¿Cuál es el origen de “lama, lama, lamita”? La historia de la frase que hicieron famosa Carlos "Zar" Aguilar y Eduardo Lamazón

5 de Mayo de 2026

¿Cuál es el origen de “lama, lama, lamita”? La historia de la frase que hicieron famosa Carlos “Zar” Aguilar y Eduardo Lamazón

“Lama, lama, lamita” se convirtió en una de las frases más icónicas del boxeo en televisión en México, pero su origen y uso real no son como muchos creen.

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“Lama, lama, lamita” no era una simple frase del boxeo en TV. Tenía una función clave en la narración entre Carlos Aguilar y Eduardo Lamazón.

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Foto: IG / elzaraguilar

“Lama, lama, lamita” no era una simple frase del boxeo en TV. Tenía una función clave en la narración entre Carlos Aguilar y Eduardo Lamazón.
Foto: IG / elzaraguilar

La frase “lama, lama, lamita” se posicionó como una de las expresiones más reconocibles de las transmisiones de boxeo en México. Aunque muchos la asocian directamente con Eduardo Lamazón, su uso en pantalla formaba parte de una dinámica específica con el narrador Carlos Aguilar, quien detonaba la expresión en momentos clave de la transmisión.

¿Cuál es el origen de “lama, lama, lamita”?

La expresión no proviene de una fuente formal ni de una tradición lingüística establecida. Surgió como un recurso espontáneo dentro de la narración deportiva, particularmente en transmisiones de boxeo en televisión.

En términos técnicos, se trata de una onomatopeya, ya que reproduce de forma rítmica la intensidad del combate. Su construcción sonora permite transmitir la velocidad y continuidad de los golpes, lo que refuerza la experiencia del espectador.

Sin embargo, su valor no radica en un significado literal, sino en su función dentro del relato:

  • Marcar ritmo en la narración
  • Acompañar momentos de acción continua
  • Aportar identidad al estilo televisivo del boxeo

¿Cómo se usaba realmente en transmisión?

El uso de la frase tenía una lógica clara dentro de la dinámica entre narrador y analista.

Durante las transmisiones, Carlos Aguilar se refería a Lamazón como “Don Lama”. En los cortes entre rounds, lanzaba la expresión:

“¡Lama, lama, lamita!”

Esta intervención funcionaba como un pase narrativo para cederle la palabra al analista.

Acto seguido, Eduardo Lamazón respondía con su análisis técnico, especialmente con la lectura de la tarjeta de puntuación:

“10 puntos para…, 9 puntos para…”

Este intercambio estructuraba la transmisión y permitía diferenciar claramente los roles: el narrador marcaba el ritmo y el analista ofrecía la interpretación técnica.

¿Por qué se hizo famosa la frase?

La popularidad de “lama, lama, lamita” se explica por su repetición en transmisiones de alto alcance, especialmente en TV Azteca.

El elemento clave fue la química entre Aguilar y Lamazón. El contraste entre ambos estilos generó una identidad reconocible:

  • Aguilar mantenía un tono efusivo y dinámico
  • Lamazón aportaba un enfoque técnico y analítico

La frase se convirtió en un punto de conexión entre ambos, lo que facilitó su recordación por parte del público.

Con el tiempo, la audiencia comenzó a replicarla fuera del contexto deportivo, utilizándola para describir situaciones repetitivas o intensas.

¿Quién fue Eduardo Lamazón?

Eduardo Lamazón desarrolló una trayectoria relevante en el boxeo tanto en medios como en el ámbito institucional.

Durante más de dos décadas se desempeñó como secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo, donde colaboró con José Sulaimán en procesos relacionados con reglamentación y organización de combates.

En televisión, consolidó su perfil como comentarista gracias a un estilo que combinaba precisión técnica con claridad en la explicación.

Significado de “lama, lama, lamita

Más allá de su sonido, “lama, lama, lamita” destacó por su función dentro del lenguaje televisivo del boxeo.

Se trató de un recurso sonoro rítmico, cercano a la onomatopeya, pero con una utilidad concreta:

  • Servía como señal de transición en la narración
  • Reflejaba la coordinación entre narrador y analista
  • Aportaba fluidez al ritmo de la transmisión

Este tipo de códigos en vivo resultan clave en formatos deportivos, donde la narrativa debe mantenerse dinámica y estructurada.Por ellos, aunque el público suele atribuir la frase a Lamazón, en la práctica Carlos Aguilar era quien la detonaba como parte del flujo narrativo.

“Lama, lama, lamita” no funcionaba solo como una muletilla, sino como un código de comunicación en vivo que marcaba ritmo, transición y estilo dentro de la cobertura del boxeo en México.

¿Cuándo y de qué murió Eduardo Lamazón?

El comentarista Eduardo Lamazón murió el 4 de mayo de 2026 a los 70 años de edad, de acuerdo con reportes confirmados por medios deportivos y mensajes de colegas cercanos.

Hasta ahora, no existe una causa oficial confirmada. Los primeros reportes indican que enfrentaba problemas de salud en las semanas previas, pero ninguna autoridad ni familia ha detallado públicamente el motivo exacto del fallecimiento.

La noticia se dio a conocer a través de redes sociales, donde el narrador Carlos Aguilar informó el deceso y expresó sus condolencias, lo que marcó el inicio de las reacciones en el medio del box, donde se reconoció su trayectoria tanto en televisión como en su paso por el Consejo Mundial de Boxeo.