El gesto que incomodó
En Reynosa, un gesto cambió el mensaje político del evento. Claudia Sheinbaum pidió que el alcalde Carlos Peña Ortiz subiera al presidium, pese a la logística estatal.
Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas.
/Foto: Facebook
En Reynosa, Tamaulipas, pasó algo más que la entrega de 44 casas del programa Vivienda para el Bienestar el fin de semana pasado. En medio del acto, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió que el alcalde Carlos Peña Ortiz subiera al presidium, pese a que la logística estatal lo había relegado a las sillas del público. De acuerdo con testigos, el gesto, visible y deliberado, incomodó al gobernador Américo Villarreal Anaya, con quien el edil mantiene una relación tirante desde que Peña Ortiz ha hablado abiertamente de extorsión y cobro de piso en la región. Analistas en redes, entre ellos Jorge Roberto Avilés Vázquez, conocido como Callo de Hacha, relataron incluso intentos por frenar físicamente al alcalde antes de que la instrucción presidencial se cumpliera. Más allá del ruido, el mensaje fue claro: en eventos federales manda la institucionalidad y el municipio no se borra por pleitos locales. Sheinbaum no hizo discurso; hizo política. Y en Tamaulipas, eso dejó a más de uno con el gesto torcido.