Menos de 30% de los rumanos votaron el sábado y el domingo para avalar la propuesta de cambiar el Constitución, para que el matrimonio se estipule entre un hombre y una mujer, no simplemente "cónyuges", como lo dice actualmente. FOTO: DANIEL MIHAILESCU /AFP

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Redacción ejecentral

BUCAREST, Rumania.  Los rumanos rechazaron el domingo incluir en su Constitución la prohibición del matrimonio gay con una alta abstención en el referendo apoyado por el gobierno de izquierda, que sufre un estrepitoso revés.

Solo un 20.41% de electores votaron durante la consulta que comenzó el sábado, según la oficina electoral central. Para que el referéndum fuera válido era necesario alcanzar un 30% de participación.

Los resultados, que se anunciarán el lunes, deberán confirmar el adelanto del sí a un cambio en la Constitución, pero los partidarios de este polémico plebiscito ya reconocieron su derrota.

Es un fracaso para los rumanos y para Rumania», declaró el secretario general de los socialdemócratas (PSD) Codrin Stefanescu, que denunció el «boicot de un proceso cívico».

El referéndum fue iniciativa de organizaciones de la sociedad civil cercanas a la poderosa Iglesia ortodoxa y reunidas en una «Coalición para la familia», que afirmaron que recopilaron tres millones de firmas contra el matrimonio gay. El voto atrajo a 3,7 millones de electores de 19 millones de inscritos.

«No hemos logrado nuestro objetivo, lo haremos la próxima vez», aseguró el presidente de esta coalición, Mihai Gheorghiu.

Más allá de la comunidad LGTB, numerosas organizaciones de la sociedad civil fueron llamadas a boicotear este referéndum.

La asociación Accept, que defiende los derechos de las minorías sexuales, celebró un resultado que «demuestra el compromiso del electorado con el rumbo europeo de Rumania y con los valores democráticos».

Los rumanos estaban llamados a inscribir en la ley fundamental que solo «un hombre y una mujer» pueden unirse y no los «esposos», como viene estipulando actualmente la Carta Magna.

Los electores rumanos prefirieron no acudir a las urnas, denunciando un «despilfarro de dinero» y una campaña indignante contra los homosexuales.

«Deberíamos dejar a todo el mundo la opción de casarse o no, sin tener cuenta la orientación sexual», dijo a AFP Ileana Popescu, una jubilada, luego de asistir a una misa dominical en Bucarest. EC

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