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María Idalia Gómez, Luis León, Jonathan Nácar y Óscar Santillán

Le decían “pellizcar”. Pellizcar de aquí, pellizcar de allá, de todos los programas federales que fuera posible sacar dinero. El secreto estaba en hacer parecer que los recursos públicos sí se entregaban a la población, pero en realidad esos miles de millones de pesos tenían otro destino: campañas federales y estatales y los bolsillos del gobernador en turno, en este caso de José Francisco Olvera Ruiz y del pequeño grupo de sus colaboradores más cercanos. 

Se trata de un mecanismo que se hereda de administración en administración, y que funciona a partir de una red de funcionarios al interior de las secretarías, especialmente la de Educación y de Salud, porque son las que reciben la mayor cantidad de recursos públicos. Se consuma mediante operaciones que prácticamente no dejan huella por la forma en que se registran contablemente y los retiros se hacen en efectivo

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Sólo a partir del testimonio y documentos oficiales de un personaje que es pieza clave de este entramado, ejecentral puede mostrar cómo en las últimas dos décadas, Olvera Ruiz utilizó recursos que no sólo le permitieron incrementar su patrimonio, que puso a nombre de varios testaferros, sino para financiar operaciones políticas en el estado y la Federación. Este tejido de complicidades lo usó el priista desde la coordinación general jurídica del gobierno de Manuel Ángel Núñez Soto, su mentor político.

Es un entramado que funciona como un sistema, que se enlaza desde la Universidad Autónoma de Hidalgo, por donde han transitado la mayoría de los políticos hidalguenses, y desde allí “Paco Olvera”, como le dicen los más allegados, comenzó sus alianzas cuando lideraba la Federación de Estudiantes.

En exclusiva, en la propia voz de Pablo Pérez Martínez, quien se desempeñó como encargado de las finanzas para Francisco Olvera desde sus inicios en el servicio público, narró a este periódico cómo fue que, desde su posición en el área jurídica del gobierno y luego como subsecretario de Finanzas y Administración de la Secretaría de Educación Pública (SEPH), año con año fue “pellizcando” el gasto público. Pero cuando fue gobernador, el uso de recursos aumentó y solicitaba, asegura, no menos de 20 millones de pesos en cada petición. En cinco años desvió dos mil 700 millones de pesos, sólo de la Secretaría de Educación de la entidad, lo que corrobora las transferencias y cheques que revisó ejecentral.

Sólo una parte muy pequeña de este caso se conoció en enero de 2017, cuando fue detenido el exdirector de Recursos Financieros de la SEPH, José Antonio Turrubiarte Delgadillo, quien junto con el tesorero de la SEP hidalguense, Juan Jorge López Reyes –a la fecha aún en libertad–, eran los dos firmantes de los cheques que se usaron para consumar el desvío de recursos.

Sin embargo, en esa acusación no se registra todo el dinero desviado, y pareciera que fueron los integrantes del área de finanzas de la secretaría quienes se beneficiaron, porque las investigaciones, hasta ahora, no han involucrado al exgobernador; a pesar de que Pérez Martínez ha ofrecido al procurador de Justicia de Hidalgo, Javier Lara Salinas, declarar y presentar pruebas sobre cómo el dinero fue entregado al Olvera Ruiz. Pero, por el contrario, la persecución contra el contador y su familia se incrementó, y actualmente es considerado prófugo de la justicia, y se le busca en 190 países por la Interpol.

Es por eso que el exsubsecretario de Finanzas y Administración de la SEPH permitió la entrevista con ejecentral y en ella ofrece detalles de las órdenes que daba el entonces gobernador y cómo éste recibía los recursos en efectivo, dentro de cajas de archivo muerto de las propias instituciones e incluso hasta en algunas ocasiones tuvieron que hacer uso de los servicios de empresas de transporte de valores, por la cantidad de billetes que representaba.

Para Pablo Pérez no hay duda, el destino del dinero desviado fue a parar a Suiza en cuentas del exgobernador, al igual que en gasolineras y desarrollos inmobiliarios.

Incluso, relató el contador, Olvera Ruiz compró un edificio que se ubica a la entrada de Pachuca y que era un antro, pero que para apoderarse de él, simuló la renta del mismo por parte de la Secretaría de Educación y hasta la remodelación corrió a cargo de la dependencia.

Entre las personas que conocían todas estas operaciones y que también se beneficiaron, Pérez Martínez cita a Nuvia Mayorga, expresidenta de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, mujer inseparable del también exgobernador de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong, y ahora ambos candidatos al Senado de la República.

Como parte del andamiaje que construyó Olvera, para su protección, contaba con una oficina de espionaje que le permitía vigilar, asegura el contador, a quienes consideraba sus adversarios, como era el caso del también exgobernador Jesús Murillo Karam y al actual gobernador Omar Fayad, a quien Francisco Olvera no quería como sucesor. Para pagar esa oficina, se “pellizcaba” el dinero de la SEPH.

Pablo Pérez Martínez acusa a Olvera de pretender atribuirle los desvíos, por lo que la actual administración de Hidalgo, que encabeza Omar Fayad lo ha perseguido de manera personal y hasta detuvo a su hijo, quien operaba las finanzas en la secretaría de Salud y también recibía órdenes similares para entregarle recursos públicos.

Yo estoy en este problema por ser derecho, por ser honesto, porque si yo sabiendo de donde estaba hubiera ido a la Secretaría de la Contraloría y decir todo, pues no hubiera tenido ningún problema, pero yo decía cómo iba a decir que todo se lo entregue a este (Olvera)”.

Jugosas “becas”

Pablo Pérez Martínez estudió Contaduría en la Universidad Autónoma de Hidalgo y allí conoció a Olvera Ruiz, quien estudiaba Leyes, pero era el líder de la Federación, que controlaba la vida académica de la institución.

Cuando en 1999 Olvera Ruiz fue designado director jurídico del gobierno estatal, llamó a Pablo Pérez para que le llevara las finanzas y allí aprendió cómo “pellizcar” las partidas presupuestarias por órdenes de su jefe, sin que se notara. Y es que esa área maneja bastantes recursos extraordinarios y aportados por la federación, porque recibe ingresos, por ejemplo, del Registro Público de la Propiedad, notarías, la Junta local de Conciliación y Arbitraje y las prisiones estatales.

Pero la esencia, lo importante, lo que a él le interesaba (Francisco Olvera) es que ahí manejábamos los recursos de apoyo que se le daban a los Ceresos. Ahí manejábamos y había un recurso muy importante, a los dos se les pellizcaba: al estatal y al federal. El federal haga de cuenta que nos llegaban 250 mil pesos, pero todo era una gran masa de corrupción. Ahí el director iba y se mochaba con Francisco Olvera, ellos ya sabían cómo lo tenían que hacer, que era lo que pedían, no daban todo el recurso, el recurso que se les da es para alimento no lo aplicaban todo en el alimento”, relató Pérez Martínez.

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En esa época, asegura, “se lo puedo decir con toda la seguridad, de lo que yo le fui dando se compró su primera casa en San Javier, una zona de alto nivel allá en Pachuca. Él vivía en una casa sino de interés social, una casa muy muy muy sencilla antes de entrar ahí. Era variable, pero yo recuerdo que en aquel tiempo creo que le daba más o menos 350 (mil) mensual”.

En 2001, Olvera Ruiz deja la dirección jurídica y se lanza como candidato a diputado. Sin embargo, deja a su amigo contador en la dirección jurídica para que desde allí le envíe dinero para su campaña.

El hecho de que yo me haya quedado era para seguir pellizcando cosas, para seguirle ayudando a los gastos de campaña. Entonces agarra y me dice, ‘oye no hay algo de lo que les podamos pellizcar ahí’, le digo sí hay un programa, se llamaba este programa Regularización de la Tenencia de la Tierra. ¿Qué hacía este programa?, si usted tenía su ejido no lo había regularizado esta oficina le regularizaba todo eso, pero no era un importe muy elevado el que le cobraba pero sí eso ayudaba para ir formando un fondo con el que se mantenía la nómina y los gastos de esa misma oficina”, relató el contador.

Después de explicarle que sacar dinero de ese programa no se notaría y podría justificarse en libros, Pérez Martínez le pide al candidato Francisco Olvera que hable con el director de finanzas de la Dirección Jurídica, Rodolfo Picazo Molina.

‘A ver prepárate los pagarés yo ahorita hablo con él’ (le pidió Olvera). Saqué creo 2 millones de pesos o un millón y medio, bajé, en ese tiempo estaba Rodolfo Picazo Molina como secretario de Finanzas, le digo, ‘pues me dice Paco que ya habló contigo’, este Rodolfo me dice sí, sí. Me lo autorizó (el retiro) y me dieron el millón, los dos millones de pesos.

Al rato me llama (Olvera) me dice: ‘¿qué pasó, ya los tienes?’. Le digo: ya. Me dice: ‘te espero en mi casa a las 5 de la tarde’. Uno como contador siempre lleva de alguna manera el orden, qué es lo que tenía pendiente y dije pues con esto la va a librar este cuate se va ir sin ningún problema. Ya llego con él, no me pasa como debería de ser por la puerta principal, me pasa por la cochera, me mete por ahí y me lleva a un despachito que tenía.

‘A ver, ¿cómo estamos?’ (le pregunta Olvera). Estas son las cuentas, todavía tenemos esto pendiente, pero con lo que traigo con esto a ver. Ya empiezo a ponerle todos los montones de billetes. Dice ‘no, no, no a ver de aquí, dale nada más tanto de aquí tanto’. Y digo: ‘oye, pero pues al rato no vas (a deber dinero). Dice: ‘no, ya yo le veré’ porque dice ‘yo ya gasté mucho en la campaña’, realmente no gastó nada. Atrás de él tenía una caja fuerte la abrió y empezó a meter los montones de billetes”, relató.

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El camino a la gubernatura

Cuando Miguel Ángel Osorio Chong se convierte en candidato a gobernador, Olvera Ruiz se suma a su campaña, pues es alguien a quien ya conocía; incluso tenía una relación de compadrazgo con su hermano Eduardo Osorio Chong, quien lo impulsa como secretario de Gobierno.

“Para esto él ya había quedado como secretario de gobierno de Miguel Ángel Osorio Chong y después Miguel Ángel Osorio lo manda como presidente municipal, entonces ya estando en esa posición él ya empezó a hacer su ronchita, también para la candidatura a la gubernatura y me dice Aurelio (Marín Huazo, amigo de ambos y colaborador de Olvera) ‘no seas así ve a verlo”, recordó.

Pérez Martínez se encuentra con Olvera y reanudan su amistad. “Me recibió en sus oficinas de la presidencia municipal. Dice ‘oye quiero que me audites la presidencia, la tesorería, mira si me voy me quiero ir tranquilo y si me quedo también quiero estar tranquilo’. Entramos ahí a hacerle, había muchísimas, muchísimas facturas apócrifas, muchísimas, que las metía supuestamente el que era su contralor, Carlos García, y bueno yo se los mostré todo.

En alguna ocasión me vuelve a llamar (Olvera), dice ‘oye quiero platicar contigo’. Para esto ya tenía una casa de campaña, lo veo ahí y dice oye ‘¿cómo vamos en la revisión?’, le digo ‘bueno, ya les he mandado, llevamos como 3 mil y tantas observaciones. Dice ‘¿y a quién puedes dejar?’. No, le digo, pues cada grupo que tengo integrado tiene su propio supervisor y hay un supervisor general yo me puedo separar. Dice ‘¿sabes qué? llévame mis gastos de precampaña ya me autorizó Osorio (Chong), llévame mis gastos de precampaña’. Al mes, mes y medio me dice ‘ya estamos adentro yo voy. Busca a Jorge Rojo’, él era diputado federal, dice, de los Rojos de allá de Huichapan que son una dinastía… ‘Y busca a Nuvia (Mayorga)’, dice, ella era la secretaria de Finanzas”, detalló Pablo Pérez.

Como se lo ordenó Francisco Olvera, el contador buscó primero a Jorge Rojo, con quien se puso de acuerdo,  quien le comentó: “’ya me dijo Paco, creo que tú vas a ser su coordinador financiero’, le digo ah bueno, sí me dijo que viniera a verte, y me dijo (Rojo) ‘bueno elabórate un presupuesto, tú ya conoces eso, elabórate un presupuesto para todos los gastos de campaña’. Sin ningún problema se lo presenté y dice (Rojo) ‘ahora vamos a presentárselo a Nuvia (Mayorga)’ y ella fue la que palomeó, tachó más, menos y al final dice (Mayorga) ‘esto va a ser el presupuesto’.

Pero las finanzas que llevaba Pablo Pérez no eran las oficiales, sino aquellas en las que se gasta más dinero y no se tiene que justificar: “se manejaban dos presupuestos el oficial y el que es por debajo del agua, el que yo hice fue el de por debajo del agua, porque el oficial es muy pobre pero inteligentemente tanto Osorio (Chong) como la secretaria de Finanzas Nuvia (Mayorga) mandan a un contador para que él fuera el que llevara ese dinero, o sea el extraoficial y a mi. Olvera me deja con el dinero oficial y en su momento en un día de viaje de campaña me agarra y me dice ‘súbete a la camioneta’ y nada más íbamos su coordinador de campaña que era Jorge Rojo, él y yo y me dice ‘a ver de una vez que te quede claro yo las urnas no voy a perderlas pero la mesa preocupa mucho y en la mesa el responsable de mi gubernatura eres tú, tú eres el responsable porque todo lo que tu hagas te lo van a fiscalizar’”.

La contienda fue una de las más peleadas en el estado, su adversaria era la panista Xóchitl Gálvez, y generó simpatías entre el electorado al denunciar fraude electoral por el uso de recursos de manera ilegal.

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El primer año de gobierno

Aunque parecía que su contador de confianza se convertiría en el secretario de Finanzas del gobierno estatal, en realidad Olvera Ruiz lo envió a la Secretaría de Educación, porque ya tenía un plan.

“A mí nunca me dijeron, nunca me dijeron así textualmente que ahí (SEPH) es donde se manejaba tantísimo dinero, nunca me dijeron que de ahí habían salido para muchísimas campañas, nunca me dijeron que la mayor podredumbre y corrupción estaba adentro (…) Yo no tenía conocimiento de esto, sin embargo, él (Francisco Olvera) me dijo ya cuando tomamos posesión, me dijo, ‘oye ya empiézale a rascarle ahí hay muchísimo dinero como no tienes idea’”, relató Pérez Martínez.

Toda esa la estructura que tenía pues era de Eduardo Osorio Chong. (…) (Raúl Salvador) Aguirre (entonces titular de la SEPH y actual delegado de la SCT en Puebla) le dijo a (Eduardo Osorio) que ya le habían dado las gracias y le llamó (Eduardo a Olvera) y le dijo ‘oye pinche compadre de qué se trata, oye no pues de dónde crees que salió lo de tu campaña’, ya también el Olvera pues sabiendo donde estaba el pan dijo pues esto no lo suelto y aunque se encanije, ahí empezó su fricción con Eduardo Osorio, ahí, vuelvo a repetir, toda la gente sabe que Eduardo Osorio influyó mucho en (su hermano) Miguel Ángel para que quedara Olvera para que saliera como candidato (a la gubernatura)”, detalló el contador.

El primer problema que enfrentaron las finanzas de la Secretaría de Educación, es que tenían un déficit de mil 500 millones de pesos, provocadas por los montos que se debían pagar a los maestros, después de aprobarse sus pliegos petitorios. En una ocasión, relató Pérez Martínez, el gobernador Osorio Chong se negó a aceptar las demanas y le paralizaron el estado, por lo que tuvo que ceder, pero el dinero que enviaba el gobierno federal no alcanzaba acubrir todos los gastos de los docentes. El presupuesto que tenían, en la secretaría, el 98.5% era para pagar la nómina de los maestros y el resto 1.5% era el gasto corriente.

(El pliego petitorio) nunca lo pagó el estado, lo teníamos que ir pagando nosotros pellizcándole. (…) Dejábamos de pagar, qué es lo que dejábamos de pagar, lo que no nos fuera a generar problema como qué, ISSSTE, FOVISSTE, SAR, las retenciones de impuesto sobre la renta no las enterábamos o las enterábamos parcialmente, no enterábamos todo el importe, entonces ahí es donde se nos empezaba a hacer también otro déficit por acá de lo que no pagábamos”, explicó Pérez Martínez.

El gasto insuficiente provocaba que cada director de Finanzas del estado acudiera al  final del año a la Secretaría de Hacienda, para pedir un recurso extraordinario, así lo hizo en el 2011, cuando todavía era Nuvia Mayorga, titular de esa cartera en el estado, obtuvo de la federación mil 200 millones para pago de prestacione de los maestros.

Ella (Mayorga) decía, saben qué ‘quédense con 800 y a mi mándenme 400, nosotros tenemos que pagar aguinaldos ahorita que regresemos de vacaciones la segunda parte del aguinaldo y tenemos que pagar esto…’, (…) discúlpenme la expresión, se chingaban la lana ya lavada, esto lo manejaban como un recurso extraordinario”, detalló el entonces subsecretario de Finanzas de Educación estatal.

Sólo le quedó a la Secretaria de Educación, de los ingresos extraordinarios, 800 mil pesos, con los que debieron usarlo para cubrir en lo posible el pliego petitorio. “Esa siempre había sido la mecánica ahora sí que destapar un hoyo para tapar otro, esa siempre fue la mecánica, en 2012 llegan (de la federación) más menos mil 400 millones de pesos, y ahí es donde empieza el problema enorme, enorme porque este desgraciado (Olvera) empieza a decir, ‘saben que, ustedes quédense con 250 y a mi mándenme mil 150’ digo números más números menos”, explicó.

Y así fue. A partir de 2012, con Aunard de la Rocha como el encargado de finanzas en sustitución de Nuvia Mayorga, se da el mayor desvío de recursos durante la administración de Olvera,  por 2 mil 700 millones de pesos, que aparecen documentadas en distintos cheques.

De acuerdo al expediente, al que tuvo acceso ejecentral, la operación de “lavado” de recursos públicos se hizo a través de cheques, como gotera permanente. El 18 de noviembre de 2016 se conoció la punta de la madeja. Carlos Emigdio Arozqueta Solís, director general de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo denunció a José Antonio Turrubiarte Delgadillo y a Jorge López Reyes, por haber expedido entre 2012 y 2013, cheques y órdenes de pago en efectivo de las cuentas bancarias 069325222 de BANAMEX y 65503125-191 Santander. Este dinero debía destinarse al pago de becas escolares, pero en realidad el dinero fue cobrado en efectivo, depositado en cajas y entregado en el estacionamiento de Palacio de Gobierno para Olvera Ruiz.

El 29 de febrero de 2012 esos mismos funcionarios expidieron un cheque por nueve millones 800 mil pesos, dinero que fue cobrado por el director general de Recursos Financieros de la SEPH. Luego, el 10 de abril de 2012, Turrubiarte Delgadillo y López Reyes realizaron la misma operación, sólo cambió la cantidad del cheque, disminuyó a un millón 300 mil pesos.

Pero no fue suficiente, ese mismo día realizaron otros dos saqueos a las arcas de la SEPH. Uno por un millón de pesos y otro por 400 mil pesos que fueron cobrados por Turrubiarte Delgadillo. Nuevamente bajo el concepto de pago de becas. Lo que sí modificaron en su modus operandi fueron los días de cobro. Estos cinco cheques sumaron un total de 21 millones 700 mil pesos provenientes de la cuenta Banamex 06930025222.

Para 2013 los cheques pasaron de moda, a partir de ese año emitieron órdenes de pago para “pellizcar” recursos que, por la cantidad en efectivo que representaban, fueron trasladados por medio de camionetas de transportes de valores.

De acuerdo con otra denuncia interpuesta el 12 de marzo de 2013, Turrubiarte Delgadillo y López Reyes utilizaron la cuenta 65503125-191 Santander para expedir una orden de pago en efectivo a la empresa Compañía Mexicana de Traslados de Valores (COMETRA) para que retirara 11 millones 600 mil pesos que fueron entregados el 13 de marzo de 2013 a José Antonio Turrubiarte.

Cuatro meses después de esa operación emitieron otra orden de pago en efectivo a la misma empresa de valores para que retirara de la misma cuenta 12 millones 498 mil 750 pesos que recibió ese mismo día Turrubiarte. Dos meses después, el 23 de septiembre de 2013, los mismos personajes emitieron una nueva orden de pago en efectivo a COMETRA para que retirara 11 millones 498 mil 560 pesos que fueron entregados esa misma fecha a nombre de Miguel Ángel Soto Alemán.

El 11 de octubre de 2013, los funcionarios de la SEP en Hidalgo emitieron otra orden de pago en efectivo para Compañía Mexicana de Traslados de Valores, empresa que retiró de la misma cuenta 11 millones 497 mil 700 pesos que se entregaron esa misma fecha a Turrubiarte Degadillo.

Todos los retiros se hicieron bajo el concepto de pago de becas. Sin embargo, Arozqueta Solís denunció que nunca se les ordenó a José Antonio o a Juan Jorge pagar ningún programa de becas. En total, ordeñaron en ocho meses 47 millones 95 mil pesos de la cuenta 65503125-191 en beneficio de José Antonio Turrubiarte, quien se quedó con 35 millones 596 mil 450 pesos y Miguel Ángel Soto Alemán con 11 millones 498 mil 560 pesos.

Fue Soto Alemán quien se encargó de realizar las transferencias y solicitar los servicios de Cometra, y al ser detenido y reveló el modus operandi de acuerdo a sus declaraciones:

Este dinero siempre se recibía en la Dirección General de Recursos Financieros de la Subsecretaría de Administración y Finanzas porque esta oficina tiene una puerta de emergencia que da a un Jardín del Instituto Hidalguense de Educación y que se puede entrar por atrás, es por donde llegaba la camioneta de la Compañía Mexicana Traslado de Valores (COMETRA).

Al personal de la Policía Industrial Bancaria que vigila las instalaciones del Instituto hidalguense de Educación se les instruía permitir el ingreso por la puerta eléctrica de tal camioneta de la Compañía COMETRA (…) para ingresar directamente a la Dirección General de Recursos Financieros”.

Las entregas de dinero se realizaron en horarios fuera del horario bancario, reveló Soto Alemán, lo que a la postre significó un costo mayor por los servicios contratados. Pero de eso, ya no se acordó el director de Tesorería de la secretaría hidalguense.

Sin embargo, el monto desviado que aparece en el expediente no es todo el dinero que obtuvo Francisco Olvera, de acuerdo a Pérez Martínez, en cinco años salieron de la Secretaría de Educación del estado un total de dos mil 700 millones de pesos que llegaron a manos del entonces gobernador.

“En todas las secretarías (del estado) ellos recortaron (tomaron dinero), lamentablemente no está documentado. Esto se entregaba así estrictamente en cajas (…) el banco no podía entregar esa cantidad (de dinero) entonces lo hacía a través de una empresa de valores”, relató Pérez Martínez, en coincidencia con la confesión de Soto Alemán.

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