Normal Rural de Ayotzinapa cumple 100 años: SEP destaca legado rural como pilar de la educación pública

1 de Marzo de 2026

Normal Rural de Ayotzinapa cumple 100 años: SEP destaca legado rural como pilar de la educación pública

La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” cumple un siglo entre memoria histórica y compromiso social

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A 100 años de Ayotzinapa

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Foto: Especial

A 100 años de Ayotzinapa
Foto: Especial

En el Salón Iberoamericano de la Secretaría de Educación Pública, el titular de la dependencia, Mario Delgado Carrillo, encabezó la conmemoración por el centenario de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, una de las instituciones más emblemáticas en la formación de docentes para las comunidades campesinas del país.

Ante estudiantes normalistas, así como integrantes de la banda de guerra y escolta de la Escuela Secundaria Técnica No. 21, el funcionario subrayó que educar a las hijas e hijos de los campesinos más pobres “es el mayor acto de dignidad y vocación social”. Más que un acto protocolario, la ceremonia se convirtió en un espacio para reivindicar el papel histórico de las normales rurales en la construcción del México contemporáneo.

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Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” / Foto: Especial

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SEP conmemora el centenario de la Normal Rural de Ayotzinapa

La historia de la Normal Rural de Ayotzinapa se remonta al 2 de marzo de 1926, cuando en Tixtla 27 jóvenes campesinos iniciaron clases bajo la guía del maestro Rodolfo A. Bonilla, quien gestionó el terreno donde comenzaría a levantarse la escuela. Sin aulas ni mobiliario, pero con una convicción férrea, aquellos estudiantes apostaron por la educación como vía de emancipación.

Años después, el maestro Raúl Isidro Burgos solicitó un préstamo personal para donar recursos que permitieran iniciar la construcción formal del plantel. Docentes, alumnos y pobladores se sumaron al esfuerzo colectivo que consolidó el proyecto educativo.

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Historia de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”

Durante la ceremonia, Delgado evocó ese momento fundacional como “la revolución de los saberes después de la revolución de las armas”, en alusión al tránsito de la lucha armada hacia la transformación de las conciencias. En ese contexto, recordó que figuras como Rafael Ramírez Castañeda y José Santos Valdés concibieron la escuela rural como una “Casa del Pueblo”, donde enseñar a leer y escribir iba de la mano con acompañar a las comunidades a comprender y cambiar su realidad.

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Alumnos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” / Foto: Especial

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Nueva Escuela Mexicana retoma el legado pedagógico de las normales rurales

El secretario afirmó que esa tradición pedagógica es base viva de la Nueva Escuela Mexicana. El modelo actual, organizado en campos formativos y con un enfoque humanista y comunitario, retoma —dijo— el aprender haciendo, la escuela abierta a la parcela, a la asamblea y a la vida de los pueblos.

La conmemoración también estuvo marcada por la memoria. Delgado expresó respeto y solidaridad con los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre de 2014, un hecho que calificó como parteaguas en la vida pública nacional y que consolidó el llamado colectivo al “nunca más”. Reiteró el compromiso del Estado con la verdad y la justicia.

Como parte del fortalecimiento institucional, informó que se restableció, tras 62 años, la mesa de trabajo con la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, con acuerdos orientados a mejorar infraestructura y garantizar alimentación suficiente y digna para el alumnado.

Desde la voz estudiantil, Juan Carlos Salazar Domínguez, alumno de cuarto año, sostuvo que el centenario simboliza resistencia y vocación de servicio hacia las comunidades marginadas. “Mientras la pobreza exista, las normales tendrán razón de ser”, afirmó.

A cien años de su fundación, Ayotzinapa vuelve a colocarse en el centro del debate sobre la educación pública rural: como memoria viva, como herida abierta y como apuesta vigente por la transformación social desde el aula.