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Angélica Ortiz

acruz@ejecentral.commx

Se llama Ophelia, nació en Colombia y hoy es considerada una de las 100 mujeres más poderosas de México, según Forbes. Estudió física por accidente, luego economía y ahora es una de las más importantes influencers de YouTube en México.

Pero su historia no es tan simple, aunque se podría resumir en dos palabras: “Sí, ¿y?…” Así de simple, pero así de poderoso. Y es que Ophelia es la primera mujer trans que se naturalizó dos veces en México, primero como Mauricio y tres años después, al convertirse legalmente en mujer, como Ophelia Pastrana Ardila.

Aunque el andar de su camino no termina ahí. De hecho, lo porta en el apellido. “Mi ciencia política es llevarle la contra a mi familia. Yo soy Pastrana Ardila, esos apellidos son reconocidos como los apellidos de la familia conservadora colombiana y yo… con la bandera arcoíris”, dice la “explicatriz”, título que se inventó para detallar qué hace de su vida. “Me tuve que inventar un título y ahora digo: ‘yo soy la explicatriz’”.

Dejó Colombia a los 17 años. Entonces su nombre era Mauricio Pastrana Ardila y viajó a varios países para estudiar, hasta que llegó a México con su papá. No conserva muchos recuerdos de su tierra natal porque, aunque creció con una cantidad inmensa de privilegios, su familia estaba inmiscuida en la política, “mi tío, Andrés Pastrana, era presidente de Colombia y mi abuelo, Hisnardo Ardila, fue alcalde de Bogotá. En la familia, todos son hijos del Partido Conservador colombiano, excepto mi papá”, relata. 

En la tierra del café, en la época de su adolescencia, había mucha violencia provocada por el narcotráfico y la guerrilla. Cuando esto pasó, entre los colombianos surgió una cultura de “mostrar bandera”. La gente pensaba que Colombia era un lugar hermoso y que había que defenderlo, así que todo mundo comenzó a utilizar brazaletes con la bandera de ese país. Ophelia Pastrana, como buena colombiana, la lleva tatuada en el brazo, como insignia de siempre mostrar el mejor lado de cada cosa que ama.

Su recorrido de vida, tras dejar Colombia, la describe en 143 palabras: 

“Estaba llenando mi formulario universitario y acabé en Física. Luego salté a la Economía, pero en esas disciplinas, las cosas no existen, todo está hecho de Excel. Aprendí a programar y después abrí una agencia que se dedicaba a soluciones programáticas para empresas y luego websites. Pero  necesitaba contenidos, y los hice hasta volverme experta en producción; esto implicaba escribir y hacer multimedia, entonces comencé a solucionar problemas de talento a personas que estaban creciendo en medios digitales y me di cuenta que podía aplicar eso para mí. Ahí me enamoré de la improvisación y del teatro y luego de la música y comencé a ser mi propio talento. Visto desde afuera seguramente alguien dirá que no sé lo que quiero, pero hay un factor de descubrirme, de decir: eso es divertido, vamos para allá, de decir sí, o bien, sí, jalo”.

Hace una década llegó a la Ciudad de México y ahora tiene 36 años. Su porte impone. Su mirada también. Mide casi dos metros, lleva el cabello rubio y usa un pin de Star Trek. Su vida está llena de simbolismos y la banderas arcoíris es uno de esos emblemas. Acompañada de su gato Matú, suele pasar varias horas al día en su estudio, practicando música, investigando y grabando videos. 

Y es allí, en su cuartel de creación, que le ha hecho ganar más de 382 mil seguidores en Twitter y 50 mil en YouTube, donde también tiene sus armas: sus cuatro banderas multicolor, porque significa, dice, dar visibilidad a toda una comunidad. 

Suma varios logros “raros”, como ella los llama, fue considerada el año pasado como una Mujer BBC 100, (una de las 100 mujeres más interesantes, según la BBC), “Sólo hay dos mujeres mexicanas y una colombiana, yo”, dice Ophelia. También lleva dos años como Top 100 mujeres más poderosas de México, lista hecha por Forbes de 2016 y 2017. “Esto me llena el corazón, no por ser mujer trans, sino por ser una mujer colombiana considerada de las más poderosas en México, nunca imaginé ser tan importante, todavía no me lo creo”.

›Como influencer Ophelia asume que debe de hablar desde el otro lado. “Hay mucho más de qué hablar, es como si sólo se hablara de México desde la violencia. Si yo transicioné, es porque me encanta ser mujer, no porque odie ser hombre. En el tema de la diversidad hay más cosas buenas que malas”. 

¿Qué es lo que más te gusta de México? La diversidad implícita del país, como cuando conoces a alguien que vive en Hermosillo y no tiene nada que ver con alguien que vive en Yucatán. Es todo tan variado, que en México vives la diversidad. Llevo 10 años y no termino de conocer México, o tal vez estoy enamorada del país. La Ciudad de México es un oasis, no quiero negar que pasan cosas complicadas, pero para mí, como mujer trans, la ciudad es espectacular, porque tienes matrimonio gay y adopción, existe la clínica Condesa en la CDMX, que es un espacio donde le pagan la transición a miles de personas. Hay una comunidad activista y la reasignación sexo genérica en documentos. Además, si bien en muchos lugares de Colombia puedes ser abiertamente LGBT, México es líder hasta en eso. Mucha gente mediática que pertenece a esta comunidad viene para acá, como yo vivo y trabajo de los medios, considero a México un lugar espectacular.

¿Ophelia Pastrana es una mujer libre? Sólo podría ser yo siendo libre, hay gente que se jura libre porque lleva su jaula a todos lados de paseo. Te puedes encontrar a este tipo de personas de modo muy fácil. La mitad de mi felicidad es traer el “sí ¿y?…” que es una seña de libertad. 

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