María Idalia Gómez

Cualquiera podría pensar que ser nombrado director del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es un reconocimiento, pero en este caso no es ni será así. El presidente Andrés Manuel López Obrador designó el martes a Carlos Morán Moguel como el nuevo responsable de la terminal aérea, dejando la subsecretaría en Comunicaciones y Transportes (SCT), y ahora desde allí tendrá que resolver un rosario de problemas que él mismo causó o su equipo.

Llega a una terminal aérea que en los últimos dos años se descompuesto mucho. Se ha ido perdiendo el control de seguridad, el de operaciones y la cooperación que se había logrado con las aerolíneas, por mencionar algunos temas. El director Jesús Rosano García, que fue impulsado por el propio Morán, acumuló quejas.

Ahora Carlos Morán deberá llevar al AICM a una nueva etapa, que en realidad impulse Santa Lucía. En el camino, el nuevo director deberá “pagar” todas las torpezas que cometió siendo subsecretario y que no resolvió; además de negociar con todas las aerolíneas que están en franca resistencia para migrar al nuevo aeropuerto.

El primer gran tema por resolver y que es clave (del que quizá el presidente López Obrador no tenga ni idea), es que como aún México mantiene la categoría 2, al que le degradó la Administración Federal de Aviación (FAA, por su siglas en inglés) por no cumplir con los estándares de seguridad, no podrá trasladar ni un solo vuelo del AICM a Santa Lucía, que tengan como destino Estados Unidos.

Así de sencillo, hasta que nuestro país no regrese a la categoría 1, las autoridades no podrán reubicar a las aerolíneas con rutas de México a la Unión Americana, porque este cambio se considera una nueva ruta, y eso lo prohíbe la FAA en categoría 2.

Morán Moguel se atrevió a decirle al Presidente que habían entregado todo a los inspectores de la agencia, pero que no dio tiempo a que revisaran todo y por eso degradaron a nuestro país; también le sugirió que la decisión era por intereses estadounidenses y proteger sus aerolíneas; luego, cuando ya no pudo tapar el problemón, le dijo que “muy pronto”, es más “en meses”, retomarían la clasificación, pero mientras no habría problema alguno. Pero el tiempo casi se agota para inaugurar Santa Lucía y no pinta para que la FAA reubique a México en la clasificación de alta seguridad aérea. Los especialistas consideran que sí se podrá retornar este año, pero no en marzo, lo que retrasa los planes del Presidente para que un mayor número de aviones operen desde el principio en Santa Lucía.

Carlos Morán desde la subsecretaría de SCT debió contar con todas las autorizaciones para la nueva aeronavegabilidad para la Ciudad de México, ahora tendrá  que hacerlo posible desde el aeropuerto.

Aseguran que fue el propio Morán Moguel quien aseguró, cuando se diseñaba el proyecto, que Santa Lucía podría operar en menos de dos años a gran capacidad. No será así, la falta de comunicaciones para llegar a esa terminal es el escudo perfecto para que las aerolíneas no se muden en breve, así que tampoco en esto acertó el funcionario, pero en unos meses deberá presionar a las empresas para que el próximo año hagan la mudanza.

Por lo pronto, el titular de la SCT, Jorge Arganis Díaz Leal, logró quitarse del camino a Moran, quien no escondía sus aspiraciones por ser secretario y lanzaba fuego amigo; pero ahora, aseguran, después de la dirección del aeropuerto se irá a su casa y dependerá qué tan mal o bien cierre la puerta al irse.

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