Hannia Novell

Durante los primeros seis meses del año, la 4T ha acumulado un amplio catálogo de decisiones equivocadas, ineficaces y arbitrarias. Ha exhibido torpeza, inexperiencia y un carácter déspota, casi hasta tiránico. ¿El resultado? Los feligreses del Evangelio según San Andrés tienen una crisis de fe: no ha cumplido con sus promesas de cambio; la violencia, la inseguridad y el desempleo crecen, el miedo y la desilusión ganan.

La Encuesta México Elige —que elabora la empresa Investigaciones Digitales— revela que el presidente Andrés Manuel López Obrador sufre su quinta caída consecutiva en sus niveles de aprobación, al pasar de 73% en febrero a 46% en julio.

El sitio oraculus.com desmenuza los diferentes rubros del Índice de Confianza del Consumidor —que mensualmente publica el Inegi— desde 2000 hasta la fecha. Las estadísticas revelan que en febrero de 2019, 45% de los mexicanos creía que la situación económica estaría mejor en un año; para junio, ese optimismo se desinfló y sólo 34% cree que el próximo año será mejor.

Es indudable la enorme capacidad de AMLO para vender esperanza. Aún está por probar si tiene las habilidades, el talento y la sabiduría para ser un jefe de Estado que atienda con equilibrio y oportunidad los grandes problemas nacionales y enfrente los retos de la política exterior.

El bono democrático no es eterno, así se trate de 30 millones de votantes, y los demonios del pasado no pueden seguir siendo el pretexto para justificar la incapacidad de los funcionarios para resolver los problemas. 

En medio de una creciente polarización, este segundo semestre del año inició a tambor batiente con la protesta de los policías federales. Un problema estrictamente laboral que puede convertirse en un asunto de seguridad nacional ante la impericia y falta de oficio político de los funcionarios involucrados, quienes fueron incapaces de dar certidumbre a la transición hacia la Guardia Nacional.

En la agenda nacional estarán también presentes los casos de corrupción con las órdenes de aprehensión pendientes contra Emilio Lozoya y otros involucrados en el caso Odebrecht y las exigencias de que comparezca el expresidente Enrique Peña Nieto.

La crisis de seguridad que parece no tener fin, pese al inicio de operaciones de la Guardia Nacional. Balas perdidas, linchamientos, homicidios, narcomenudeo. El saldo es rojo y no hay detenciones.

Aún hay solicitudes de amparo, pendientes de resolución, contra la construcción del aeropuerto de Santa Lucía por la falta de dictámenes de impacto ambiental; y esperaremos noticias sobre las compras y distribución de medicamentos de patente y vacunas. Si vuelve a haber caos en la licitación se agudizarán los problemas de desabasto.

Y en la Cámara de Diputados revisarán la Ley de Austeridad Republicana que recientemente aprobó el Senado, con la cual Morena revive la “partida secreta presidencial”. Se trata de la utilización de los recursos provenientes de los ahorros y recortes presupuestales a los programas que determine el presidente López Obrador, sin candado ni control alguno. Este es el semestre que viene.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras —al igual que AMLO, es un admirador de la Revolución Cubana— también cautivó al electorado en la plaza pública y en las redes sociales con dos promesas: primero los pobres y acabar con la corrupción. No cumplió sus promesas. La esperanza se convirtió en decepción. Después de cuatro años de gobierno, entrega el poder a los neonazis. ¿Augurios de un futuro por venir? 

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