el Gobierno de la Ciudad de México también se ha señalado la necesidad de recuperar los servicios ambientales de la cuenca y avanzar hacia una gestión más sustentable del agua en el Valle de México. El Plan Integral para Acceder al Derecho Humano al Agua contempla, entre otras acciones, la recuperación de fuentes de abastecimiento, el aprovechamiento del agua de lluvia y proyectos vinculados con la Presa Madín. Por eso, esta jornada no pretende ser solamente recoger basura. Queremos generar conciencia. Queremos recordar que cada bolsa, cada botella y cada residuo que dejamos en nuestros espacios naturales termina teniendo consecuencias. El agua que hoy vemos en una presa es parte de una historia mucho más grande: la de una cuenca, una ciudad y millones de personas que dependemos de ella. Este sábado quiero invitarte a formar parte de esa historia. Trae ropa cómoda, bolsas de basura y guantes. Salvar el mundo está en nuestras manos, salvemos nuestros cuerpos de agua.