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Redacción ejecentral
Carmen Aristegui -MVS_ ejecentral

Viejos tiempos. Joaquin Vargas Guajardo y Carmen Aristegui, en una imagen de enero de 2009. Foto: Cuartoscuro

La periodista Carmen Aristegui apelará el fallo que un juez del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México emitió en su contra al concluir que causó daño moral al presidente del grupo de comunicación MVS, Joaquín Vargas Guajardo, en el prólogo de un libro sobre el escándalo de la llamada “Casa Blanca“.

Por tratarse de un caso que podría catalogarse como trascendente y al existir pocos criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre daño moral, tras la apelación del fallo, el expediente  llegaría al máximo tribunal del país.

De acuerdo con la sentencia en primera instancia, Aristegui “excedió su libertad de expresión y de información causando un daño a los derechos de personalidad, honor y prestigio de Joaquín Vargas Guajardo.”

El empresario en telecomunicaciones y propietario de MVS Radio lanzó la página www.demandaalhonor.com, en la que colocó 41 páginas que integran la sentencia contra la periodista y en la cual exhorta a difundir un extracto de “la declaración de violación” por “excederse en su libertad de expresión” en el prólogo escrito exprofeso para el libro La Casa Blanca de Peña Nieto. La Historia que Cimbró un Gobierno.

La sentencia con folio 455/2016 del juez quincuagésimo séptimo de lo Civil, Odilón Centeno Rendón, no es definitiva.

De acuerdo al documento, Vargas Guajardo “pretende básicamente, se declare la violación al derecho de la vida privada y honor” por parte de María del Carmen Aristegui Flores y Penguin Random House Grupo Editorial SA de CV tras ser imputado en dicho escrito que trascendió a nivel internacional en “La Declaración de Medellín” y que fue presentado ante los miembros de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) en Washington, Estados Unidos.

Justamente ante este organismo internacional, la periodista presentó una demanda contra el Estado mexicano por “obstrucción a la justicia tras su despido de MVS Radio en marzo del año pasado.

Al exhibir sus pruebas por daño moral, Vargas Guajardo mostró un extracto del prólogo que consta de 43 páginas y en el que se lee: “Personalmente lamento el derrumbe moral de Joaquín Vargas y el de sus hermanos, a quienes estimé mucho y sinceramente. Lamento también la carga moral que han transferido al resto de la familia Vargas. Son personas a las que conozco y aprecio desde hace muchos años. Por su perfil e historias propias, pienso que quienes no participaron en las acciones de censura y aniquilamiento no pudieron haber visto con buenos ojos lo que de tan mala manera hicieron a nombre de sus empresas contra los periodistas”.

Otro párrafo que el empresario destaca como “un agravio a su honor”, refiere lo siguiente: “¿Dónde quedaron aquellos Joaquín y Ernesto Vargas de 2012 que enfrentaron a la presidencia, denunciando presiones que confundían berrinches presidenciales con políticas en telecomunicaciones? ¿Qué fue de Joaquín, Ernesto y Alejandro Vargas en 2015, ahora con un gobierno del PRI? Haciendo a un lado biografía, prestigio y compromisos, aceptaron el papel de instrumento para asestar la puñalada con cobardía”.

La parte demandante también solicita que adicional al prólogo de Aristegui, en las siguientes ediciones del libro se coloque el extracto de la sentencia, que la periodista publique la resolución en dos periódicos de mayor circulación de la Ciudad de México, y al “pago de gastos y costas”.

Vargas Guajardo aseguró en su demanda que en el prólogo de La Casa Blanca de Peña Nieto, escrito por Daniel Lizarraga, Irving Huerta, Rafael Cabrera y Sebastián Barragán, la periodista “realizó aseveraciones en forma ofensiva y mentirosa hacia su persona y familia”.

Este litigio se adiciona a otra demanda emprendida por MVS Radio contra Aristegui, luego de acusarla de utilizar el nombre de la empresa en la iniciativa Mexicoleaks, el año pasado, por lo que rompió su contrato en marzo de 2015.

La periodista ya anunció que apelará la resolución del juez, mientras que la editorial no ha expresado las acciones legales a seguir.

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