La explosión inmediata provocaría que las víctimas se concentrarían principalmente en las zonas más cercanas con lesionados que ascenderían a casi medio millón.
La relevancia de esta teoría ha resurgido tras la expiración, el 5 de febrero de 2026, del Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III) entre Estados Unidos y Rusia.
El anuncio de Donald Trump marca un punto de inflexión en la política nuclear de Estados Unidos, ya que ese país no realizaba pruebas similares desde 1992.