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Ricardo Bernal

Muy pocos lo han notado, pero quienes conocen los detalles, saben que el pleito de Jaime González Aguadé con su exsuperamigo, José Antonio Meade, está bastante fuerte. González Aguadé, el más cercano entre los cercanos durante la universidad y buena parte de su carrera profesional, quedó sentido con don Pepe porque cuando regresó a la Secretaría de Hacienda esperaba que lo nombrara subsecretario del ramo, para el cual no sólo se siente, sino que es capaz, y fue hecho de lado porque ahí llegó una internacionalista que no es economista, Vanessa Rubio. González Aguadé se quedó al frente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de donde ha disparado recientemente una bomba contra doña Vanessa. Dicen los que saben que es el autor de la filtración del expediente sobre la clonación de tarjetas de Bansefi para los damnificados en Oaxaca, que si bien otro muy cercano a Meade, el director de la institución Virgilio Andrade, ya denunció ante la PGR, el golpe de fondo iba contra doña Vanessa, responsable de la banca de desarrollo. Don Jaime, en la situación actual, decidió jugar rudo. Órale.

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