La soberanía cuesta 6% de inversión

20 de Febrero de 2026

La soberanía cuesta 6% de inversión

Columna invitada_Redes

Tras un año de gobierno de Trump, ya podemos sacar algunas conclusiones de las implicaciones del retorno de Donald a la presidencia estadounidense. El acertijo que el mundo sigue buscando descifrar es cómo negociar ante Trump. ¿Es mejor someterse o enfrentarlo? La respuesta es que eso depende de tu posición en la arena internacional. Si hablamos de una nación fuerte como China, está claro que hacerle frente es muchísimo más sencillo que si hablamos de cualquier otra nación en el mundo.

México y Canadá, los vecinos de Estados Unidos, son dos naciones relativamente comparables, ya que cuentan con la constante preocupación de la vigencia del tratado de libre comercio en el que claramente manda la voluntad estadounidense. Este último año, Canadá jugó a hacerle frente a Trump, México optó por subordinarse. Y sí, aunque Claudia habla de que debe haber “coordinación, no subordinación”, los hechos demuestran algo distinto.

La subordinación mexicana incluye: extradición de 92 personas sin proceso totalmente legal, abandono a Cuba al cortar el petróleo, militarización de la frontera sur para controlar migración, y autorización del Senado para ingreso de la Marina estadounidense a territorio nacional. Nuevamente, el gobierno tiene posturas firmes en el discurso, pero al actuar observamos el pragmatismo de siempre.

Esta subordinación no fue un regalo gratuito, mantuvo resultados positivos. México recibió en 2025 un 6% más de inversión estadounidense respecto a 2024. Canadá, que eligió la confrontación, recibió 7% menos. Aunque México enfrentó más aranceles nuevos, la postura sumisa aumentó exportaciones e inversión extranjera.

Los resultados en las cifras de inversión estadounidense responden a múltiples teorías de las Relaciones Internacionales que sugieren que oponerse a la hegemonía (al Estado Nación más fuerte del momento) resulta en costos de diferentes formas. El politólogo argentino Carlos Escudé desarrolló en los años 90 el concepto de “realismo periférico” para explicar esta dinámica: las naciones no son soberanas ni funcionan como unidades con voluntad única. Los fuertes son soberanos y tienen voluntad, pero los débiles viven en la subordinación y la dependencia. Escudé advirtió que esta subordinación solo se justifica si viene acompañada de políticas que prioricen bienestar ciudadano, de lo contrario, es traición.

Históricamente, las naciones en vías de desarrollo son las que peor sufren al oponerse a Estados Unidos. A Cuba le impusieron un bloqueo, a Argentina le hicieron lo mismo cuando se declararon neutrales en la Segunda Guerra Mundial, a Venezuela lo ahorcaron hasta que secuestraron a Maduro. Lo importante aquí es que quienes terminan pagando la oposición ideológica suelen ser los ciudadanos de cada país.

Por eso no hay soberanía; hay una dictadura internacional donde quien no se alinea a la hegemonía termina pagando muy caro. México vive en una realidad complicada, donde la economía crece poco, crece el desempleo como no lo hacía desde hace 10 años y no existe una reforma fiscal porque el obradorismo vive de la promesa de vivir de lo que se ahorre con la austeridad, mientras buscan brindar seguridad social al nivel de Dinamarca. Además de esto, sabemos que las tropas estadounidenses podrían entrar a México en cualquier momento bajo la excusa de querer derrotar al crimen organizado.

La cooperación no existe con Estados Unidos y menos con Trump. En un México donde siguen pesando más las cifras neoliberales y las simulaciones, es crucial hacer lo necesario por mantener una buena relación comercial con el imperio. A costa de los migrantes maltratados y del pueblo cubano, tenemos 6% más inversión. Morena promete transformación y soberanía. Entrega subordinación pragmática y cifras neoliberales. Es el PRI perfeccionado: simulación efectiva donde el discurso nacionalista oculta la misma política de siempre.

Juan Pablo Gómez Zarazúa
Juan Pablo Gómez Zarazúa