Luis M Cruz

1.

Acorde a su volátil carácter, una vez más el presidente Donald Trump golpeó la relación bilateral con México al disponer el envío a la frontera de elementos de la Guardia Nacional, propiciando con ello la militarización de la demarcación.

Históricamente, los Estados Unidos no han necesitado guarecer la frontera sur, lo que les ha permitido reducir los costos de su defensa militar. Ahora, impulsado por sus fobias, el presidente de aquel país está empeñosamente haciendo enemigos donde antes tenía amigos, devolviendo a nuestra frontera el cariz de gran cicatriz con que le identificara Carlos Fuentes en Gringo Viejo, su célebre novela.

2.

Al no serle posible obtener recursos en el Congreso de su país para construir el irracional muro, y mucho menos que el nuestro lo pagara, entonces Trump opta por golpear a mexicanos y demócratas y disponer un muro militar para trasladar el gasto a la defensa nacional y cobrar el monto en oprobio y en ventajas impuestas en otros terrenos, como son el stop a migrantes en la frontera con Guatemala, el combate al narcotráfico y la prevención del terrorismo, sin dejar, por supuesto, los aspectos comerciales involucrados en el TLCAN.

Evidentemente, la naturaleza del exabrupto motivó una respuesta de rechazo unánime de población, partidos y candidatos, así como un mensaje enérgico del presidente Enrique Peña, impelido a responder no obstante las asimetrías y desventajas al replicar a quien siendo amigo es pésimo, pero de enemigo es mucho peor.

3.

Indudablemente a nuestro país le cuesta mucho más darse el lujo de confrontarse con Estados Unidos; es mucho lo que dependemos de la relación bilateral además de que hay millones de migrantes de origen mexicano de aquel lado con sus familias en éste, potenciales rehenes de una mala relación entre los países vecinos. Empero, no debe olvidarse el simplismo maniqueo del presidente norteamericano, que alguna vez hablara en campaña de que México no podría jugar a las guerritas con su país, que es siempre el supuesto implícito de cualquier abusador.

La firmeza del mensaje del presidente mexicano, que le coloca en la empatía del público nacional, no debiera verse atemperada por las necesidades de la negociación del Tratado de Libre Comercio, que se encuentra, dicen los expertos, muy cerca de llegar a los acuerdos. Es probable que la confrontación pudiera escalar como se infiere de la revisión de asuntos bilaterales ordenada por el Presidente Peña, como también lo es que Trump siga dando manotazos en la mesa para buscar ventajas en los temas que nos conciernen como el TLCAN o la injerencia norteamericana en las elecciones mexicanas, que obligan al posicionamiento en torno al nacionalismo en detrimento de la cooperación, la apertura, la confianza mutua y el libre comercio.

4.

Mientras tanto, en Washington se realizan consultas de alto nivel tras el octavo round en las negociaciones. No obstante el impasse en el tema migratorio, pareciera que para el presidente norteamericano y el premier canadiense un acuerdo estaría próximo. Para Bloomberg es posible que Estados Unidos esté dispuesto ya a un acuerdo en un renovado TLCAN, que le daría un triunfo a Trump en su concepto del “comercio justo” en favor de los productores de su país, pero no sucederá en el contexto de la próxima cumbre regional en Perú, pues finalmente canceló su asistencia. Nada, finalmente, que un golpe de tuit no pueda echar al caño.

5.

El Presidente de México cuenta con el apoyo nacional y la solidaridad internacional ante un acto tan poco amistoso. Nuestro país, atrapado en el vendaval, requiere persistir en el ejercicio de su soberanía, basado en el derecho internacional y el respeto entre naciones. Al final, la historia nos dará la razón.

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