La relación bilateral con Estados Unidos en estos últimos años ha sido como la montaña rusa. Aunque en el discurso se diga que nunca había sido tan buena como ahora, en los hechos deja mucho que pensar. Apenas hace unos días volvió a entrar en un período de tensión donde son más las diferencias que la voluntad de arreglo.
Las autoridades estadounidenses anunciaron que solicitarán formalmente un panel de solución de controversias para su disputa sobre los límites que nuestro país ha impuesto al maíz transgénico. ¡Si el que tanto odia el presidente López Obrador, y que dice que es veneno! La secretaria de Economía, Raquel Buenrostro, afirmó que no hay problema, y que esto no tiene afectaciones comerciales, sin embargo de acuerdo con especialistas del sector todo apunta a un desencuentro en el marco del T-MEC.
Pero no se trata de la primera diferencia. Déjeme recordarle algunos otros casos donde para muestra basta uno o varios botones que indican que la relación bilateral no está pasando por su mejor momento.
En los últimos meses hemos visto la negativa de los Estados Unidos para regresarle la categoría uno de seguridad aérea a México, que sigue impidiendo desde hace más de dos años que aerolíneas nacionales incrementen rutas y frecuencias hacia aquel país, a pesar de que de acuerdo con las autoridades aeronáutica mexicanas se ha cumplido con todos los requisitos.
Lo cierto es que pasan los meses y nada ha cambiado. Algunos piensan que incluso así terminaremos esta administración, a pesar las promesas que cada mes hace el Secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jorge Nuño.
En el primer trimestre del año, otro conflicto estalló. Le platique de la cantera de piedra caliza, Calica propiedad de la empresa Vulcan localizada en Playa del Carmen. La compañía tiene suspendida la operación desde mayo de 2022, y tiene interpuesto un arbitraje internacional en contra de las autoridades mexicanas. El propio presidente López Obrador ha señalado que Vulcan corre el riesgo de que las 2 mil hectáreas sean “compradas” por un avalúo de más de 350 millones de dólares, sin considerar que se trata de un negocio y no únicamente del valor de los predios. ¡Qué alguien le explique la diferencia al Presidente! Pero por favor que no sea Rogelio Ramírez de la O, mejor conocido como el fantasma de la Secretaría de Hacienda. Y es que el valor del arbitraje internacional es de al menos 5 veces la oferta que esta haciendo el Presidente.
La tentación de una expropiación esta latente, puesto que no se trata de una concesión. Si el gobierno decide hacerlo marcaría un punto de inflexión en la relación bilateral, sin contar que el litigio empeoraría. Ya en marzo pasado incluso intervinieron congresistas de aquel país para solicitar que México deje de presionar a la empresa en aquel momento por disputa del puerto de Punta Venado.
No olvidemos que a la vuelta de la esquina tenemos las elecciones en ambos países, que típicamente han tensado la relación debido a las jugadas político electorales por algunos actores con fuertes intereses políticos, económicos y electorales tanto en Estados Unidos como en México. Ambos países vienen levantándose de los estragos de la pandemia mundial de Covid-19 y la invasión de Rusia a Ucrania que pusieron en evidencia la fragilidad de la dependencia entre México, Estados Unidos y Canadá.
Y nada más por no dejar. Estados Unidos determinó que es apropiado solicitar un panel de mecanismo laboral de respuesta rápida en una mina de Grupo México, de Germán Larrea, para verificar el cumplimiento de las leyes laborales mexicanas. ¿será que estados unidos busqué hacer lo mismo en todo el sector minero y este sea solo la punta del iceberg?
Por algo le digo que las cosas no van por buen rumbo. ¿O después de leer esto seguimos creyendo que si?