Una piedra en la historia
La gestión de Rosario Piedra al frente de la CNDH vuelve al centro del debate público. Críticas señalan falta de resultados y deterioro institucional.
Rosario Piedra Ibarra, presidenta de Comisión Nacional de los Derechos Humanos, durante su informe de labores en el pleno de la Cámara de Diputados.
/Foto: Cuartoscuro
Irrelevante es la palabra que mejor describiría la actuación de Rosario Piedra Ibarra al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Sin embargo esa no es la única forma de describirla, pues hay otros vocablos que también ajustan a una persona que lleva años cobrando formalmente del erario (toda su vida lo hizo informalmente dicen algunos), sin acongojarse y menos avergonzarse por lo que le cuesta al país y a su sociedad, en dinero y en expectativas. Para los más molestos con el abuso descarado de alguien que no hace su trabajo y ha llevado a su peor momento a una institución que un día fue respetada, la palabra que mejor le acomoda a la señora Rosario Piedra es: cínica, aunque hay quienes aseguran que podría complementarse y fundirse en una combinación conceptual interesante: ignorancia cínica.