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Irene Muñoz

En esto tiempos escuchamos por todos lados hablar del Covid-19. Sabemos que es un virus que ataca las vías respiratorias, que los pequeños y jóvenes no presentan los síntomas, pero si lo tienen y no son aislados, contagian a personas adultas y mayores en quienes sí hay implicaciones delicadas.

También sabemos que el contagio es, sobre todo, por mucosa, por lo que nos recomiendan no saludarnos con las manos, ni besos. Lavarnos las manos todo el tiempo y usar gel antibacterial, ya que tocamos el rostro hasta 52 veces por hora y justo es en los ojos y boca por donde el virus se pone vivo para entrar en tu organismo.

Ante todo esto, se ha puesto de moda usar tapabocas creyendo que con eso nos protegemos, pero queremos decirte que no es así. Peor aún, su uso inadecuado hace que el riesgo de contagio sea mayor. 

Sólo pon atención en la calle. Las personas se cubren la boca pero lo usan por más de 90 minutos que es el tiempo mayor indicado en tapabocas especializados; en uno de tela común, el tiempo de uso debe ser menor. Esto ocurre porque la zona se convierte en húmeda y con ello, la propia tela, genera el espacio ideal para que el virus haga travesuras.

Tampoco ayuda la forma de retirar los cubre bocas, ya que las personas lo toman con las manos y en ese momento, si el virus está ahí, se contamina.

Mucho menos ayuda que, al desconocer las formas de uso adecuado, cuando sienten que les estorba, lo bajan a la zona del cuello o lo suben a la cabeza. 

Como puedes darte cuenta, lo que crees puede ser de gran protección, la falta de capacitación y entender su uso hace que te convierta en más vulnerable. 

¿Quiénes sí deben usarlo?

 Las personas de primer contacto; esto quiere decir, las personas que revisan a otras para detectar síntomas del virus, las que hacen la prueba de Coronavirus, las que atienden a personas con el virus o la persona que ha sido detectada como portadora y que para proteger a los demás, debe portarlo. Esto siempre es bajo supervisión y después de aprender el protocolo de uso y desecho de ellos. 


Además estos cubrebocas o mascarillas son expresamente para la contención de este virus, todas las demás son tan delgadas, por lo que son permeables y no logran una contención.

La mejor manera de protegerte es no asistir a lugares concurridos, lavarte las manos todo el tiempo, aunque te parezca excesivo, usar gel para las manos al bajar del transporte público, así como durante todo el tiempo en el que te sientas expuesto.

Recuerda que solo deben usar mascarilla  las personas con síntomas respiratorios como fiebre  y tos,  trabajadores sanitarios y los cuidadores de personas enfermas.

Cómo ponerse, usar, quitarse y desechar una mascarilla

1. Antes de tocar la mascarilla, lávate las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

2. Inspecciona la mascarilla para ver si tiene rasgaduras o agujeros.

3. Orienta hacia arriba la parte superior (donde se encuentra la tira de metal) y asegúrate de llevar hacia afuera el lado correcto de la mascarilla (el lado coloreado).

4. Colócate la mascarilla sobre la cara. Pellizca la tira de metal o el borde rígido para que se amolde a la forma de tu nariz.

5. Tira hacia abajo de la parte inferior de la mascarilla para que cubra la boca y la barbilla.

6. Después de usarla, quítate la mascarilla; retira las cintas elásticas detrás de las orejas manteniendo la mascarilla alejada de la cara y la ropa, para no tocar las superficies potencialmente contaminadas.

7. Desecha la mascarilla en un contenedor cerrado inmediatamente después de su uso.

8. Lávate las manos después de tocar o de-sechar la mascarilla. Usa un desinfectante a base de alcohol o si están visiblemente sucias, lávalas con agua y jabón.

Nadie te puede cuidar mejor que tú mismo.

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