Compartir

Tomás de la Rosa

Precarización laboral y pobreza, es el binomio que identifica a México. A pesar de ser una de las mayores economías del mundo (la número 15), paulatinamente se convirtió en una sociedad mal pagada. A diciembre pasado 58 de cada 100 trabajadores en el país cobraron entre 123 y 246 pesos diarios (5.7 y 11.5 dólares, respectivamente). 

El número quizá diga poco, pero son 30.5 millones de trabajadores, 30% más que lo dejó Enrique Peña Nieto, 78% más que con Felipe Calderón y 111% más que lo reportado por el Inegi en el último año de Vicente Fox.

“Los datos del Inegi revelan esa triste historia que de una manera muy sintética se puede decir: Nos hemos convertido en una sociedad mal pagada. Mal pagada, digamos tomando en cuenta el salario medio”, comentó a ejecentral el profesor emérito de la Facultad de Economía de la UNAM, Rolando Cordera.

A diciembre, más del doble de los trabajadores tuvieron que mantener a sus familias hasta con 246 pesos por jornada laboral de ocho horas diarias, lo que significó una paga de 30.8 pesos o 1.4 dólares la hora. Lo anterior es una quinta parte del salario mínimo federal en Estados Unidos, que es de 7.25 dólares por hora, monto que incluso Joe Biden pospuso incrementar a 15 dólares por hora.

Para el director general de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) de Nuevo León, Iván Rivas Rodríguez, los sueldos y salarios obedecen a la oferta y demanda del mercado. En tanto, Rolando Cordera considera que la precarización salarial de los ahora 52.8 millones trabajadores en el país obedece a la pasividad de los sindicatos de trabajadores.

Para economistas como la subdirectora de Estudios Económicos de Citibanamex, Guillermina Rodríguez, en México el salario se debe pagar en función de la productividad que genera. Aunque otros especialistas han comentado que en la determinación de sueldos y salarios también influye la perspectiva económica futura. 

Considerando las palabras de la economista de Citi, contrasta el sueldo de un trabajador (en 2020) con salario mínimo de alrededor de 3 mil 700 pesos mensuales (unos 172 dólares al tipo de cambio de 2020) y los 149 mil 200 pesos mensuales (6 mil 943 dólares) que cobró un legislador en la Cámara de Diputados.

También la oferta y demanda, pero de bienes y servicios determinan el empleo y sus remuneraciones. Por ejemplo, al cierre del año pasado Tabasco, Querétaro, Jalisco, Morelos y Nuevo León fueron las entidades donde las empresas precarizaron más el empleo.

Por ejemplo, en la tierra del cabrito y cuna de la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma (hoy renombrada Heineken México), las empresas en Nuevo León pasaron de pagar entre 1 y 2 salarios mínimos al 41.2% de la población trabajadora en los tres primeros meses del año pasado a 61.3% en el cuarto trimestre. Ese incremento de 20 puntos fue el mayor en todo el país.

En contraste, Zacatecas, estado de México, Yucatán, Nayarit y Puebla fueron donde se redujo la “mala paga”. En la tierra del mole, la reducción también fue de casi 20 puntos para quedar en 40.9% de los trabajadores.

En ese escenario de la pérdida de valor de la mano de obra y los altos niveles de pérdida de empleos, miles de personas recurrieron a la venta de bienes y servicios a través de Facebook. En particular, el marketplace de esa red social, porque derivado del proceso de venta, de momento escapa de la fiscalización de la Secretaría de Hacienda (SHCP) a través de su brazo recaudador el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

LABORAL, CRECIMIENTO 0

Considerando la oferta-demanda, la perspectiva no es halagüeña. De marzo (nivel pre pandemia) a diciembre de 2020 en toda la economía mexicana se perdieron 2.92 millones de puestos laborales, formales e informales. Ese número supera a toda la población de tres estados que reportó el Censo de Población y Vivienda 2020: Campeche, Baja California Sur y Colima.

Tan sólo en una de las partes del sector formal de la economía, en el mismo lapso se destruyeron 709 mil 211 plazas ocupacionales registradas en el IMSS. 

Con ese nivel de pérdida y las perspectivas económicas de más de 30 economistas nacionales e internacionales encuestados por el Banco de México (Banxico) muestran que la recuperación de los trabajadores asegurados en el IMSS en 2019 (primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador) será hasta el 2022.

Dada la complejidad del mercado laboral, dice Guillermina Rodríguez, “en México, es muy difícil saberlo, pero este año pronosticamos que pudiera haber un crecimiento del empleo formal, nulo”.

Datos del IMSS muestran que de diciembre a diciembre de 2020 se perdieron 647 mil 710 puestos de trabajo y la estimación más reciente del mercado laboral en la encuesta de Banxico se estimó que 2021 tendrá una generación de 382 mil plazas, las cuales son insuficientes para nivel el socavón provocado por las medidas sanitarias para intentar controlar el contagio de SARS-CoV-2.

Para 2022, según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, los asegurados en el IMSS aumentarían en 390 mil trabajadores. Así, será hasta el próximo año cuando se superan los 20.42 millones de 2019 con 20.55 millones de trabajadores en los próximos 22 meses.

SOCIEDAD MAL PAGADA

Con un mercado laboral con miles de personas que perdieron el trabajo en 2020. Para dimensionar la daño se podría pensar que equivale a la población de 12 países en conjunto como Bahamas. En el plano nacional, equivale a toda la población de Aguascalientes y Tlaxcala junta o a la población total de Sonora.

Sin embargo, además del nivel de desempleados, también se debe considerar que anualmente un millón de jóvenes entran al mercado en busca de una oportunidad ocupacional. Ese escenario, acompañado de dos años de contracción económica y un pronóstico de que la economía crezca 3.5% en 2021, después de un desplome de 8.3% en 2020, se ve un mercado complicado.

Además, porque las medidas sanitarias más rigurosas que se aplicaron desde diciembre por el incremento de contagios de coronavirus y los recientes cortes de energía eléctrica por el desabasto de gas natural de Texas, tendrá otro impacto en la economía mexicana y como algunos economistas de bancos nacionales, eso generará que las empresas que ya venía debilitadas por dos años de contracción, mueran por la falta de apoyos económicos y fiscales del gobierno federal.

Vale recordar que en julio del año pasado, este reportero entrevistó al empresario regiomontano Fernando Turner Dávila, dueño de la fábrica de autopartes Katcon, con operaciones en más de 50 países, quien comentó que su planta en Estados Unidos recibió un crédito del gobierno sin la necesidad de haberlo solicitado. La indicación fue que si evitaba despidos, el crédito sería a fondo perdido.

En ese marco, al cierre de 2020, las empresas pagaron entre uno y dos salarios mínimos a 30.5 millones de trabajadores, es decir 7.0 millones de trabajadores más que los que recibieron esa paga en el último mes del sexenio de Enrique Peña Nieto.

En diciembre, la población con ingreso salarial de entre 250 y 370 pesos (entre 11.5 y 17.2 dólares) al día sumó 7.96 millones de trabajadores. Esto significó que 2.0 millones de personas dejaron de recibir esa paga, respecto del nivel registrado en el primer mes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Y aunque a nadie le gusta el término, “clase media en vías de extinción”, sobresalió que en diciembre, menos de 9 de cada 100 trabajadores cobró más de tres mínimos en 2020. Es decir, el 9.0% del total de trabajadores en el país cobraron 17.2 dólares al día o que es lo mismo 2.1 dólares por hora laboral.

“La clase media es difícil de medir. La definición es complicada porque si la medimos por ingreso salarial o si la medimos por riqueza, nos arroja diferentes números”, comentó Rodríguez, de Citibanamex.

Para el economista experto en desigualdad, pobreza y economía política, Rolando Cordera, hay trabajadores que al reincorporarse al mercado laboral aceptan menos ingreso. “Eso es una situación muy preocupante, pero no significa que la clase media se va extinguir.

Así, ese 9.0% dista diametralmente del 31.3% de la población trabajadora que cobró más de tres salarios mínimos (el máximo histórico) en diciembre de 2007. 

Hasta el cierre del año pasado, 4.74 millones de trabajadores cobraron más de tres salarios mínimos. Eso fue 4.42 millones menos que lo pagado por las empresas en el primer mes de la presente administración.

En suma, de diciembre de 2018 a diciembre de 2020, unos 7.0 millones de trabajadores más recibieron una paga de entre 1 y 2 salarios mínimos para llegar a 30.5 millones; los trabajadores que reciben de las empresas entre más de 2 hasta 3 salarios disminuyeron en 2.0 millones a 7.96 millones de trabajadores y que cobran más de tres salarios mínimos disminuyeron en 4.4 millones a 4.74 millones.

MERCADO INTERNO PAUPÉRRIMO

Con ese nivel salarial se complica la recuperación de la economía. Menores salarios, impactan negativamente el consumo general. 

“El mercado interno que es la parte medular, es la parte más importante en términos económicos en nuestra economía y hay señales encontradas. La más importante y que hasta cierto punto es negativa, es la parte de empleo, que efectivamente ha perdido empleos tanto formales” como informales, comentó la economista de Citibanamex.

De la economía en general, alrededor del 60% del Producto Interno Bruto (PIB) lo genera el consumo, en tanto que las exportaciones aportan hasta el 13% de la actividad económica. Por ello, hasta el momento, uno de los principales motores para la economía mexicana es el poder adquisitivo de los estadounidenses. Esa demanda se traduce en exportaciones de bienes elaborados por la industria manufacturera.

Las manufacturas son responsables de casi el 90% de las exportaciones de México, además de que es el mayor generador de empleos en el sector formal de la economía.

Tanto la subdirectora de Estudios Económicos de Citibanamex, como para el director de Coparmex Nuevo León, el sector formal viene registrando incrementos reales en los salarios, según los datos del IMSS.

Otro elemento atenuante del mercado interno, comenta Guillermina Rodríguez, es el nivel de dólares que envían los connacionales mexicanos en Estados Unidos. Datos de Banxico muestran que en 2020, las remesas (remittances) a México alcanzaron un nuevo máximo histórico con 40 mil 600 millones de dólares, 11.4% más que en 2019.

Sin embargo, si bien es un atenuante en el consumo de las familias, depender de ellas representa un riesgo considerable.

Así, en 2021 el consumo privado podría crecer 3.9%, esto después de que en 2020 se desplomó 11.2%, comentó Rodríguez.

Ante ese desplome del consumo, el titular de la consultora internacional de mercados Kantar en México, Fabián Ghirardelly, sostuvo que los productos para el consumo en casa de crecer 3.0% en 2019, en 2020 crecieron 17.0% y el comercio electrónico creció 400 por ciento.

Así, de momento el único motor viable de crecimiento para México es la demanda generada por Estados Unidos, país que este año podría crecer 5.0 por ciento. Para México, el crecimiento dependerá del avance de la campaña de vacunación.

Para Cordera, para activar el mercado interno es necesario impulsar los salarios y para ello se requiere que el sindicalismo cobre relevancia en la negociación de los contratos colectivos. 

“Los trabajadores deben organizarse y tomar conciencia de sus derechos y reclamar que estos se cumplan. Esto debería ser una de las tareas del escaso, pero importante sindicalismo organizado, independiente que existe en México”, dijo al recordar también los lineamientos del mercado laboral que contempla el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

NL CON MAYOR PRECARIZACIÓN

El año pasado, Nuevo León registró la mayor precarización del empleo con un incremento de 20 puntos porcentuales en los trabajadores que reciben entre uno y dos salarios mínimos, esto al pasar de 41.2% a 61.3% o a 1.08 millones de trabajadores en el estado.

Un punto a destacar es que si bien la entidad tuvo el mayor incremento entre el primer trimestre y el cuarto trimestre de 2020, no es el estado que tiene la mayor sociedad mal pagada. Esa etiqueta correspondió a Chiapas y Tabasco, donde casi el 75% de sus trabajadores cobran hasta dos salarios mínimos.

Tan sólo en el sector formal, los datos del IMSS resaltan que Baja California, Chihuahua y Tabasco son las únicas tres entidades que ya superaron los niveles de empleo previos a la pandemia. La Ciudad de México registra todavía el mayor descalabro con pérdida de más de 229 mil plazas, mientras que Nuevo León tiene casi 36 mil puestos de trabajo menos.

Para explicar el caso de Nuevo León, ejecentral consultó al director general de Coparmex del estado, Iván Rivas Rodríguez, quien señaló que la diferencia radica en que en la entidad el sector terciario de la economía tiene mayor peso. El comercio y sobre todo los servicios son los sectores productivos peor golpeados en esta crisis.

En Nuevo León las actividades terciarias, como comercio y servicios, contribuyen con el 59% al PIB estatal y las actividades secundarias, como la industria de la construcción, manufacturera, minería y eléctrica contribuyen con el 40 por ciento.

Sólo la industria manufactura aporta el 26.5% al PIB de Nuevo León. Incluso, comentó, que derivado del empleo en este sector, la entidad no tiene peores resultados en materia de empleo formal. En enero, señaló Rivas, el estado generó ocho mil puestos de trabajo; sin embargo, los servicios perdieron seis mil empleos formales.

Sobre el por qué Nuevo León tuvo el mayor incremento en la precarización, dijo. Los salarios de los trabajadores que conservan su empleo no pueden disminuir por ley y en enero el sueldo promedio diario de sus trabajadores asegurados en el IMSS fue el más alto del país, con 462.61 diarios de salario integrado. 

“Eso, no podríamos decir lo mismo de los trabajadores que laboran en el sector informal, quienes no tienen un contrato por escrito ni prestaciones laborales”, precisa. Las variaciones salariales, añadió, “son producto de la oferta y la demanda de trabajo. En situaciones de crisis, de desempleo, ante un aumento en la oferta, por disposición de personas buscando un empleo, es natural que los salarios de nuevas contrataciones puedan ser inferiores a los que se tenían”.

Aunque destacó el director general de la Coparmex Nuevo León que en el cuarto trimestre de 2020 en la entidad  el número de trabajadores que ganaban un salario mínimo fue el 99% del sector informal, y disminuyó en casi 14 mil 600 respecto al mismo periodo de 2019, para llegar a 99 mil 752 trabajadores, de los cuales especificó la gran mayoría del sector informal.

Desde su punto de vista, las finanzas públicas de Nuevo León “son frágiles, y no creo que estén en condiciones de ofrecer grandes incentivos. Sin embargo, tenemos que reconocer el esfuerzo del gobierno del Estado por promocionar a Nuevo León, y seguir atrayendo nuevas inversiones”.

Sobre qué es mejor, si dar a la población fuentes de empleo o dinero a través de programas sociales a cuenta del erario nacional, señaló “ya lo hemos dicho consideramos que está errada su propuesta de regalar dinero a diestra y siniestra, y no invertirlo en elevar la productividad y competitividad del país”

Compartir