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Francisco Pazos

franciscopazos@ejecentral.com.mx

La debilidad institucional abona a la desconfianza de los mercados, que ya no ven a México como país seguro para la inversión.

Los récords históricos que en México se rompen mes con mes en materia de inseguridad y corrupción finalmente han colocado la nota soberana bajo la lupa de las calificadoras internacionales.

La debilidad institucional, encabezada por el declive que el presidente Enrique Peña Nieto ha mostrado en el último tercio de su sexenio, abona a la desconfianza de los mercados, que ya no ven con tanta claridad a México como un país seguro para la inversión.

La calificadora Fitch Ratings fue la última en hacerlo público en un reporte fechado el 13 de junio en Nueva York, en el que analizó la perspectiva de riesgo para México y otras seis naciones latinoamericanas, en las que en 2018 habrá procesos político-electorales que podrían agudizar sus tambaleos económicos.

›En su análisis, la firma consideró que en el entorno nacional los escenarios políticos convulsos cuestionan la fortaleza de la nota soberana, situación que se agrava con la caída en las estadísticas positivas sobre seguridad pública y una mayor percepción de inseguridad.

A esa merma se suma el aún panorama incierto sobre la ruta que seguirá la renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, como factor externo que ha colocado la calificación en el banquillo examinador, de por sí ya situada en la antesala de la perspectiva negativa.

Calificación inseguridad

“En México un crecimiento económico bajo y debilidades institucionales, tales como la alta incidencia del crimen y la percepción de mayor corrupción han disminuido la popularidad del presidente Peña Nieto”, detalla el reporte denominado Ciclo Electoral en Latam Podría Impactar Perspectivas de Reformas, con Posibles Efectos sobre Calificaciones.

Sobre el proceso electoral presidencial que se llevará a cabo en 2018, Fitch Ratings consideró que, con excepción de Venezuela, en el resto de las naciones latinoamericanas analizadas, incluidos México, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y Paraguay, los comicios y las transiciones políticas serán fluidas.

Respecto al proceso electoral presidencial en México, la firma agrega que “las elecciones en sí mismas no impactarán directamente las calificaciones, a no ser que estén acompañadas de cambios marcados en políticas”, que afecten las condiciones de libre mercado e inversión prevalentes en el país.

Fitch Ratings agrega que en caso de que las condiciones de apertura comercial se modifiquen radicalmente, sí podría tener una repercusión en “los perfiles crediticios” en México, una situación que se replicaría en la región latinoamericana para Argentina y Brasil.

La calificadora mantuvo en diciembre de 2016 la nota soberana para México en BBB+, sin embargo, modificó entonces la perspectiva de estable a negativa, mismo paso que dieron las calificadoras Moody’s y Standard & Poors.

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