Foto: AFP

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Juan Carlos Rodríguez

Algo bueno ha dejado la pandemia de Covid-19: los conflictos bajaron en el mundo. Sin embargo, el efecto “pacificador” del nuevo coronavirus no llegó a México, donde hubo un descenso de la violencia en marzo y abril, pero se incrementó durante mayo y junio, de acuerdo con ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project), el sitio especializado en manejo de datos sobre conflictos armados y su ubicación geográfica.

En el último trimestre de 2019, antes de la aparición de la Covid-19, en el planeta hubo 23 mil 181 protestas, 11 mil 246 enfrentamientos armados, 8 mil 503 explosiones, 5 mil 638 ataques contra población civil y 4 mil 310 disturbios.

Para el segundo trimestre de 2020, las protestas bajaron 36% (14 mil 748 eventos), los enfrentamientos armados se redujeron 25% (8 mil 393  episodios), las explosiones cayeron 30% (5 mil 960), los ataques contra civiles 2% (5 mil 531) y los disturbios descendieron 36% (2 mil 725).

En México, los episodios con armas de fuego pasaron de 318 en el último trimestre de 2019, a 321 en el primero de 2020, y a 323 entre abril y junio. Es decir, ese indicador se mantuvo constante.

Las protestas pasaron de mil 268 a finales de 2019, a mil 270 en los primeros tres meses de 2020, a mil 196 en el segundo trimestre de este año. Es decir, la informalidad en las calles se mantuvo, pese a los llamados a quedarse en casa.

Y respecto a las agresiones contra civiles, ACLED contabilizó mil 403 episodios entre octubre y diciembre de 2019, cifra ligeramente superior a los mil 384 del primer trimestre de 2020 y los mil 321 del segundo trimestre.   

Al hacer un análisis sobre el impacto de la pandemia en los indicadores de violencia en México, ACLED refiere que “la interrupción de los mercados y las rutas de tráfico de drogas a causa de la Covid-19 ha agravado la lucha por el control sobre el territorio que sigue siendo viable para la actividad criminal”.

Los datos de ACLED muestran que “después de una breve disminución de la violencia cuando se declaró el estado de emergencia, los cárteles de la droga aumentaron la actividad en abril al competir por el acceso a recursos limitados”.

Las batallas entre cárteles, según la fuente, se están volviendo más letales, con un aumento sustancial en el número de muertes reportadas derivadas de enfrentamientos entre pandillas.

Los cárteles que han aumentado su actividad durante la pandemia son el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Viagras y la Union Tepito, según ACLED. La actividad de CJNG se expandió a tres nuevos estados, Veracruz, Puebla y Ciudad de México, que anteriormente habían estado libres de su presencia.

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