Quiere hacer muchas cosas y todas suenan bien. El problema es que tiene ante sí un umbral de solo cuatro, quizá cinco semanas, para devolverle al Instituto Nacional Electoral el brillo, el prestigio y también la grandeza perdidos durante la era Taddei.
Blanca Yassahara Cruz García expuso, en su primer mensaje como consejera presidente interina, que centrará su trabajo en tres elementos: recuperar la colegialidad, reestructurar mandos clave e investigar presuntas irregularidades administrativas.
1. Retorno a las decisiones compartidas
Fin al presidencialismo unilateral. Cruz García enfatizó que el INE no fue concebido para depender de una sola voluntad, sino de la suma de opiniones y la construcción de acuerdos en el seno de su Consejo General. Por eso, su objetivo es devolver la centralidad, la importancia y el peso político que tenía al órgano de dirección colegiado.
Acuerdos por consenso. Ambicioso y quizá hasta peligroso, pero la nueva consejera presidente (interina) se comprometió públicamente a que las designaciones en áreas directivas y los encargados de despacho se definan por unanimidad o consenso entre las y los 10 consejeros en funciones. Eso implica descartar las facultades de decisión unilateral que le da la ley y que propiciaron la crisis de arrogancia, prepotencia y, al final, corrupción, que hundieron a Guadalupe Taddei. El riesgo de someter todo a la unanimidad o el consenso es justo el bloqueo que llevó a la exconsejera a pedir a los diputados de la coalición gobernante una reforma que concentrara el poder solo en ella, para poder gobernar al INE.
2. Limpia de mandos directivos
La institución sobre las lealtades personales. El Consejo General acordó realizar una revisión exhaustiva del desempeño de los funcionarios en puestos directivos de toma de decisiones, designados de forma unilateral por Guadalupe Taddei. Blanca Cruz advirtió que desde ahora (mientras ella sea consejera presidente) las estructuras de dirección deben responder a necesidades institucionales, no a lealtades personales.
Renuncias inmediatas. De las cosas más concretas de la nueva época destaca la salida de tres titulares vinculados a la administración anterior en áreas clave: la Unidad de Control/Género, la Unidad de Recursos Materiales y la Unidad Técnica de Servicios de Informática.
3. Transparencia, rendición de cuentas e investigación de corrupción
Cooperación total en auditorías: Ante los señalamientos de corrupción y contratos irregulares que propiciaron la crisis institucional, la presidenta provisional prometió una fiscalización «exhaustiva, independiente y transparente» mediante el Órgano Interno de Control. Sin embargo, ahí despacha Víctor Hugo Carvente, un personaje tan oscuro que por órdenes de una facción morenista persiguió a varios consejeros electorales, entre ellos a Lorenzo Córdova, Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera, no por desvíos de recursos, sino por el sentido de sus votos en el Consejo General. Además, Carvente está bajo sospecha porque nunca dijo nada de la corrupción del Clan Taddei.
Con ese contralor interno, es imposible creer que las investigaciones sobre la corrupción en el INE irán a fondo y Blanca Cruz tendría que saberlo ya. En cambio, a pesar de las dudas sobre su contralor interno, la nueva consejera presidente interina ofrece absoluta coordinación con la Auditoría Superior de la Federación.
Autonomía con controles.
Un posicionamiento que era obligado después del affaire Taddei fue asumido por Blanca Cruz cuando afirmó que «la autonomía del INE no significa ausencia de controles; exige responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas». Aunque todo estaba dirigido a su predecesora, Cruz matizó al aclarar que no buscaba emitir juicios anticipados, sino asegurar que toda irregularidad sea investigada con rigor y respeto al debido proceso.
4. Garantía de continuidad operativa y electoral
El INE es más que una sola persona. Cruz García también subrayó algo obvio que pareció perderse con su antecesora: la fortaleza del INE radica en sus 332 órganos desconcentrados a lo largo del país y en su Servicio Profesional Electoral Nacional.
Proceso electoral a salvo. Para rematar su declaración de intenciones, que los escépticos podrían considerar una carta a Santa Claus, Blanca Cruz aseguró que las actividades preparatorias para el Proceso Electoral Federal 2026-2027 seguirán desarrollándose con regularidad y conforme a los calendarios y procedimientos legales establecidos, por lo que la elección del próximo año está garantizada.
Muchas ideas, muchos compromisos y muchos proyectos. Ahora falta ver si los diputados, en particular la mayoría morenista que creó a Taddei, le permiten a Blanca Cruz García avanzar a contracorriente del proyecto de concentración de poder en una sola persona, o le nombran a un sucesor antes de lo esperado.