Imagina que ves un código QR en un cartel, un correo electrónico o la mesa de un restaurante. Lo escaneas con tu móvil, y sin darte cuenta, entras a un sitio web falso.
Testigos afirman que los ciudadanos prefieren pagar más de 200 euros por una falsificación de un código QR en lugar de vacunarse ya que creen que la vacunación no tiene ningún beneficio para la salud