Reclutamiento forzoso
En el Congreso no han avanzado iniciativas contra esta práctica, las cuales fueron presentadas desde el año pasado
Entrada del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco
/FGE Jalisco
Ante el avance en presencia de los grupos de madres buscadoras, la fuerza de sus protestas, la legitimidad de que gozan, y ahora el asesinato, en Sonora de Sergio Daniel Gaxiola Galindo, un estudiante y boxeador amateur que, todo indica, fue ejecutado por rechazar enrolarse en las filas del crimen organizado, es inevitable preguntarse la razón que mantiene congeladas, en el Congreso de la Unión, todas las iniciativas existentes para tipificar y sancionar el reclutamiento forzoso de jóvenes por parte de las mafias. Cuando surge la pregunta de por qué no es prioridad este asunto y se descubre que hace más de un año que se presentaron las primeras iniciativas para combatir la formación de ejércitos privados de leva al servicio de los cárteles, integrados por jóvenes reclutados a la fuerza, resulta inevitable pensar que algo huele muy mal en el Poder Legislativo.