Tiempo al tiempo legislativo

3 de Octubre de 2026

Tiempo al tiempo legislativo

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De entre los órganos tradicionales del Estado, el órgano legislativo se distingue por su naturaleza política por excelencia, lo que quiere decir que en él como en ningún otro se aprecia la representación popular. Es este órgano, el que debe distinguirse por su deliberación pública.

En el día a día se suele utilizar como sinónimo del órgano legislativo, el término “parlamento”. A pesar de que existen diferencias precisas entre ellos, ambos comparten una parte esencial que es el diálogo que debe existir en ambos casos. Y es que el término Parlamento deriva del latín parabolare y del francés parlament que significa hablar.

Es en el órgano legislativo donde convergen y dialogan las distintas fuerzas políticas, con ideologías diversas, las cuales dan voz a las demandas sociales para ser traducidas en normas jurídicas que habrán de modelar la vida institucional y dar viabilidad a los derechos de las y los mexicanos.

El trabajo legislativo suele traducirse en normas jurídicas y en esa medida suele medirse su desempeño a partir del número de iniciativas que se presentan y en el número de leyes que se aprueban. Sin embargo, la eficacia de un parlamento va mucho más allá de un cálculo matemático.

En nuestro país, tan sólo en lo que va de la LXVI legislatura se han publicado 106 reformas constitucionales y legales, lo que nos lleva a preguntarnos si aquella reflexión y estudio que cada iniciativa merece verdaderamente se está llevando a cabo.

Para nadie es un secreto que en muchas ocasiones las iniciativas –sobre todo las presentadas por el ejecutivo– se tramitan en fast track reduciendo el debate y el intercambio de ideas a un mero trámite.

Es cierto, hay iniciativas y cambios que requieren de una celeridad particular, pero para ello nuestra propia Constitución prevé mecanismos como el contenido en el artículo 71, las llamadas “iniciativas preferentes”. Estas iniciativas se presentan por el ejecutivo federal el día de la apertura de cada periodo ordinario de sesiones para agilizar aquellos proyectos que el presidente o la presidenta de la República considera primordiales para la nación. El trámite puede pedirse hasta por dos iniciativas y cada una deberá ser discutida y votada en treinta días naturales.

Pero hasta el momento la presidenta no ha hecho uso de la facultad para enviar iniciativas preferentes y sin embargo si se han tramitado de manera acelerada iniciativas, tales como la más reciente reforma constitucional en materia de nacionalidad única, que fue recibida en la Cámara baja el 2 de septiembre pasado y fue aprobada el 23 del mismo mes, es decir en 21 días pasó por comisiones y subida a pleno.

En el Derecho comparado no existe un tiempo mínimo de trabajo y reflexión para procesar una ley o reforma constitucional cuando existen los consensos, sin embargo con la mayoría tan abrumadora de un partido, el intercambio de ideas suele no trascender.

En España por ejemplo los parlamentarios cuentan con quince días para presentar enmiendas a un proyeto de ley que se haya recibido y las comisiones cuentan con otros quince días para realizar su trabajo, plazo que puede prorrogarse cuando la trascendencia o complejidad del proyecto de ley así lo exija. Aunado a lo anterior el Senado español cuenta con un plazo de 2 meses para realizar su trabajo.

Por otra parte, la práctica en Estados Unidos para el procesamiento de una ley se vale de un sistema de comités del Congreso el cual realiza un trabajo intenso en donde se hace público la fecha, lugar y tema de sus audiencias para escuchar a “testigos” que representan varios puntos de vista sobre el tema a tratar, esto suele tomar meses de trabajo pues se escuhan a expertos, académicos y representantes de la sociedad civil.

En conclusión, por lo general en el mundo no existe una regla acerca de plazos minimos para el trabajo parlamentario o legislativo en cuanto a la aprobación de una ley, pero la trascendencia del trabajo de los legisladores en todo el orbe impele a una reflexión profunda, meditada y que escuche las voces de los expertos en los diferentes temas y es que en las leyes como en la vida, la prisa no nos debe apurar.