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Tomás de la Rosa

La política energética del presidente Andrés Manuel López Obrador, de privilegiar a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) generará una confrontación con el nuevo gobierno de la Unión Americana que encabezará el demócrata Joe Biden, político que prometió que “asegurará que Estados Unidos logre una economía de energía limpia al 100% y alcance emisiones netas cero a más tardar en 2050”.


La política energética de México ya fue acusada ante el presidente actual, Donald Trump, por empresas privadas, por el Departamento de Estado (similar a la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza Marcelo Ebrard) y recientemente por una carta firmada por más de 30 congresistas de las cámaras de Senadores y de Representantes, y de ambos partidos: demócrata y republicano.


Biden protegerá los intereses de las empresas estadounidenses y “México es solo un socio-cliente importante para Estados Unidos”, comentó el consultor privado en energía y economía, Ramsés Pech. Detalló que Estados Unidos en 2019 tuvo una balanza comercial energética a su favor (superavitaria) de 21 mil millones de dólares, ya que importó de México 13 mil millones y exportó a suelo azteca 34 mil millones de dólares.


Joe Biden, bajo una economía circular que tome la menor cantidad de energía primaria (petróleo y carbón) para su transformación, basando la mezcla de generación de electricidad (energía secundaria) optará por las tecnologías que aprovechen la radiación solar y el aire para la generación de energía limpia”, agregó Pech.


Así, las preferencias del gobierno mexicano a las empresas del Estado, Pemex y CFE, podrían generar más demandas de empresas particulares de Estados Unidos o Canadá al gobierno mexicano en los paneles internacionales por protección de inversiones. Tan sólo las estadounidenses han invertido en energía en los últimos años entre 350 mil y 400 mil millones de dólares.


Vale recordar que a mediados del año, más de mil empresas agrupadas en la American Fuel and Petrochemical Manufacturers (AFPM) y el American Petroleum Institute (API) denunciaron ante el actual presidente Donald Trump el riesgo que corren sus inversiones con la política energética de López Obrador.


Además, recientemente el Departamento de Estado advirtió de los riesgos de hacer negocios en México frente a los privilegios a Pemex y la CFE.

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