Pirólisis: transformar basura en energía limpia

20 de Febrero de 2026

Pirólisis: transformar basura en energía limpia

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Miriam Saldaña

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EjeCentral

Como diputada comprometida con un futuro sustentable para la Ciudad de México, he dedicado tiempo a entender a fondo las tecnologías ambientales que no solo reducen nuestra huella ecológica, sino que ofrecen soluciones concretas a la crisis de residuos y degradación del suelo que enfrentamos.

Entre estas soluciones, la pirólisis se destaca como una herramienta poderosa, versátil y necesaria para impulsar un verdadero modelo de economía circular y regeneración ecológica.

La pirólisis es un proceso termoquímico que transforma materia orgánica a altas temperaturas en un ambiente sin oxígeno, lo que significa que no hay combustión ni quema como tal. En lugar de generar humo tóxico, lo que ocurre dentro de un reactor pirolítico es un desdoblamiento molecular: el calor rompe enlaces químicos sin oxidación directa, produciendo tres categorías de productos gases, líquidos y sólidos que pueden ser aprovechados de distintas maneras.

Este proceso se realiza en un ciclo cerrado, donde las tres fases gas, líquido y sólido están en equilibrio controlado dentro de la máquina. Eso le da al sistema una eficiencia energéticamente superior respecto a la simple quema de residuos, que desperdicia recursos y libera contaminantes. Los gases producidos por pirólisis contienen principalmente hidrógeno, metano y monóxido de carbono, compuestos muy similares en su comportamiento al biogás.

Estos gases pueden ser utilizados para generar energía eléctrica o térmica, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles contaminantes. Al mismo tiempo, el aceite pirolítico un líquido oscuro producido en el proceso, puede refinarse o transformarse en diversos productos energéticos o químicos con menor huella de carbono que los derivados tradicionales del petróleo. Una parte especialmente valiosa de este proceso es el biochar, un sólido carbonoso que queda como residuo pirolítico.

Este material es rico en carbono estable y posee una enorme superficie porosa, lo que lo convierte en un mejorador de suelos extraordinario: ayuda a retener agua, incrementar la fertilidad y promover actividad biológica beneficiosa en sistemas agrícolas y urbanos. Además, el biochar secuestra carbono en el suelo durante largos periodos, mitigando parcialmente los gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático.

Desde una perspectiva ambientalista, la pirólisis representa una transformación radical en cómo vemos los residuos: ya no como basura que se entierra o se quema, sino como recursos valiosos que pueden producir energía, fertilizantes y materiales útiles para regenerar nuestros ecosistemas. Esto habla directamente al espíritu de la economía circular: cerrar ciclos, recuperar materiales y devolverle a la tierra más de lo que le quitamos. Además, la pirólisis se puede aplicar para limpiar suelos contaminados.

Aunque tradicionalmente se asocia con la remediación térmica, existe creciente evidencia científica de que, combinada con otros enfoques (como biochar o tecnologías complementarias), puede ser una herramienta eficaz para recuperar tierras degradadas por contaminación orgánica o industrial, reduciendo riesgos para la salud humana y la biodiversidad. En México, y particularmente en la Ciudad de México, enfrentar el desafío de los residuos sólidos es urgente.

La implementación de políticas de separación obligatoria de residuos y la transición hacia modelos urbanos más sostenibles ha comenzado; sin embargo, necesitamos ir más allá. Tecnologías como la pirólisis deben ser estudiadas, invertidas y adaptadas a nuestro contexto local para avanzar hacia modelo de gestión de residuos que reintegren recursos al ciclo productivo en lugar de relegarlos a vertederos contaminantes.

Como legisladora, creo firmemente que el futuro de nuestra ciudad debe ser uno donde la innovación limpia y la justicia ecológica sean pilares de nuestras políticas públicas. La pirólisis es una herramienta con enorme potencial para transformar residuos en soluciones: energía, fertilidad de suelos y reducción de emisiones. A través de políticas responsables, inversión en infraestructura verde y educación ciudadana, podemos convertir a la Ciudad de México en un ejemplo de cómo la tecnología ambiental puede integrarse de manera efectiva con el bienestar de nuestras comunidades y del planeta.

Miriam Saldaña
Miriam Saldaña