Un cambio que urgía
Vaya cambio que se ha visto en la forma como la cancillería mexicana atiende los abusos de ICE en contra de migrantes mexicanos en EU
Agentes del ICE durante un operativo de seguridad
/Especial
Corre la versión de que entre las organizaciones de migrantes mexicanos en Estados Unidos, y también en algunas sedes de la red consular de México en aquel país, se comenta abiertamente que tuvo que llegar al cargo un nuevo canciller para que México emprendiera acciones legales en las cortes norteamericanas por los asesinatos de mexicanos indocumentados a manos del ICE. Los excesos estaban ahí, los resultados fatales también desde hace mucho y México no decía ni hacía nada porque un hombre, Juan Ramón de la Fuente, prefería nadar de muertito, igual que como lo hizo cuando representó al país ante la ONU, antes que hacer su trabajo: diplomacia y política en aquella nación, para enfrentar los excesos de una organización que se volvió paramilitar e incurrió en tales abusos, que los propios norteamericanos la ven con profunda desconfianza. No es que la brutalidad vaya a terminar de inmediato, pero levantar la voz no solo es una obligación, es parte básica de una estrategia de negociación si existe interés en que algo cambie, lo que con De la Fuente de plano no había.