La historia del ‘falso Jaffet’: el cuñado de ‘El Mencho’
José González Valencia, uno de los líderes del CJNG vivió en Bolivia sin problemas pese a que EU ofrecía 5 millones de dólares por su captura
Con una identidad falsa se paseó por las ferias ganaderas más importantes, compró propiedades, entró y salió del país las veces que quiso hasta que Brasil lo atrapó, José González Valencia, uno de los líderes del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) vivió en Bolivia sin problemas pese a que EU ofrecía 5 millones de dólares por su captura.
Dos meses después de su captura, el 21 de febrero de 2018, en el turístico distrito brasileño de Taiba, durante un interrogatorio José González Valencia negó por última vez ser José González Valencia, uno de los cabecillas del cártel más poderoso y violento de México, según datos obtenidos por Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado (OCCRP, por sus siglas en inglés)
Desde 2013 y hasta ese entonces, bajo el nombre de Jafett Arias Becerra, era el próspero ganadero mexicano que se paseaba con sus cebuinos de alta calidad genética por las ferias ganaderas más importantes de Bolivia.
González Valencia, también conocido como ‘Chepa’, ‘Santy’ y ‘Camarón’, es para las autoridades de Estados Unidos una figura clave en las operaciones del CJNG, considerado por el Departamento de Justicia una de las “cinco organizaciones criminales transnacionales más peligrosas de la faz de la Tierra”.
Este narco mexicano es cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder fundador del CJNG por quien Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares, por ser responsable de transportar mensualmente al menos cinco toneladas de cocaína y cinco de metanfetamina al país del norte.
González Valencia sacó documentos falsos para salir del país luego de la detención de su hermano Abigail, el mayor de los González Valencia, antiguo miembro del Cártel del Milenio y jefe fundador de Los Cuinis, quién era el presunto operador financiero” del CJNG y fue detenido en febrero de 2015 y desde entonces ‘La Chepa’ se hizo cargo.
También en abril y tras la publicación de los Papeles de Panamá, otro hermano de ‘La Chepa’ salió del anonimato, pero para perder la libertad. Gerardo González Valencia, acusado por delitos relacionados con el narcotráfico y lavado de activos, fue aprehendido en Montevideo, Uruguay, junto a su esposa Wendy Amaral y su suegro Héctor.
Eso no fue todo. En junio de ese mismo 2015, en México, era capturado Rubén Oseguera González, conocido como El Menchito, hijo de El Mencho y de su hermana
Rosalinda González Valencia.
Ese fue el momento en que La Chepa puso sus ojos en el sur del continente americano. En Bolivia, específicamente. Quería vivir en una ciudad con tranquilidad, en otro país donde nadie lo conociera para que nadie le nombrara los “datos falsos” que las personas hablan.
En Bolivia, el tercer productor de coca del mundo, su deseo se cumplió. El capo de la droga se ocultó en la piel de Jafett Arias Becerra, un próspero ganadero mexicano impulsor de la alta calidad genética cebuina. Así, el 30 de septiembre de 2015, después de hacer escala en Lima, Perú, puso los pies por primera vez en Santa Cruz de la Sierra.
El gran empresario ganadero
Información obtenida por OCCRP, señala que catorce meses después de su llegada a Bolivia, en noviembre de 2016, se hizo socio de la prestigiosa Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebú), una entidad reconocida como la única representante de la raza cebú ante organizaciones y eventos nacionales e internacionales, pese a que para ese entonces Estados Unidos ya había atado cabos de que José González Valencia era el mismo Jafett Arias Becerra e Interpol lo buscaba.
Para convertirse en miembro de Asocebú, es necesario presentar, entre otros requisitos, título de propiedad y plano de ubicación de la propiedad ganadera, certificado de antecedentes policiales, radicatoria en el país y que dos socios -con al menos dos años de antigüedad- extiendan una carta de presentación. Todos estos requisitos los cumplió el falso Jaffet Arias Becerra.
Así La Chepa, bajo la fachada de ganadero, entró y salió de Bolivia con destino a Brasil, sin levantar sospechas, ser detenido o interrogado por las autoridades al menos tres veces., de acuerdo a datos recabados por Epoca Magazine, socio de OCCRP.
La detención de González Valencia
“Era época de navidad.”, relata Aldair da Rocha, el oficial de policía responsable de la operación que condujo al arresto de González Valencia y jefe de la Oficina de Control de Narcóticos (DRE, por sus siglas en portugués).
La Policía Federal, bajo el mando de Rocha, comenzó a seguir las huellas de González Valencia. Primero se contactaron con el aeropuerto para obtener las imágenes de su llegada e identificarlo. De ese modo vieron que no estaba solo, que otra persona lo acompañaba. Era su amigo, el boliviano M.G.S.F. Lo siguiente que mostraron las cámaras de seguridad es que ambos hombres caminaban hacia un área del aeropuerto para rentar autos.
Una vez fue identificado el vehículo, el equipo de Rocha rastreó a los hombres en hoteles, hostales y diferentes ciudades turísticas, sin éxito. Con el temor de que se les hubieran escapado, los agentes federales recurrieron a la red de cámaras de seguridad del municipio de Fortaleza, capital del estado brasileño Ceará, con la esperanza de localizar el auto.
Con la ayuda de las imágenes ya para el 27 de diciembre les pisaban los talones. Justo la mañana de ese cálido día decembrino la rutina del automóvil cambió, salió de Taiba hacia un enorme parque acuático y turístico de 200 mil metros cuadrados en Aquiza, noreste de Brasil.
Lo siguiente que vieron fue el auto estacionado y luego, González Valencia en la entrada de Beach Park, vestido con bermudas y una camiseta blanca. Estaba con su familia y con su amigo cruceño M.G.S.F.
Contrario a todo pronóstico, el narco no se resistió al arresto. Tampoco demoró en confesar que estaba en posesión de un documento falso emitido por el Gobierno de Bolivia y que un pasaporte mexicano falso guardaba en la casa donde se alojaba, a unos 100 kilómetros de Aquiraz.
La extradición a EU
En Michoacán, de donde es originario el clan González Valencia, hay un roedor que causa estragos en los cultivos, especialmente a los de maíz, y se reproduce rápidamente: la pequeña ardilla Cuinique. A decir de la prensa mexicana, es la que inspiró el nombre de ‘Los Cuinis’, el clan de 12 hermanos –algunos dicen que son 18– de abolengo criminal y al que Estados Unidos ha decidido combatirlo “con todas sus armas”.
Hasta octubre de 2016 cinco ‘cuinis’ –sin contar al principal cabecilla Abigael, apresado en 2015, ni a los otros dos, José y Gerardo, atrapados en Brasil y Uruguay, respectivamente– ingresaron a la lista negra del Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los EU.
Ahora, Estados Unidos está haciendo las gestiones para extraditar al ‘cuini’ que encontró en Bolivia la “tranquilidad” que buscaba, al menos por dos años. El mexicano, a través de su abogado Oliveira Júnior, expresa su deseo de retornar a su país, donde está su familia. Sin embargo, su Gobierno no ha realizado ninguna solicitud hasta el momento.
De hecho, a fines de 2018, La Chepa presentó un amparo quejándose de que el gobierno mexicano no había solicitado su extradición a Brasil, según informó el diario Milenio.
Actualmente se encuentra en la Penitenciaría Federal de Mossoró, Rio Grande do Norte; una de las cinco cárceles federales brasileñas. Es una prisión de máxima seguridad, donde las autoridades mantienen a individuos peligrosos.
A más de un año y medio de su arresto y sin que haya una fecha señalada para resolver la solicitud de extradición a Estados Unidos, un documento publicado recientemente por el Tribunal Supremo Federal de Brasil autorizó la extensión del término en la prisión de Mossoró, argumentando que una decisión sobre la solicitud de extradición se tomará pronto. NM